Estaba programada para hoy la publicación del «examen», o «pruebas de stress» realizadas a los principales bancos del país pero de nuevo ha sufrido un retraso. La publicación de los resultados de las pruebas finalmente, y si no hay novedades, saldrá este jueves (7 de mayo).
Parece que la información se va a presentar de forma agregada y entidad a entidad. Conoceremos las potenciales pérdidas en las que podrían incurrir cada una de ellas y sus necesidades de recapitalización.
Hay muchas quinielas pero creo realmente que no se sabe bien qué es lo que va a salir.
De este test entiendo que saldrán ciertas conclusiones de gran envergadura para el sistema financiero. Se está considerando que el ratio de capital tangible sobre activos mínimo exigido por la Fed para los próximos 2 años será del 4% (después de la reducción de valoraciones o «writedowns»). Si esto ocurriera, la mayoría de los bancos examinados lo más seguro que tendrán que recapitalizarse. El promedio actual está en el 4,4% pero, si ajustamos por las pérdidas potenciales, según las últimas estimaciones del FMI, podría reducirse hasta el 0,2%.
Después de la publicación de los resultados, se darán 30 días a los bancos para presentar un plan de recapitalización viable. A continuación, las principales entidades bancarias del país tendrán 6 meses para ejecutarlo.
Estas entidades podrán fortalecer sus ratios de solvencia básicamente de cuatro maneras:
- con inyecciones de capital privadas
- conversión de preferentes en ordinarias
- venta de activos no estratégicos
- y/o nuevas inyecciones directas de capital público.
De las cuatro opciones la primera parece difícil que se pueda llevara a cabo. Atraer al capital privado, por lo menos en el corto plazo, parece una misión muy complicada. Todo dependerá de las garantías que se les de, como es natural.
Las demás opciones parece que serán las elegidas por tanto para recapitular a las entidades.
Según el WSJ, Citigroup, que es la entidad con el menor ratio de capital de partida, podría necesitar hasta 10.000 millones de dólares de capital adicional además de la conversión de las preferentes públicas y privadas que ya tiene pactadas por un total de 40.000 millones y de la venta de activos no estratégicos que ha anunciado. Recordemos, además, que a principios de año Citi vendió el 51% de su unidad de brokerage en EEUU a Morgan Stanley por 2.500 millones de dólares. De todas formas, parecen inevitables nuevas inyecciones de capital adicionales en esta entidad.
En definitiva, parece que veremos un mayor incremento del nivel de nacionalización del sistema financiero estadounidense una vez publicado el «Stress Test». Por ejemplo, una conversión del 100% de las preferentes públicas de Citi haría que el Gobierno de los EEUU tuviera una participación accionarial por encima del 50%.
Si echamos la vista atrás y vemos una de las crisis financieras que mejor se solucionó, como fue la crisis de principios de los 90 en Suecia, observamos que los pasos que se empiezan a seguir hoy se asemejan en cierta medida a los dado y establecidos en el «modelo sueco».
Las fases que se establecieron para salir de la crisis financiera sueca fueron:
- Garantizar deuda bancaria y depósitos.
- Obligación de auditorías severas en los bancos y cuantificación de sus pérdidas.
- Distinguir entidades solventes e insolventes.
- Nacionalización entidades insolventes.
- Creación «bancos malos» (2: Securum y Retriva).
- Privatización de los bancos nacionalizados.
La primera fase, esta vez no ha sido replicada en su totalidad. La dimensión del país hace más difícil asegurar todos los depósitos, pero sin duda que si se hubiera hecho, la confianza en el sistema hubiera subido exponencialmente. El problema en este caso es que los riesgos asumidos serían muy elevados y pienso que se ha preferido ser algo más «cautos» en este sentido. Pero desde la segunda fase hasta la sexta, yo creo que pocas diferencias veremos en la búsqueda que hará el Gobierno de EEUU respecto al Gobierno sueco de principios de los 90 para salir de la crisis financiera. La obligación de auditorías y cuantificación de las pérdidas en Suecia podría ser el ya famoso Stress Test al que se están viendo sometido hoy los bancos en EEUU. Una vez realizado este TEST, se verán qué entidades son viables y cuáles no. A continuación vendrán la nacionalizaciones. Supongo que algo similar a los «bancos malos» creados en Suecia lo veremos también en EEUU. Por último, la privatización de los bancos nacionalizados será la última fase del proceso.
Personalmente, creo que cuanto menos se nacionalice mejor. La nacionalización, como he comentado alguna vez, veo que traspasa el problema del lado privado al lado público, pero no lo soluciona por sí mismo. Creo que desde el lado privado se pueden solucionar los problemas. Una estricta regulación (no amplia y sí estricta) y unas exigencias de gran envergadura a las entidades financieras junto con ciertas ayudas (inyecciones de capital por ejemplo), podrán hacer que los problemas se puedan ir solucionando. Pero también entiendo que a veces es inevitable una nacionalización. De todas formas, en estas contadas excepciones, las nacionalizaciones que se realicen creo que deben durar lo menos posible, es decir, que en cuanto sea posible se deberían privatizar las entidades previamente nacionalizadas.
