Más siglas para el diccionario. Ahora incluimos SCAP para definir la metodología utilizada para realizar el «stress test».
El viernes pasado (24 abril 2009) la FED publicó las líneas generales de la metodología seguida para realizar el ya famoso stress test a las 19 principales entidades bancarias del país. Más concretamente, a esta metodología se la ha bautizado como SCAP (Supervisory Capital Assessment Program).
El ejercicio se realiza, como ya hemos comentado, a los 19 bancos con activos por encima de los 100.000 millones de dólares. Intentará estimar las pérdidas potenciales, los ingresos y las necesidades de provisiones de los bancos en 2009 y 2010 bajo dos escenarios económicos alternativos, un escenario base y otro más negativo. El escenario base se calcula según a la media de las previsiones para el crecimiento del PIB, la tasa de paro y los precios de la vivienda de varios informes (Consensus Forecast, Blue Chip Survey y el Survey of Professional Forecasters de febrero de 2009). El escenario alternativo es más negativo, pero la Fed recuerda que no es el peor escenario posible, ya que por ejemplo, para los precios de vivienda asume un nivel a final de 2010 un 10% por debajo del caso base.
En definitiva parece que buscan ser realistas pero no muy pesimistas. La situación es delicada pero no catastrófica. A partir de ahí, deberemos analizar la situación real de los bancos y buscar soluciones.
De todas formas, y en contra de lo esperado, los detalles cuantitativos han sido muy pocos. La Fed por ahora no estipula los niveles mínimos de capitalización necesarios y tampoco habla de volúmenes de pérdidas potenciales por tipo de activo.
Dentro de poco (el 4 de mayo) tendremos los resultados del stress test y veremos más detalles que nos darán un análisis, esperemos que bueno y transparente, de los 19 principales bancos estadounidenses. Lo que parece también estar claro es que será peor ver que casi todas las entidades lo pasan sin problemas, a ver que varias de ellas no lo pasan y que otras pasan el examen raspado, ya que si no fuera de esta última manera la validez del mismo se pondrá en «entredicho».
