Archivo de la categoría: Bolsa y Gestión de carteras

Los FIPE, qué flipe!!

La noticia publicada en Cinco Días, “Las gestoras piden eximir de impuestos a los fondos que invierten fuera del Ibex”, es sin duda una de las noticias que más esperanza me da a la hora de pensar que se acerca el momento de ver Fondos con importantes incentivos fiscales si invierten en pequeñas y medianas compañías cotizadas en la Bolsa y en el MAB. Es decir, la ansiada figura de ver un FONDO MAB con condiciones especiales al igual que tienen otros países europeos, parece que va tomando forma. Aunque no podemos lanzar las campanas al vuelo, la noticia creo que es muy positiva.

En concreto se habla de “crear un instrumento específico con ventajas fiscales para sus inversores con la misión que las pequeñas y medianas empresas (pymes) puedan acceder mejor a los mercados de capitales.” Esta propuesta proviene de la asociación de fondos de inversión, INVERCO, y que tiene encima de la mesa el Ministerio de Economía.

La idea clave e importante es crear un régimen fiscal para fondos que inviertan en pymes establecidas en España. Estos fondos se denominarían FIPEs: Fondos de Inversión en Pymes establecidas en España. El fondo debería estar vigilado y autorizado por la CNMV y para disfrutar de los beneficios fiscales debería cumplir con ciertos requisitos:

  • El Fondo de Inversión debe invertir al menos un 70% del patrimonio en valores emitidos por empresas con domicilio social en España o en la UE, siempre que tengan establecimiento permanente en España. Del citado 70%, un 30% mínimo debe invertirse en valores de empresas no integradas en el IBEX-35.
  • La inversión se ha de mantener un mínimo de cinco años con límites máximos de suscripción (30.000 euros al año, con un total de 150.000 euros).

Los beneficios fiscales que tendrían los FIPEs serían:

  • En el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas:
    • Las ganancias patrimoniales procedentes del reembolso de participaciones en los Fondos estarían exentas de tributación (y por tanto de retención) siempre que dichas participaciones cumplan con un periodo de tenencia mínimo de 5 años. En el caso en que el partícipe traspase las participaciones a otro Fondo acogido a este régimen fiscal, ambos periodos de tenencia se sumarían para computar el periodo de tenencia mínimo.
    • Las pérdidas patrimoniales procedentes del reembolso se integrarían en la base imponible del IRPF en aplicación del régimen general de ganancias y pérdidas patrimoniales.
    • Los dividendos que, en su caso, distribuyera el Fondo, estarían exentos de tributación (y de retención). En el caso en que se incumpliera el plazo de mantenimiento por cinco años, se integrarían en la base imponible del IRPF del periodo impositivo en el que tenga lugar la transmisión o reembolso.
  • En el Impuesto sobre Patrimonio: las participaciones en estos Fondos estarían exentas del Impuesto sobre el Patrimonio desde el primer ejercicio. En el supuesto en que no se cumpliera el periodo de tenencia mínimo, el sujeto pasivo debería hacer, en su caso, una declaración complementaria en el año del reembolso, sin que proceda aplicar sanción o recargo alguno.
  • En el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones: La adquisición a título mortis causa de estas participaciones estaría exenta en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones del adquirente, incluso aunque el causante no haya cumplido el periodo de tenencia mínimo de 5 años.

La gran medida y por tanto la mayor recompensa de los FIPEs sería que los inversores no tendrán que pagar ni un solo euro por las eventuales plusvalías. Ahora, las ganancias patrimoniales tributan al 19% para los primeros 6.000 euros, al 21% desde esa cantidad y hasta 50.000 euros, y a partir de ahí, al 23%. No tendrían por tanto que pagar nada de sus ganancias a la Agencia Tributaria, con la condición de haber permanecido al menos cinco años en el producto.

La inyección de dinero en estos fondos se trasladaría casi directamente a esas compañías objetivo. No necesariamente deben invertir en el capital (equity), también se abre la puerta a comprar su deuda. El porcentaje que ha de estar invertido en compañías que no pertenecen al selectivo español también puede dedicarse a adquirir bonos. Con esta medida y estos fondos, las empresas empezarían a tener muchas más vías factibles para poder reducir dependencia de la banca a la hora de buscar financiación.

Uno de los objetivos específicos de la creación los FIPEs está en apoyar la financiación de las empresas del Mercado Alternativo Bursátil (MAB) o que han utilizado la plataforma de BME para captar deuda: el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF). La propuesta de INVERCO dice concretamente “Un punto de partida importante para que los nuevos fondos de inversión que inviertan en pymes establecidas en España (FIPE) tengan éxito es que las empresas objeto de inversión ya estén admitidas a cotización en algún mercado de valores organizado o se encuentren tramitando su admisión”. Por lo que entiendo que el abanico además se extiende a las preMAB. Se indica también que si solo se exige que el 30% de la cartera esté invertido en valores que no forman el Ibex es por una cuestión de liquidez. “Deshacer las carteras sería ultracomplicado.”

La nueva figura está intensamente inspirada en una regulación que se aprobó en Italia el año pasado: los planes de ahorro individuales. Las condiciones son iguales que la planteadas por INVERCO para la figura española. A cierre de 2017, el patrimonio de esta nueva tipología de fondos sumaba en Italia unos 11.000 millones de euros, con la estimación de que en 2021 se hayan logrado 70.000 millones. INVERCO asegura que ya el año pasado pudieron verse los efectos positivos de este producto en la liquidez y en las cotizaciones de las compañías en crecimiento y expansión.

 

Cuidado con subirse a un tren en marcha

Este martes 6 de octubre de nuevo en el MAB hemos visto algunas cotizando “volando” en el mercado.

