Interesante este artículo de Cotizalia: “Charla de café”
En él se comenta la conversación de dos amigos (uno de ellos un analista de bancos españoles) sobre la evolución en Bolsa de los dos principales bancos españoles.
El analista es muy positivo en estos valores y cree que están sufriendo un castigo “no merecido” si nos fijamos en sus cuentas, en sus fundamentales y en su evolución durante la crisis que vivimos.
El amigo del analista le pregunta que entonces su recomendación es “comprar”. La respuesta fue: “De ninguna manera. Estos procesos se retroalimentan. Hoy por hoy, mis clientes de verdad – ninguno de ellos españoles – no quieren verse en el brete de tener que justificar la presencia de algo periférico en la cartera. No quieren saber nada de sus fundamentales y menos ahora que no va a haber novedades hasta resultados.”
El amigo insistió y le comentó “Pero ¿no tienen vocación de largo plazo, comprar cuándo las cosas están baratas de verdad y aguantar?”.
El analista le contestó: “No seas pesado Quinto, que ya sabes de qué va la vaina.”
De nuevo vemos, de mano de un analista, lo difícil que se hace recomendar y por extensión gestionar una cartera debido al “maldito efecto cliente” (que ya comenté hace unos días). Independientemente de que su análisis sea correcto o no, el analista sabe que no se puede equivocar a corto plazo si invierte en determinados valores o sectores.
Pienso que deberíamos abstraernos de esto y gestionar según nuestra visión y según un análisis del negocio y de las cuentas de las empresas. Lo que ocurre es muy difícil ya que muchos clientes no te dejan llegar al medio plazo. Si fallas en el corto plazo y encima en algo que no está de moda, que todo el mundo dice que está fatal o que parece que son valores o sectores que es de locos entrar, tu penitencia y tu castigo serán en muchas ocasiones “extremos”. Por mucho que lo expliques, en muchísimas ocasiones no tendrán “piedad” ni entenderán tu error. De ahí que muchas veces se gestione con el “maldito efecto cliente” como un mal compañero. Hay clientes y clientes, pero como digo, para muchos de ellos da igual que intentes explicarles desde el principio tu apuesta, etc, etc… Mejor no te equivoques ya que no aceptarán un “me equivoqué en mi análisis” o “espera un tiempo que estas acciones valen mucho más” etc etc. Sus respuestas serán del tipo “estaba claro y no se cómo coñ… entraste en esos valores”, “es que ahora compraríamos un 30% más abajo de como compraste”… etc etc
Con esto del “efecto cliente” creo que todos deberíamos reflexionar y saber de los errores que cometemos al gestionar y de los errores que provocamos en los gestores y en los analistas debido a una extrema presión a la que creo que no se debería llegar. En este caso, este analista sabe que no puede recomendar comprar BBVA y SAN porque si siguen cayendo en el corto plazo, lo más seguro que pierda a varios de sus clientes, y no están las cosas para perder clientes. Pero si recomienda invertir en otros valores (mejor aceptados hoy en día) y éstos caen, el cliente a lo mejor espera un poco más de tiempo o entenderá que estamos en un ciclo y en un tiempos muy difíciles para las Bolsas.
Ah, pero es que si BBVA y SAN suben en 2 meses un 40%, esos mismos clientes que te «crucificarían» si compras hoy estos valores, te dirán algo del tipo «pero cómo no compraste Santander a 9 euros?? era una clara compra…»
Bueno, que es como la vida misma…
En definitiva, esto del “efecto cliente” es algo en lo que pienso que todos podemos aportar nuestro pequeño “granito de arena”.