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General Motors a punto de declararse en suspensión de pagos

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La suspensión de pagos de General Motors parece sólo cuestión de tiempo. Puede que la semana que viene, si no antes, GM entre en suspensión de pagos. Comparar esta suspensión con la registrada por Chrysler hace unos días, nos puede llevar a engaños. La de Chrysler parece que está yendo “bien” y que ha sido un paso previo y obligado para intentar salvar a la compañía.

En el caso de la suspensión de pagos de GM, un proceso que se prolongara en el tiempo no sólo sería crítico para la propia supervivencia de la compañía sino también para el de muchas compañías relacionadas. Por lo tanto, antes de declarar en suspensión de pagos a una empresa de este tipo hay que cerrar muchas cosas e intentar que sea lo menos traumático posible para la economía del país.

Este proceso en el que puede entrar GM es más complejo y diferente al de Chrysler. Una de las diferencias más importantes reside en sus acreedores. En el caso de Chrysler la mayoría de los acreedores eran entidades financieras que están siendo ayudadas por el gobierno dentro del programa TARP. Por su parte, en GM la mayor parte de los acreedores son fondos de inversión.

En lo que respecta al momento de declararse GM en suspensión de pagos, un factor que según parece está retrasando dicho momento y que no ha hecho que GM ya se haya declarado en suspensión de pagos, es que no se llega a un consenso en la futura composición accionarial de la nueva compañía ni en el grado de aceptación de la nueva oferta de canje por parte de los bonistas.

GM está buscando soluciones a dichos problemas. Ha mejorado su oferta de canje y ahora, además de una participación en el 10% de la nueva compañía, incluirá warrants que hará que los dueños de los bonos puedan quedarse con un 15% más. La participación del Gobierno se podría quedar en un 70% aproximadamente de la nueva compañía. Por último, el sindicato de UAW se podría hacer con un 17,5% además de $6,5mm en preferentes. Asimismo, se habla que la participación de los actuales accionistas se diluiría hasta un 1% de la nueva compañía.

Es decir, muchas cosas en el aire y muchos flecos que cerrar antes de declarar a un gigante como General Motors en suspensión de pagos.

De todas formas, la clave estará en el grado de aceptación por parte los actuales bonistas de la propuesta mejorada hecha por GM. Como he comentado al principio del post, los bonistas de GM no son entidades financieras ayudadas por el Gobierno como en el caso de Chrysler y por tanto puede que sean más duras en las negociaciones.

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