En un momento dado hemos visto que Bionaturis subía un 24%, a Carbures un 7,6% y a MásMóvil un 7,1%.

cotizaciones mab 20151006Los movimientos de las cotizaciones en una sesión no tienen mucho que decir por si solos. O por lo menos a mí me dicen poco. Lo importante es intentar ver si las cotizaciones están justificadas según nuestro perfil de riesgo. Y es que cada empresa podrá tener una valoración diferente según cada inversor y según lo que quiera estimar cada uno de ellos. Es decir, algún inversor sólo mirará lo ya conseguido y sacará una valoración con estos datos; estilo “amarrategui”. Otros inversores descontarán un crecimiento determinado y elevado para uno o dos años y obtendrán una valoración distinta a la del primer inversor; estilo “picante”. Otros asumirán más riesgo y se irán a 3 ó 4 años para sacar valoraciones; estilo “aventurero”. Etc.

En definitiva, lo importante es que cada uno invierta en base a un análisis y en base a una valoración.

Subirse a un tren en marcha tiene sus riesgos. Siempre creo que hay que invertir bajo un análisis y valoración en los que se fundamenten nuestras decisiones. Cada uno tendrá sus propias valoraciones y asumirá distintos riesgos. Pero lo importante no es subirse y luego analizar. Primero analizamos y luego invertimos. Equivocarte ya es parte de lo que luego puede pasar. No por analizar ya tienes la seguridad de que tu inversión va a salir bien. El error es parte de nuestros análisis y por lo tanto también hay que considerarlo. Después, una vez realizado un determinado análisis, si el momento de invertir es en una sesión en la que una empresa sube un 25%, perfecto. Pero por que una cotización suba, decidir invertir creo que no es recomendable si queremos fundamentar la inversión en un determinada empresa bajo una valoración que tengamos de la misma y por lo tanto observando si el precio en bolsa es o no atractivo para nosotros.

Lo dicho, subirse en un tren en marcha no es recomendable. Lo mejor es subirse en una parada. Y cuando hablo de parada no me refiero a las que llaman paradas “técnicas” en cuanto a gráficos (análisis técnico), me refiero a invertir después de parar un momento en analizar qué valor puede tener una empresa y sobre todo sabiendo los riesgos que asumimos a la hora de decidir comprar acciones de una compañía (del MAB, del Continuo, del IBEX, …)

Ay ay ay con el Shanghai Composite

La bolsa de China, en concreto el índice Shanghai Composite, lleva unas semanas-meses de auténtica locura. Subidas de vértigo y caídas más que espectaculares en muy poco tiempo.

china-evolucion_shanghai_composite_julio_2015-circulo_de_empresarios

Pero lo peor creo que ha ocurrido a partir del mes de junio. Si hay dos cosas que creo que no se debe hacer, sobre todo desde instituciones públicas y de gobierno, es incentivar a invertir en bolsa en cualquier momento pero sobre todo en épocas complicadas eliminando por ejemplo como se ha hecho en China el límite de créditos sobre depósitos. Es decir, si inviertes en bolsa tienes casi barra libre para endeudarte. ¿Pero luego que pasa con esas inversiones? Si salen mal, que pueden salir mal perfectamente, pierdes dinero y además tendrás un préstamo que pagar. Una locura. Lo normal sería perder dinero pero no tener una deuda a la que hacer frente sobre todo si no vas a poder pagarla. Pero el remate ha ocurrido este mes de julio cuando se permiten poner las viviendas como colateral (garantía del crédito) para la adquisición de acciones. Una auténtica barbaridad. Cada uno es libre de hacer con sus propiedades y activos lo que quiera. Está claro. El inversor debe ser responsable y si sabe los riesgos que asume, adelante siempre y cuando si tiene pérdidas que éstas no afecten de manera negativa a terceros que nada tienen que ver con la toma de sus decisiones. Pero dar barra libre de crédito para comprar acciones y fomentar a la inversión en Bolsa desde instituciones públicas aceptando viviendas como colateral me parece que es tener entre manos una bomba de relojería o cuanto menos querer apagar un fuego con gasolina. No sé, yo abogo siempre por la libertad y por la responsabilidad de los inversores a la hora de invertir. Pero debe haber ciertos límites. Creo que no hay que poner trabas y sí facilidades siempre y cuando los inversores tengan la información suficiente para saber qué inversión tienen entre manos y lo que les puede ocurrir, es decir, lo que deben saber es lo que pueden llegar a perder con sus inversiones. Pero en esto de la bolsa de China no sé pero me da que no hay mucha información sobre lo que ocurre y que fomentar la inversión en bolsa endeudándote e incluso poniendo casas como garantía para invertir son medidas que no pueden tener un final muy positivo. Puede que no pase nada pero la probabilidad de tener un problema aún más grande creo que son muy elevadas. Se podría dar el caso de que un inversor pierda una vivienda por una inversión fallida en bolsa. ¿Qué pensaríamos del banco que le ha dado un préstamo a una persona para que compre acciones y luego como ha perdido dinero y además no paga el crédito, le quitan una casa o le embargan otros activos? Buff. ¿El problema es del inversor, del banco, del Gobierno por permitir la barra libre para comprar acciones, de nadie? Una locura todo esto que rodea a la bolsa China.

Día histórico en la Bolsa española con dos debuts

talgo-debut-bolsa

Es la primera vez que en la Bolsa española tenemos dos debuts de empresas que salen a cotizar. Ha ocurrido este jueves 7 de mayo y las dos empresas que han debutado han sido Cellnex Telecom y Talgo. Independientemente de si una ha subido mucho y la otra lo contrario, ver que hoy dos empresas han salido a cotizar el mismo día, que en el 2015 llevamos cinco nuevas empresas en el Mercado Continuo y que en el MAB sólo hemos visto un debut, creo que hace ver cuál es a día de hoy la cultura que tenemos en España a la hora de fijarnos en los mercados de valores. Parece que la bolsa está para las grandes compañías, compañías con una facturación considerable, con beneficios netos o que están por lo menos ya con beneficios operativos, dejando prácticamente todas las demás fuera. En otros países lo tienen claro. En EEUU, UK o Israel ven los mercados de valores y las bolsas de una manera mucho más amplia. Es otra cultura y otra manera de ver los mercados de valores. Entienden que hay inversores para todo tipo de compañías. En estos países, la Bolsa está para las empresas que sobre papel puedes esperar que su cotización se mueva un +10% o un -10% anual, para las que puedes esperar un +20% o un -20% anual y las que puedes esperar un +100% o un -100%. Invertir en estas últimas no es como ir al casino como dicen muchos. Invertir en empresas de mucho riesgo es algo mucho más importante que apostar al Rojo o Negro.

