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Juan Sainz de los Terreros

Chrysler: primera bancarrota de una empresa del automóvil en EEUU desde 1933

La semana pasada conocimos que Chrysler se acogía al «Capítulo 11» de la ley de quiebras para declararse en bancarrota. En EEUU se sigue llamando bancarrota a lo que nosotros llamamos «suspensión de pagos». Estas declaraciones, no tienen porqué llevar a una compañía a la liquidación o a su desaparición. Declarándose en suspensión de pagos o en bancarrota (en EEUU) la compañía gana tiempo para poder reestructurarse si puede y poder seguir hacia delante.

En esta ocasión, esta suspensión de pagos sería muy dañina para el sector y para la economía en general si no hubiera venido junto al mensaje y la noticia que dio el presidente de los EEUU. Obama anunció una alianza entre Chrysler y Fiat. El acuerdo entre las dos automovilísticas podrá por tanto salvar a Chrysler a pesar de esta declaración de «bancarrota» (palabra que suena bastante mal). Las condiciones además son avaladas por los sindicatos y los principales acreedores.

Otra de las cosas que valoro bastante son las declaraciones de Obama en las que deja bastante claro que los errores se pagan. Las condiciones del mercado te pueden dañar y puede hacer que tu empresa en un momento dado no aguante el «envite», pero errores como una «desconexión con el público» y haber fabricado «coches no eficientes» son, según las palabras del Presidente, lo que han convertido a Chrysler en una empresa que ha dejado de ser «popular». «No podemos mantener a esta u otra empresa con el dinero de los contribuyentes», fue otro de los mensajes de Obama antes de pasar a detallar las condiciones del acuerdo entre Fiat y Chrysler.

Ahora por tanto se inicia un proceso de quiebra «quirúrgico». Se busca que sea muy rápido para evitar la destrucción de 50.000 empleos directos en EEUU y Canadá (además de la destrucción de empleos indirectos que implicaría un proceso de liquidación lento). Para el 22 de mayo, Fiat podría haber ya pujado prácticamente por todos los activos de Chrysler (2.000 mill. $) que le daría una participación del 35% en la nueva compañía. El Gobierno pondría otros $6mm en préstamos y se haría con una participación del 10%. Los sindicatos aceptarían un canje de las obligaciones médicas por un 55% de la nueva compañía.

Lo más importante de este proceso, en mi opinión, es que dure lo menos posible y que evite más destrucción de empleo, cosa que dudo, pero habría que intentarlo. Además, otra compañía que se puede unir a un proceso similar en breve es General Motors.

Se calcula que una quiebra no ordenada de las 3 grandes compañías del sector automovilístico podría provocar la destrucción de 3 millones de puestos de trabajo (directos + indirectos).

Para los bonistas esto no son buenas noticias. Este formato de quiebra hace que los tenedores de deuda más «senior» sean los grandes perjudicados.

En definitiva, el Gobierno busca como es lógico salvar a la economía americana pero también es consciente de que muchos accionistas y  muchos «bonistas» no ganarán con estas medidas y con estos «rescates» de compañías.

Sin duda, hoy lo que interesa son las empresas y los puestos de trabajo. Los mercados financieros tirarán antes o después si la economía real tira, pero si el paro aumenta y se destruyen cada vez más empresas, encontrar una solución será más difícil si cabe.

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