Citigroup ha comenzado el proceso de conversión de 58.000 millones de dólares de acciones preferentes (25.000 millones públicas y 33.000 millones privadas) en ordinarias que convertirá al gobierno de EEUU en su mayor accionista, con una participación del 34%. Quien diría esto hace sólo dos años. Citigroup nacionalizada!!!
El banco emitirá 17.000 millones de acciones ordinarias para el gobierno y otros tenedores de preferentes. Con esta emisión los accionistas actuales diluirán su participación en un 76%.
La conversión de preferentes permitirá a la entidad financiera cumplir con los requerimientos de capital adicional (5.500 millones) establecidos por la Fed en el famoso «Stress Test». Por lo tanto, empieza a despejarse el camino para Citigroup. En esta nueva etapa, lo fundamental y en lo que creo que debe centrarse la entidad, es en la devolución de los fondos recibidos del Gobierno a través de los planes de rescate como el «TARP». Recordemos que de los grandes, sólo BAC, WFC y Citi quedaron fuera de la lista de autorizados por el Tesoro para la devolución de los fondos públicos a corto plazo. Con la devolución de los fondos, la entidad demostrará que puede «navegar» sola, que ha hecho los deberes y lo principal, que pagará una «deuda» que tiene con el Estado y con el país en general, el cual ha salido en su rescate en el peor momento de su historia. Así está aguantando el banco y así también está aguantando el país la posible caída del sistema financiero. Lo que está claro, es que la caída de Citigroup había que intentar que no se produjera por lo dañina que hubiera sido para todo el país. Una caída rápida podría haber sido letal. Esto no quiere decir, que ahora el banco no deba demostrar ser una entidad solvente y buena. Lo debe hacer tanto para su buena evolución futura como para el buen funcionamiento del país. Si no lo puede demostrar, habrá que liquidar a la entidad de la mejor manera posible. Y si demuestra ser solvente, que lo haga cuanto antes volviendo a poner en «orden su casa» y mostrando al país unas cuentas «transparentes» y buenas.
Lo que no cabe duda es que un buen sistema financiero es básico para la «salud» económica de un país. Y Citigroup es una parte clave del sistema financiero estadounidense.
Pero tampoco debemos olvidar que la base de un país son las pequeñas y medianas empresas. Y por lo tanto, éstas deben tener la misma prioridad, o incluso más, para un Gobierno. Es decir, que la caída de una gran entidad pueda hacer mucho daño al país es cierto, pero que caiga un 20% de las pymes (por poner un ejemplo) de un país es igual o más dañino. El problema es que la caída de Citigroup, o de General Motors, o de Chrysler, puede arrastrar a muchas pequeñas y medianas empresas. De ahí la importancia de no dejar caer de un día para otro a una entidad de esta envergadura.