El caso es que en UK o EEUU crean mercados y ecosistemas para todo tipo de inversores siendo la condición de “cotizada” un “simple adjetivo” que lleva la compañía. Lo importante es qué hace la compañía, qué tiene a día de hoy y qué podemos esperar para los próximos años. Y cuando digo qué podemos esperar, me refiero a lo bueno y lo malo. Y cuando me refiero a qué tiene, no me refiero a que tenga que tener muchos activos como condición necesaria para cotizar, etc. Lo importante es saber si tiene una compañía tiene muchas cosas o pocas, muchos activos o pocos, mucha facturación o poca, … A partir de ahí, cada uno deberá tomar decisiones de inversión.

Ver que en España el marcador va “Mercado Continuo 5 – 1 MAB” significa muchas cosas. Hablo de manera general y excepciones siempre habrá. Pero creo que no se entiende bien ver que una empresa cotice en bolsa y a los pocos años se liquide porque no ha conseguido su objetivo o poner en marcha el proyecto que tenían entre manos. No entendemos bien que las empresas coticen cuando no tienen demostrado que saben ganar dinero. En definitiva, nos cuesta ver empresas en bolsa que suponen muchísimo riesgo, que tienen malos resultados a día de hoy y que todo lo que les rodea es incertidumbre. Por el contrario, se entiende mejor que una persona invierta en el proyecto de un amigo (una SL sin cotizar) sabiendo que puede perder todo. Se entiende mejor que haya fondos de capital riesgo que inviertan en compañías sabiendo que muchas de ellas caerán en saco roto. Se entiende que una empresa para crecer o simplemente para mantenerse, necesite hacer varias rondas de financiación y amplíe capital cada cierto tiempo. Creo que todo se entiende mejor cuando una empresa no cotiza que cuando cotiza. El caso es que para mí todo es lo mismo siempre y cuando el inversor sepa dónde está, la empresa enseñe las cuentas anuales con garantías y transparencia, es decir, que el inversor sepa perfectamente lo que es la empresa a día de hoy, si gana dinero o no y si genera flujo de caja libre o quema mucha caja. Una vez el inversor sepa bien dónde está, ya será éste el que tendrá que decidir si apuesta por el futuro de dicha compañía y por el plan de negocio que le presentan. O lo entiendo así. La condición de cotizada para mí trae además muchas cosas positivas pero con la máxima de saber en qué empresas estamos invertidos. El inversor podrá ser todo lo exigente que quiera pero creo que es mejor que tenga muchas empresas cotizadas donde elegir a tener pocas. De 200 empresas que coticen en un mercado de valores a lo mejor no elige ninguna. Perfecto. El problema no está en la exigencia que tenga cada uno a la hora de invertir.

Insisto en que ser una empresa cotizada no debe ser algo que esté reservado para unos privilegiados que ya están consolidados, sean grandes, pequeños o medianos, y para empresas que tienen unas cuentas y unos resultados positivos.

Los mercados de valores están para todo tipo de empresas. Por eso existen mercados alternativos en UK o en EEUU con tantas compañías. Por eso en estos países se destinan millones de euros a financiar proyectos de mucho riesgo donde se sabe que un % alto de ellos caerán en saco roto. Y no están locos y no lo ven como ir al casino. Por eso, por ejemplo en UK han pasado por el AIM, el MAB inglés, unas 3.500 sociedades y hoy cotizan 1.100 aproximadamente. Por la cultura financiera que existe en esos países salen compañías como las que salen. Gracias a crear un ecosistema favorable al inversor que se juega su dinero en financiar proyectos de muchísimo riesgo, el año pasado por ejemplo en el AIM las pymes que cotizan allí lograron captar cerca de 8.000 millones de euros vía ampliaciones de capital. Por esa cultura y ese ecosistema, en 20 años el AIM lleva 121.000 millones de euros destinados a financiar pymes. Etc.

Es cuestión de qué modelo queremos tener. Un MAB de poco riesgo, que financie pocas empresas, que sirva de alternativa bancaria a un grupo selecto de empresas o un MAB de mucho más riesgo, en el que el % de compañías que mueren es elevado pero que financia a muchísimas más pymes, que sirve de alternativa de financiación a un grupo de pymes mucho mayor y que ayuda entre otras cosas a crear puestos de trabajo de alta cualificación en empresas tecnológicas o de I+D.

“Esta empresa no debería cotizar en el MAB”

inversor-y-volatilidad (foto: AP)

En ocasiones escucho si una u otra determinada empresa no debería cotizar en el MAB. Casi siempre me preguntó por qué se dice esto y no se dice, “yo no invertiría en ese tipo de empresas” o directamente “yo no pongo un euro en tal empresa”. La cuestión de si una empresa debe o no debe cotizar en un mercado alternativo creo que debería recaer en el Consejo de Administración de una compañía y en la Junta General de Accionistas de una empresa. Los requisitos para cotizar en un mercado alternativo creo que deberían ir más hacia lo que existe en el AIM (el MAB inglés), sin grandes exigencias (realmente son muy pocas) y a partir de ahí ya el inversor será quien decida si invierte o no en una determinada empresa.

