Vuelvo a arrancar motores tras dos semanas de vacaciones.
Vuelvo con cierto optimismo a Madrid y al trabajo. Empezamos un nuevo curso escolar y la verdad que creo que lo mejor es empezar con cierto optimismo aunque siempre dentro de una realidad. Es decir, pienso que ser realista y optimista es en cierto modo compatible.
Ahora me toca abrir unos “cuantos” emails y empezar a ponerme al día cuanto antes.
A simple vista, que los mercados hayan subido lo que han subido y que hayan cerrado por encima de los niveles del pasado 4 de agosto, cuando el Ibex estaba en 10.870, el S&P 500 en 1000 y el Nasdaq en 2000 y cuando mucha gente preveía una corrección fuerte, hace pensar que por lo menos los inversores ahora a lo que empiezan a tener miedo es a perderse más de este rally vivido por los mercados. O esa es mi primera impresión.
Quedan como siempre muchas sesiones por delante y varios meses para poder confirmar que los mercados están bien. Pero sin duda que las fuertes subidas registradas en las cotizaciones de las acciones en los últimos meses, dan lugar a ver los mercados con algo de mejor cara, siempre y cuando tengas acciones de renta variable en tu cartera (en mayor o menor medida) y sobre todo, no estés “corto”, es decir, que no estés “vendido”, lo que haría que toda la subida registrada en los mercados se traduzca en pérdidas para tu cartera.
Digo esto porque este rally pienso que lo han aprovechado quien ya estaba en el mercado muchos meses antes. Es decir, que lo habrán aprovechado quien haya visto caer con fuerza a sus acciones. El problema como siempre en esto de comprar y vender, es encontrar el “timing” o buscar el mejor momento para cada operación. Es casi imposible, por no decir imposible, acertar siempre y vender antes de que el mercado caiga y luego comprar en zona de mínimos y hacer caja con este tipo de subidas.
Aunque existen muchos casos y matices en las operaciones, por ejemplo, mi elección de renta variable más arriesgada pero en la que confiaba en uno de los peores momentos para el sector financiero, fue comprar acciones de BBVA a 11,23 euros el 15 de septiembre del año pasado. Estamos a menos de un año y las acciones están hoy por el entorno de 12, 23 euros (1 euro por encima de cómo las compré, es decir, un 9% por encima). Aunque es cierto que las pude comprar mucho más bajas de a cómo lo hice, y poder incluso haber duplicado mi inversión en BBVA si las hubiera comprado a por ejemplo 6 euros, creo que casi tener un año después un 10% de ganancias “latentes» y de haber cobrado además el dividendo anual de BBVA, es para estar contento. Tuve algún comentario a los pocos meses de comprar BBVA diciéndome que mi inversión en BBVA era un desastre. Contesté que podría ser cierto que era una inversión con un alto riesgo pero que esperara (el que comentaba esto) a ver cómo las vendía para decir si realmente había sido un desastre “entrar” en BBVA. En ese momento las minusvalías eran muy elevadas, pero mira tú por donde, pocos meses después, y en menos de un año y tras haber pasado una de las peores crisis bursátiles que se recuerdan, mis acciones hoy están un 9% por encima. Nunca se podrá cantar victoria, pero tampoco nos podemos rendir cuando las cosas no van como habíamos esperado.
Ahora, al igual que dije antes, también digo lo mismo y es que hasta que no venda no podré decir cómo de bien o de mal ha salido esta inversión.
Bueno, hablando de todo un poco, si por algo veo este año también con cierto optimismo es porque espero que en breve, en el negocio familiar (dentro del sector textil – infantil) que tenemos, podamos inaugurar la tienda virtual que comenté antes de irme de vacaciones. La verdad es que tengo ciertas esperanzas en ella aunque también pienso que costará cierto tiempo ver unos buenos resultados. De todas formas el proyecto me ilusiona y, como he comentado, espero que se haga realidad pronto.