Sin duda ha llegado una época de cambios, pero cambios de verdad, no una época de poner «parches».
El fuerte control de costes y la búsqueda de medidas y estrategias eficaces pero sobre todo eficientes, creo que van a ser las decisiones más importantes y más necesarias para las empresas y para las familias hoy en día.
Aunque ya lo he puesto en algún blog como comentario, quería dejar aquí mi caso particular, bueno, mejor dicho, el caso de mi familia.
Este caso es el de un PYME. Recordemos la importancia que tienen las PYMES en España. No tengo las cifras concretas, pero superan el 90% del nº de empresas en España y también superan el 90% del nº de trabajadores en el país.
Mi familia tiene un pequeño negocio familiar dentro del sector textil, compuesto de dos tiendas que venden ropa infantil al público (con distintas marcas) y compuesto también por un taller en el que se fabrica ropa (2 marcas propias) que se vende a varias tiendas repartidas por España.
Una de las dos tiendas no es sostenible tal y como va el negocio hoy (los gastos son superiores a los ingresos; flujo de caja negativo por sistema). Tenemos que tomar una decisión y tenemos dos alternativas. La primera de ellas es cerrar la tienda, despedir a las dos empleadas que tiene la tienda y así no continuar perdiendo dinero. La segunda es cambiar la estrategia para intentar salvar el negocio y los puestos de trabajo.
Hemos optado por la segunda. Cambiamos la estrategia y nos centramos en los costes.
Esta segunda tienda ya no va a vender ninguna marca que no sea la que fabrica nuestro taller. La otra tienda sí que tendrá todas las marcas pero esta ya no. Por lo tanto hemos calculado que el coste de la tienda en cuanto a «género» lo vamos a reducir fácilmente un 70% por lo menos! Nuestros proveedores van a sufrir esta decisión, porque está claro que no somos los únicos que van a reducir sus pedidos, pero ellos deberán buscar el reinventarse o si no podrán «morir». Nosotros como proveedores de tiendas (con el taller) nos pasa lo mismo y estamos como «locos» intentando abrir e incrementar nuestra cartera de clientes para de esta manera compensar el descenso de los pedidos de los antiguos. El caso es que cuando nuestros proveedores nos llamen a la puerta este año, les tendremos que decir que no compramos este año «nada» :-/ (una pena de verdad).
Nosotros reduciremos nuestros costes de una manera muy abultada, pero no va a ser todo bonito. La tienda tendrá menos variedad y los ingresos entendemos que también caerán en una primera etapa pero en mucha menor medida que los gastos, es decir que por lo menos esperamos que nuestros márgenes sean mayores por producto. En definitiva pensamos que la gran caída en nuestros costes hará que nuestros flujos de caja pasen a ser positivos y por lo tanto harán que podamos sobrevivir por lo menos uno o dos años, tiempo en el que esperamos que todo mejore y lleguen por lo tanto el momento de las «vacas gordas». Si no fuera así, habrá que cerrar.
Tenemos que asumir que estamos en un periodo difícil, que somos una pyme, que nuestras ventas dada la época que vivimos lo normal es que caigan y no nos queda otra opción que buscar fórmulas para apretarnos el cinturón, aún más si cabe.
En definitiva, creo que debemos entender que estamos en una época de cambios importantes. Lo fundamental es acertar con los cambios que realicemos… Evidentemente nadie nos asegura ni nadie nos va a decir cuál es el camino seguro y la estrategia buena para «sobrevivir» a esta crisis. Cada estrategia tiene sus puntos fuertes, sus puntos débiles, sus ventajas y sus inconvenientes, pero lo que está claro es que algo hay que hacer.
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