Es decir, antes que prohibir prefiero que impere la libertad de decisión de un inversor a la hora de invertir. Evidentemente, tenemos que tener una información fiable, unas cuentas controladas y auditadas por un auditor y más cosas. A partir de ahí, ya será cada uno el que decida si quiere arriesgarse a invertir en el futuro de una determinada compañía y si da un voto de confianza a su plan de negocio. El que tampoco se fie de los auditores ni en lo presentado por las empresas en referencia a su presente y pasado, también lo tiene fácil; no invierte y no tendrá sustos de ningún tipo.

Por lo tanto, yo prefiero ver 200 empresas cotizando en el MAB que 20. El inversor tendrá que ser exigente y coherente con el riesgo que asume. Deberá poner en duda todo lo que estime oportuno. Buscará la empresa que más se adapte a su perfil de inversión. Con esto de fondo, si de 200 compañías sólo 2 pasan tus filtros o controles, sólo invertirás en dos. Si de las 200 no te gusta ninguna por los motivos que sean, como por ejemplo que no te creas su plan de negocio, no confíes en su equipo directivo, no te guste su sector, etc, no invertirás en ninguna. Pero si de 200 hay 10 que te gustan, con diferentes riesgos, compañías de diferentes sectores, pues ahí las tendrás para invertir de una manera fácil, sencilla y rápida.

De ahí que insista en que prefiero que impere la libertad de cotización y la libertad de inversión, antes que la prohibición y la puesta en marcha de muchísima regulación para evitar sustos o que empresas que salgan al MAB no terminen liquidándose tras fracasar con sus proyectos. En EEUU o UK el fracaso se entiende y no da miedo. Se financian muchos proyectos y se sabe que muchas inversiones no llegarán a buen puerto. Lo importante es el balance global. Y este balance es positivo en estos países porque se entienden estas inversiones.

Otra cosa es que creo que el mecanismo de suspensión de cotización debe existir para ciertos casos como es la falta de información o falta de la auditoría de las cuentas anuales por poner un ejemplo. Y ya a otro nivel, están las faltas graves y muy graves como podría ser presentar unas cuentas falsas. Aquí en el MAB, como en el Mercado Continuo, pero también a nivel de empresas no cotizadas, sí que sería bueno que las sanciones fueran ejemplares, rápidas y contundentes.

En definitiva, aunque ya lo he comentado en otras ocasiones, vuelvo a insistir ahora. Creo que todo lo comentado en este artículo se centra más en el modelo de MAB que queremos tener. ¿Queremos un MAB muy exigente, exclusivo, restrictivo y con pocas empresas pero muy buenas y ya consolidadas o queremos un MAB más abierto, más libre y con muchas empresas de todo tipo y riesgos donde el inversor tenga multitud de opciones de inversión?

Mi ‘error’ de inversión en Gowex

Os recomiendo leer la carta de diciembre de los gestores de Metagestión. En ella comentan dos de los errores cometidos en 2014 en materia de inversión.

Primero lo que hacen es preguntarse o intentar definir qué es un ‘error de inversión’. Hacen una pequeña clasificación poniendo un tabla que trata de resumir, de manera muy simplista, los cuatro escenarios que nos podemos encontrar a la hora de valorar una inversión:

tabla escenarios inversion

Y comentan: ”Lo ideal como inversores es que todas nuestras inversiones entrasen dentro del primer cuadrante “rentabilidad positiva – acierto”. Sin embargo, a lo largo de nuestra vida nos encontraremos con las cuatro situaciones presentes en la tabla.

El cuadrante (A) “rentabilidad positiva – acierto” se explica por sí solo. Se trata de la clásica inversión en una empresa infravalorada, cuyo verdadero valor será posteriormente reflejado por el mercado, resultando en una rentabilidad positiva. El cuadrante (B) (“rentabilidad negativa – acierto”) refleja situaciones en las que se cumple el escenario (negativo) más improbable que teníamos contemplado en nuestro análisis y nos hace perder dinero. La probabilidad estaba a nuestro favor y, sin embargo, perdimos la apuesta. ¿Se trata de un error de inversión por haber perdido dinero? No, nuestro análisis fue correcto. Sencillamente, en algunos casos (la menor parte) los escenarios más improbables también se materializan.

Si nos movemos hacia la derecha, nos encontramos con los dos cuadrantes que tenemos que intentar evitar.

Vamos a empezar con el cuadrante (D) (“rentabilidad negativa – error”). En este caso, la pérdida se produce al materializarse un escenario negativo que no teníamos contemplado en nuestro análisis (por ejemplo, el impacto de una nueva tecnología en un sector). Por último, nos encontramos con el cuadrante menos intuitivo de todos (C), el cuadrante de “rentabilidad positiva – error”. Este cuadrante describe la situación en la que hemos obtenido un resultado positivo en nuestra inversión, sin ser conscientes del verdadero riesgo que estábamos asumiendo.

Estos dos cuadrantes (C) y (D) tienen un denominador común: nuestro análisis “cojea” en alguna de sus partes.

Por eso es tan importante entender y analizar los errores que uno comete porque de esa manera mejoraremos nuestro proceso de inversión y aumentaremos las probabilidades de que nuestras inversiones terminen en un cuadrante verde.”

Una vez aclarado esto, empiezan analizando uno de los dos errores que han destacado del 2014. Se trata de su inversión en Gowex. Ese error lo engloban dentro del cuadrante (C) “rentabilidad positiva – error” ya que su inversión tuvo un resultado positivo (compraron en torno a 5 € en el verano de 2013, vendiendo sus últimas acciones a finales de enero de 2014 cuando cotizaba por 17 €). Es decir, la rentabilidad fue extraordinaria (más del 200%) pero lo califican como ‘error’. En la carta desarrollan más este tema.

