Comenzamos otra semana en los mercados y lo mejor que podemos hacer es mantener la calma, en la medida de lo posible.
De todas formas, lo malo en los mercados, en la banca privada y en el sector financiero en general es que existe un grave problema: el “efecto cliente”.
Llamo el “efecto cliente” a ese momento en el que los gestores de carteras o de fondos, los ejecutivos de cuenta, los “banqueros privados” y todos los profesionales relacionados con el mundo de los mercados financieros tienen más miedo al cliente que al mercado.
Y digo esto porque es muy común oír a la mayor parte de estos profesionales decir por ejemplo “Y cómo le explico yo al cliente que su cartera ha caído un 5% en una semana!!!”, o al revés, “Cómo le explico al cliente que su cartera ha subido un 1% cuando el Ibex lleva un 25% de subida!!”. Entiendo la dificultad de estas reuniones y de lo difíciles que son, sobre todo cuando las cosas no van bien. Entiendo que hay clientes y clientes. Lo malo de esto es que se actúe en función de estas reuniones y del miedo a los clientes. Es decir, que se compren acciones para no quedarte fuera del “rally” alcista y así no ir a la reunión con el cliente muy poco invertido o al revés, vender porque la cosa se pone fea en los mercados aunque confíes en la compañía.
Los mercados financieros son muy traicioneros y pueden darte la razón al cabo de los meses o al cado de algún año. Lo malo es que durante este tiempo tendrás varias reuniones con el cliente, o con los partícipes del fondo de inversión o con los accionistas de una SICAV y seguro que te dirán y comentarán aquello de que no estás batiendo al benchmark, que pierdes más que la media en ese año, o que ganas menos que tus comparables. Difícil situación y muy difícil en la mayor parte de las ocasiones intentar hacerles ver otra cosa que no sea el dato del momento y la evolución de la cartera en el corto plazo.
Puede parecer que este “efecto” es pequeño y que no afecta al mercado pero para mí que está muy generalizado, desde los grandes gestores de fondos hasta los pequeños gestores de carteras. Y sin duda que este efecto mueve a las Bolsas.
Muy pocos pueden abstraerse del “efecto cliente” y muy pocos se pueden quitar esta presión.
Ahora, tú como inversor particular, no deberías tener esta presión. Debes invertir y confiar en donde inviertes aunque vengan mal dadas. La bola de cristal no la tiene nadie y que tus acciones caigan no le gusta tampoco a nadie. Pero es que si actuamos bajo los impulsos y mensajes, en muchas ocasiones erróneos, que nos mandan los mercados y las Bolsas, ah y los telediarios, periódicos e incluso grandes blogs financieros, al final estaremos perdidos. Esto no quiere decir que en ocasiones tengamos que ser tozudos y no reconocer errores. A veces tendremos que vender o cerrar una determinada inversión con pérdidas y no pasa nada. Si pasara algo o fuera algo muy grave para tus intereses económicos o personales, el error estuvo cuando decidiste invertir y entrar en los mercados financieros. Si entras, es obvio que tienes que poder hacer frente a las pérdidas que el mercado te pudiera ocasionar por muy grandes que puedan llegar a ser éstas.
Por lo tanto, ahora más que nunca, ante todo mucha calma! Seguir en las compañías que confiemos, ser pacientes y no actuar bajo impulsos. Si somos clientes, entender a nuestro gestor y lo difícil que es gestionar en tiempos “revueltos”. Si somos gestores, lo mismo, entender a nuestro cliente pero intentar explicarle de la mejor manera que podamos que a veces es mejor ir por detrás para luego tomar velocidad.
Lo dicho, ante todo mucha calma.