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Juan Sainz de los Terreros

Gordon Gekko ha vuelto a nacer (por Nouriel Roubini)

Leo en Expansión un artículo de Nouriel Roubini sobre la crisis que vivimos, las causas y algunas medidas que cree que se deben tomar para que no se vuelva a repetir algo parecido en el futuro. Aunque crisis siempre van a existir, creo que es interesante leer el artículo con el cual estoy bastante de acuerdo.

En el artículo habla de la codicia, moralidad y valores. Cree que no llegamos a ningún lado si nos centramos en “ensañar” moralidad y ciertos valores en las escuelas de negocio o en las universidades ya que la codicia y la amoralidad de ciertos personajes siempre van a estar ahí.

Sin duda cree que una de las principales causas que ha provocado esta gran crisis han sido los incentivos que recompensaban las ganancias a corto plazo y llevaron a los banqueros y operadores a tomar riesgos excesivos. Cambiar y regular estos incentivos desde las autoridades competentes parece que tendrá mucho más efecto que intentar enseñar moralidad o ética a los futuros banqueros y operadores de bolsa.

Como dice Roubini, “los esquemas de compensación deben modificarse radicalmente mediante regulación, ya que los bancos no lo harán por sí solos por miedo a perder gente con talento a manos de la competencia. En particular, los sobresueldos basados en resultados a medio plazo de operaciones e inversiones con riesgo deben suplantar a los sobresueldos basados en resultados a corto plazo.”

Destaco por último este párrafo del artículo:

“no hay manera de controlar la codicia mediante alguna apelación a la moralidad y a los valores. La codicia tiene que ser controlada por el miedo a perder, que deriva de saber que las instituciones y los agentes imprudentes no serán rescatados. Los rescates sistémicos de la crisis más reciente –por más que fueran necesarios para evitar un derrumbe global– agravaron este problema de riesgo moral. No sólo se rescató a las instituciones financieras “demasiado grandes para quebrar”, sino que la distorsión se agravó, ya que estas instituciones se han vuelto incluso más grandes –a través de la consolidación del sector financiero–. Si una institución es demasiado grande para quebrar, es demasiado grande y hay que dividirla.”