Lo que quería hacer yo es también este ejercicio. Mi mayor ‘error’ de inversión puede que sea mi inversión en Gowex. Por lo menos eso podría parecer desde fuera. Ya lo comenté varias veces en el blog pero yo en Gowex no he perdido dinero aunque la exposición de mi cartera fuera del 80% aproximadamente antes de que saliera a escena Gotham. Aún así, yo también considero a Gowex como una inversión que ha tenido un resultado positivo pero que ha sido un error.

Me explico. El error de la inversión viene por algo muy difícil a priori y es poner en duda los resultados auditados de la compañía. Pero a toro pasado, podemos ver que había indicios raros (excesivos fallos en las conexiones, competidores con números muy alejados de las rentabilidades de Gowex, etc) que no les di la importancia que debería haberlos dado y que justificaba creyendo que Gowex había encontrado la ‘fórmula’ mágica que pocas empresas encuentran en un sector y que las diferencia radicalmente de su competencia. Mi exposición como digo en el momento de destaparse el fraude podría rondar el 80% de mi cartera y de ahí que este año haya sido desastroso en términos de rentabilidad para mi cartera. ¿Pero he perdido dinero en Gowex? La respuesta es que no. ¿Y como puede ser?

A continuación voy a detallar mis operaciones en Gowex las cuales, todas, han ido comentándose en el blog a medida que las iba realizando.

Mis compras:

  • El 15 de noviembre de 2010 compré un 28% del total de acciones que he tenido en Gowex a un precio de 0,68€ (precio ajustado con el split realizado en 2013 de 5×1).
  • El 31 de mayo de 2012 compré otro 28% del total a un precio de 1,23€ (precio ajustado al split).
  • El 21 de junio de 2012 compré otro 28% a un precio de 1,204€ (precio ajustado al split).
  • El 29 de enero de 2013 compré otro 14% a un precio de 3,24€ (precio ajustado al split).
  • Y el 1 de julio de 2014 compré un 3% a un precio de 11,29€.

Por lo tanto aquí están el 100% de las acciones compradas en Gowex en 5 operaciones. El precio medio de adquisición fue de 1,63€.

Operaciones Compras G

Mi ventas:

  • El 13 de febrero de 2014 vendo un 3% a un precio de 17,95€.
  • El 28 de febrero de 2014 vendo un 4% a un precio de 20,10€.
  • El 26 de junio de 2014 vendo un 7% a un precio de 20,00€.
  • Y el 7 de julio valoró el 86% restante a 0€.

Operaciones ventas G

Aquí están el 100% de las ventas* a un precio medio de 2,72€ (*el 86% final no está vendido pero está valorado a 0 euros).

Como veis, las 3 ventas que hice durante el 2014 para por ejemplo entrar en Altia y en FacePhi, suponían un 14% del total de acciones que tenía en Gowex. El precio medio de esas 3 ventas fue de 19,62€ pero si cuento que el 86% restante de las acciones que tenía en Gowex las vendo a 0 euros, el precio medio del total de mis acciones es de 2,72€. Es decir, que vendiendo el 14% ya ganaba sobre mi precio de adquisición un 67%. Es decir, que mi ‘error’ en Gowex se ha saldado con un 67% de ganancia. Que todos mi errores fueran así.

Por otro lado es cierto que a lo mejor lo más sensato era haber ido reduciendo algo más rápido mi posición en la compañía tras las espectaculares subidas en la cotización que me llevaron a la situación de tener tanta exposición en el valor. Pero repito que esa exposición ya al final era todo ganancias. También es cierto que si el fraude se descubre antes de mi primera venta, hubiera perdido todo lo invertido en Gowex.

En definitiva, 2014 ha sido un desastre para mi cartera y Gowex ha tenido la gran culpa. Ha podido ser un ‘error’ de inversión importante pero los números y el resultado final que he tenido con mi inversión en Gowex ya los querría para otras inversiones que no considero errores pero que o no he ganado prácticamente nada, o que aún sin considerarlas un error, han podido acabar en pérdidas por el motivo que sea (inversiones encuadradas dentro del cuadro B de la tabla que he puesto al inicio del artículo; ‘Pérdida obtenida dentro de un escenario contemplado en el análisis’).

Al final, la clave de todo esto es que debemos aprender algo de todas nuestras inversiones. Cualquier inversión nos da más experiencia y algunas de ellas nos hacen vivir cosas inesperadas que te hacen recordar que lo inesperado a veces ocurre.

Qué prefieres ¿invertir en una empresa del MAB o en una S.L.?

MAB vs SL

Está claro que… depende.

Es decir, generalizar siempre es difícil pero esta pregunta se queda muy coja ya que lo importante no se identifica. A lo que voy es que creo que la respuesta sería que un inversor prefiere invertir en una empresa que crea que tiene un buen plan de negocio y que tiene un precio de compra atractivo con el que entienda que va a ganar dinero independientemente de si es una empresa cotizada o no lo es. Luego hay gustos para todos ya que unos preferirán ni tocar las empresas que no hayan demostrado que están consolidadas en su mercado y otros preferirán arriesgarse más y entrar en empresas sin apenas actividad comercial. La relación riesgo vs rentabilidad es la que suele mandar a la hora de tomar decisiones de inversión.

Lo que ocurre es que si la pregunta incluyera que la empresa es la misma, en cuál invertirías. ¿En la empresa cotizada en un mercado como el MAB o en una S.L. sin cotizar en ningún mercado?

Aquí, si sólo pudiera dar una respuesta y sin matices, mi respuesta sería que prefiero invertir en la empresa que esté cotizando en el MAB al igualdad de condiciones.

Digo esto en un momento en el que todo lo que rodea al MAB está siendo más que criticado. Entiendo que se han hecho cosas mal, que hay que mejorarlo, que hay que castigar las malas prácticas y que a veces las cotizaciones están a unos precios que dejan poco potencial a la hora de invertir aunque la empresa sea muy buena y vaya a crecer mucho. Lo que ocurre es que pasamos de la confianza a la desconfianza muy rápidamente y hoy estoy observando que muchas personas ven hasta negativo lo de ser una empresa cotizada en el MAB. Estás en un foro de empresas en la que hay varias S.L. o empresas sin cotizar y la que está en el MAB es como la “apestada” o la que genera desconfianza. Es duro decirlo pero la realidad es que a día de hoy mucha gente ve mal y le produce cierto rechazo las empresas del MAB por todo lo ocurrido desde este verano independientemente de lo que haga y sea esa compañía en particular. Ya no hablemos de plantearse invertir en una empresa del MAB. Como es lógico, esto no pasa al 100% y sigue habiendo personas, gestores, inversores y analistas que confían en algunas empresas del MAB. Pero muy pocos y mucho menos que los que había antes del verano.

A lo que voy, es que parece mentira que a veces la gente se quede en lo superficial y en generalizar pensando que lo mejor es apartarse del MAB totalmente y se plantee invertir en una SL antes que en una empresa del MAB. Todo es válido y todas las empresas son buenas a la hora de invertir pero si algo tiene una empresa del MAB es que por lo menos están obligadas a presentar una auditoría anual, tienen que comunicar al mercado sus hechos relevantes, están además supervisadas y en última instancia tienen a la CNMV rondando por sus cabezas. Evidentemente muchos dirán que todo eso no sirve para nada dados los problemas y escándalos vividos en los últimos meses. Vale. Pero entonces preferimos una empresa que no cotice, que no está obligada a auditar sus cuentas, que no tiene controles, que la información es mucho menos clara y que puede ocultar mucho mejor sus “vergüenzas”?

En definitiva, lo importante a la hora de invertir son los proyectos y la empresa en sí, no si es cotizada o no lo es. Pero a pesar de todo, para mí tiene un valor añadido a igualdad de condiciones invertir en una empresa cotizada en el MAB. Cotizar en el MAB puede generar mucha volatilidad en el precio de la acción, lo cual no es del agrado de muchos inversores, pero los beneficios de poder vender aunque sea poco a poco la participación que tengas en un compañía, que tengas un precio todos los días que guíe un poco cuál es la valoración del mercado de dicha compañía o que la empresa de la que tengas acciones tenga que realizar una auditoría como mínimo al año, son puntos muy a tener en cuenta a la hora de valorar la inversión en una compañía cotizada en el MAB. Ahora también muchos dirán que no es verdad que puedas vender ya que cuando las cosas se ponen “feas”, el volumen de ventas es muy superior al de compras y podrás tardar mucho en vender y a un precio además muy inferior al que había el día que pusiste la orden. Esto es cierto pero cuando las cosas se ponen feas en una no cotizada, ¿es más fácil vender tus acciones? ¿Y cuando las cosas van bien, es más fácil vender acciones de una S.L. sin cotizar? No lo es. El proceso de venta es mucho más complejo en empresas no cotizadas. Tienes que encontrar al comprador al que venderle tus acciones y además ir a un notario en la mayor parte de los casos. En una cotizada, cuando las cosas van bien, das a un botón y vendes tus acciones. Por otro lado, aún cuando hay poco volumen negociado en el mercado, existe un mercado de bloques y operaciones especiales en el que se cruzan muchas órdenes por fuera del mercado a un precio acordado entre comprador y vendedor. Es decir, que a pesar de que veamos que una compañía ha negociado 10.000 euros en el mercado, ha podido cruzar una o varias órdenes por valor de 100.000 euros por ejemplo, lo cual hace ver que hay una segunda vía para hacer líquida tu inversión en una cotizada o una segunda vía para entrar con un volumen algo más elevado del que podrías pensar que se puede hacer en el mercado “normal”.

Por lo tanto, aunque las empresas del MAB viven un momento complicado en el que todas están en duda y en el que parece que es mejor ser una empresa S.L. sin cotizar que una S.A. cotizada, creo que los beneficios que aporta una empresa cotizada hay que tenerlos en cuenta desde el lado inversor. Lo importante sin duda es el proyecto, que el equipo directivo te ofrezca garantías, que entiendas dónde inviertes, que el precio esté acorde a lo que entiendes como atractivo dado el potencial que te pueden ofrecer, etc. Lo de ser cotizada o no a veces no es lo importante. Pero a igual de condiciones, ¿qué preferirías?

Invertir en bolsa, una decisión personal e intransferible

cotizaciones-bolsa

Septiembre ya está aquí. El verano ha sido movidito, sobre todo en el MAB, pero todo creo que va calmándose. Como se suele decir, después de la tempestad llega la calma. Esto no quiere decir que haya empresas que en un momento dado estén más expuestas que otras a grandes caídas o a vivir momentos complicados en bolsa. Pero creo que se ha empezado a digerir el escándalo de Gowex y los inversores por norma general, antes o después, ponen todo en su contexto y diferencian lo que es un fraude de lo que se pueden encontrar en la bolsa. Y en la bolsa te puedes encontrar grandes proyectos a futuro, grandes empresas consolidadas, pequeñas empresas con crecimientos moderados, empresas algo más grandes con perspectivas muy positivas a futuro, empresas mediocres, … Por lo tanto, nos podemos encontrar de todo pero lo importante es que ya sabemos que nadie te puede asegurar nada.

Invertir en bolsa supone un riesgo pero también una oportunidad para ganar dinero. Si fuera fácil, todos seríamos ricos y no es así.

Los inversores creo que por norma general saben que pueden perder dinero a la hora de invertir en bolsa. El problema viene cuando ocurre algo como lo que ha ocurrido con Gowex. Recuerdo, aunque no hace falta, que Gowex no es un caso aislado. No hace mucho tuvimos en España a Pescanova dando su particular escándalo siendo éste un fraude mucho mayor al de Gowex. Y antes a Bankia. Pero te vas a Italia y tienes a Parmalat. Te vas a EEUU y tienes a Enron, Worldcom, Madoff,… Y así podríamos hacer una lista negra larga e importante sobre fraudes y escándalos financieros.

Después de un escándalo en bolsa de cierta relevancia, la reacción normal es primero de cabreo y luego de desconfianza total o casi total que deriva en retirada del dinero de manera en muchas ocasiones indiscriminada. Después hay inversores que les costará mucho volver a invertir, otros que vuelven y otro que nunca se fueron. Por ejemplo, ¿los gestores de Bestinver después de sufrir pérdidas en un caso como el de Pescanova han dejado de invertir o todos los inversores de sus fondos vendieron por la pérdida de confianza en estos gestores? Pues ni los gestores dejaron su actividad, la de invertir, ni todos los inversores de los fondos de Bestinver huyeron de la gestora tras el escándalo de Pescanova o tras perder en poco más de un año algunos de sus fondos más de un 50%.

En términos generales algunos inversores cambiaran su manera de invertir después de una determinada crisis, otros aprenderán cosas nuevas y otros seguirán como antes asumiendo pérdidas pero sin cambiar grandes cosas. Vuelvo a insistir que una cosa es digerir un fraude y otra es asumir que al invertir en bolsa puedes perder dinero. Si te arriesgas en una inversión y la empresa por lo que sea no gana lo que se esperaba o es barrida por la competencia, esas pérdidas se asumen de otra manera a la pérdidas sufridas tras un fraude y tras descubrirse cuentas falsas.

Sobre el MAB, es cierto también que a muchos inversores les va a costar volver a invertir en este tipo de empresas. No pasa nada. Lo importante es que quien invierta, sepa realmente dónde se mete. Invertir en pymes tiene mucho riesgo pero también te ofrece un potencial muchísimo mayor que hacerlo en una empresa que cotice en índices como el S&P500 o el IBEX 35. Unas te ofrecen unas cosas y otras te ofrecen otras. La elección es personal. Lo importante y no me cansaré de repetirlo por muy cansino que pueda parecer, es que cada uno sepa donde está, dónde invierte, qué le puede ocurrir y cuánto puede perder. Por este motivo, el golpe que por ejemplo yo he recibido en Gowex, no me va a hacer dejar la inversión en bolsa ni en el MAB. Aprendes, sabes que mucha exposición te puede suponer mucho beneficio pero también una caída en tu cartera elevada en muy poco tiempo. Yo lo sabía y asumo lo ocurrido. Es mi cartera y me lo puedo permitir. Invertir para terceros es otra cosa. E invertir 10.000€ ó 30.000€ no es lo mismo que invertir 10 millones o 30 millones, como es obvio. Creo que los riesgos a asumir cambian. Con 30.000 euros sí que asumiría invertir por ejemplo el 50% en una empresa sólo pero no si gestionara 30 millones de euros. Esta es mi visión que no tiene por qué coincidir con la de nadie. El caso es que cuando lo que haces sólo te repercute a ti mismo, lo único que tienes es que conocer los riesgos de tus inversiones y saber qué es lo que te puede ocurrir a la hora de invertir en una determinada empresa. Pero bueno, yo voy a seguir invirtiendo con la convicción que a largo plazo mi cartera va a aumentar de manera importante. Si no, pues nada. Lo habré intentado y no lo habré conseguido pero mi vida seguirá igual habiendo perdido ese dinero en bolsa. Que me podía haber dado un capricho y no me lo he dado al perder el dinero destinado a bolsa, pues no pasa nada. Pero si consigo hacer crecer mi cartera de manera importante, a lo mejor dentro de 10 años sí que puedo hacer algo que no me lo podría permitir si no hubiera invertido en bolsa de la manera que lo he hecho. Como en todo, cada uno tiene prioridades. Por ejemplo, desde los 18 años tengo el mismo coche y hoy tengo 35 años. Probablemente este año jubile el coche tras casi 18 años con él. Durante este tiempo podía haber dedicado por ejemplo 20.000 euros a comprar un coche y no lo he hecho. He preferido destinar ese dinero a invertir en bolsa. Que hoy pierdo todo lo que he invertido en bolsa, ningún problema. Podía haber disfrutado de otro coche nuevo durante estos años y no lo he hecho. ¿Pero me cambia algo mi vida por perder este dinero en bolsa? No. Ahí es donde quiero llegar. Cada uno es cada uno y sabe lo que invierte. Además debe saber si está preparado para perder dinero en bolsa o no. Poco o mucho. Pero asumir mucho riesgo y perder o ganar, eso es una decisión personal de cada uno. Todos queremos ganar mucho dinero en bolsa. Pero para ello hay que asumir grandes riesgos. Yo los quiero asumir porque invierto mi dinero, es mi cartera y sé que si pierdo, mi vida no va a cambiar dada la cantidad de dinero que invierto. Si me sale bien, perfecto y lo celebraré. De eso se trata.

Así que lo dicho. A invertir en bolsa quien quiera asumir riesgos. Y a invertir en algunas empresas del MAB quien quiera asumir mucho riesgo pero quien también quiera tener la oportunidad de ganar mucho dinero. Fácil no es. Pero imposible tampoco.

El riesgo no es el problema

Invertir en bolsa supone un riesgo. Éste no es el problema. El problema es no conocerlo o no asumirlo cuando bien mal dadas.

En estos dos meses se ha hablado mucho del MAB. Evidentemente ni todo es malo en un mercado, ni todo es bueno. La gente tendrá que saber distinguir o por lo menos intentar discriminar lo que no les genere confianza y no tener miedo a todo. De ahí que sea importante que todos sepamos que concretamente en el MAB, como en cualquier mercado, merece la pena estar si conocemos sus riesgos y sabemos a qué nos exponemos a la hora de invertir en una determinada compañía. La exposición la decide cada uno.

Personalmente a mi no quita el sueño perder dinero en bolsa. Mi cartera es algo personal que gestiono de una manera muy particular y con la que busco ganar dinero. La gestión de mi cartera evidentemente es muy distinta a la que tendría si gestionara dinero de otros. Yo sé donde invierto y qué riesgos tomo. Me conozco y sé cómo reaccionaré ante malos momentos en bolsa y ante la realización de pérdidas en mi cartera. Los resultados, sinceramente no me quitan el sueño si son negativos por lo que he comentado, porque creo que sé dónde estoy, qué puede ocurrir y cómo puede evolucionar mi cartera. Está claro que busco ganar dinero y no me lo tomo como una lotería y punto. No me lo tomo así porque creo firmemente que a largo plazo mi cartera aumentará y mucho. Jugando a la lotería no lo tengo tan claro. Pero si no lo consigo, no pasa nada. Lo he intentando y he destinado un dinero que no me va a suponer cambiar mis hábitos y mi nivel de vida a peor si lo pierdo. En cambio, si gano y consigo al cabo de los años tener una buena cantidad de dinero, sí que a lo mejor puedo dar un salto importante o por lo menos darme un pequeño-gran homenaje.

Por otro lado, hay otro tema clave a la hora de gestionar. No es lo mismo gestionar por ejemplo 10.000 euros, que 10 millones. La gestión entiendo que cambia.

Este año tendré una caída de mi cartera muy importante (un 60%, un 70%, ya veremos). Repito que no me quita el sueño porque sabía que a eso me exponía. Hago un apunte aquí porque como ya sabéis en “Mi Cartera” no incluyo mis acciones de FacePhi. Por lo tanto, mi rentabilidad real cambia y mis exposiciones a los valores también. Pero bueno, he querido seguir con la evolución de “Mi cartera” de manera pública sin contar mi participación en FacePhi para no distorsionarla.

Invertir en el MAB tiene estas cosas, lo bueno y lo malo de la bolsa y encima la volatilidad y un riesgo mayor al normal al invertir en pymes. Sé perfectamente que, obviando fraudes, habrá empresas que desaparezcan y que invertiré en empresas en las que pierda mucho o incluso el 100% de lo invertido. Este no es el problema. El problema y lo grave es no saberlo. Por otro lado, también sé que invertiré en grandes empresas y que tendré revalorizaciones espectaculares en algunas de ellas. Al final es cuestión de ver la rentabilidad obtenida al cabo de unos cuantos años y no poner la lupa en un periodo corto.

Como ya comenté en otro artículo, yo seguiré invirtiendo en el MAB porque creo que es un mercado importante para España y porque creo que habrá grandes oportunidades de inversión. Ganar dinero nadie dice que sea fácil. Pero se puede conseguir.

Berkshire Hathaway supera los 200.000$ por acción

Warren Buffett

Las acciones Clase A de Berkshire Hathaway (BRK.A), compañía a través de la que invierte Warren Buffett, tocó por primera vez los 200.000 dólares por acción el pasado jueves 14 de agosto. Sí, 200.000 dólares una sola acción Clase A de Berkshire Hathaway. Impresionante. Creo que en la historia no ha existido una acción que costara tanto en bolsa comprarla.

Berkshire Hathaway jun1990-ago2014

Esto también pone de manifiesto que si una empresa vale una determinada cantidad de dinero, el precio de la acción lo reflejará independiente del coste unitario por acción. Muchos empresas o inversores quieren que se haga un split cuando la cotización por acción supera un determinado límite porque parece como más fácil subir de 10 dólares a 20 dólares por poner un ejemplo que subir de 100 dólares a 200 dólares. No digo que en ocasiones no sea positivo realizar un split por diferente motivos, pero el valor de una empresa no lo marca el precio unitario por acción por si sólo. Parece obvio pero da igual el precio de la cotización, lo importante en bolsa es la capitalización total de una compañía para sacar conclusiones y tomar decisiones.

La evolución de la cotización de BRK.A en varias décadas en la Bolsa de Nueva York (NYSE) no ha sido un camino de éxito continuado. Ha tenido épocas malas como es natural. Por ejemplo, podemos observar que en diciembre de 2007 la acción tocó los 149.200 dólares. A partir de ese momento empezó a caer debido a la gran crisis financiera que existía en el mundo, y en concreto en EEUU, hasta que en marzo de 2009 tocó los 72.400 dólares registrando una caída de un 51,5% en menos de un año y medio. Y estamos hablando de varias decenas de miles de millones de dólares de caída (pasó de valer en bolsa 72.000 mill.$ a 37.000 mill.$).

Berkshire Hathaway may2007-ago2009

Pero si ponemos la lupa a un periodo más corto, observamos que en septiembre de 2008 tocó los 147.000 dólares para caer en noviembre de ese mismo 2008 a 77.500 dólares (caída de un 47,3% en sólo dos meses) por acción. Y desde septiembre de 2008 hasta marzo de 2009 la caída registrada fue de un 50,7% en menos de 6 meses.

Por lo tanto, vemos que gente como Buffett con una filosofía de inversión marcada por invertir en compañías sólidas y líderes en sus mercados, han registrado caídas muy importantes en sus carteras en poco tiempo.

Un caso más cercano es el de Bestinver en España. Por poner otro ejemplo, uno de sus fondos, Bestinfond cayó en 2008 un 42% para luego subir un 60% en 2009 pero no recuperar los niveles del cierre de 2007 hasta 2010.

En definitiva, en esto de las inversiones lo que está claro es que si las cosas se hacen bien, al cabo de los años los resultados serán muy buenos a pesar de tener temporadas malas y tardar incluso años en recuperar los niveles perdidos.

La constancia y la búsqueda de buenas compañías en las que invertir no quita para que se cometan errores y se tengan en ocasiones inversiones malas o muy malas. Lo importante al final es la evolución de la cartera a lo largo de los años. Paciencia, aprendizaje, selección y seguimiento de tus inversiones son algunos de los ingredientes que creo que nos dejan los grandes inversores.