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Juan Sainz de los Terreros

«Riesgo»

La palabra «riesgo» y la concepción de «control» del mismo, está tomando cada vez más protagonismo en las empresas, en la economía y en las finanzas en general.

Todos sabemos que cualquier decisión que tomemos conlleva un «riesgo». Lo importante es conocerlo e intentar valorarlo de alguna manera. La parte de la valoración es lo realmente complicado en muchos casos.

Por lo tanto la importancia que va tomando el riesgo está llevando a que una figura empresarial vaya tomando cada vez más relevancia dentro de las empresas. Esta figura es la del «risk manager», o «director de riesgos». La gestión de los riesgos debe ser una de las prioridades de toda empresa y de toda inversión. En esta época, más que nunca, vemos las consecuencias en muchas empresas de una mala gestión de los riesgos o de una «dejadez» en este campo.

Es cierto que cuando hablamos de riesgo, solemos hablar de un concepto con consecuencias negativas. Solemos poner como sinónimos al concepto del «riesgo» y al concepto de «peligro». No es estrictamente así, ya que riesgo en finanzas denota la probabilidad de que sucedan hechos imprevistos, independientemente de que sean beneficiosos o perjudiciales para nosotros. Cuando hablamos por tanto de inversiones, el riesgo es considerado como la posibilidad de que el rendimiento real obtenido sea diferente del esperado.

Valorarlo mal, por lo tanto, puede ser muy perjudicial para nuestra empresa o para nuestras inversiones. Pero no sólo puede perjudicarnos por el lado de perder más de lo esperado, si no también nos puede perjudicar si dejamos de invertir o dejamos de tomar decisiones «estratégicas» por pensar  que tienen mucho «riesgo», siendo todo lo contrario. Es decir, que debemos buscar un «equilibrio» en la valoración de los riesgos. Ni ser muy «alegres» valorándolo, ni muy «tristes». O lo que es lo mismo, ni ser unos inconscientes y no ver los «peligros» que tienen nuestras decisiones, ni ser un «temerosos» y no hacer nada ya que podemos pensar que si nos «movemos» o decidimos hacer algo, el riesgo de quiebra de la empresa puede ser muy elevado.

En definitiva, lo difícil es conseguir un equilibrio en nuestras decisiones y valorar el riesgo adecuadamente para poder tener una «salud financiera» duradera y positiva. 

Quería terminar con una cita del gran Benjamin Graham («el padre de la inversión» y ni más ni menos que profesor de personalidades como Warren Buffett). «El único riesgo que ningún inversor puede eliminar por completo es el riesgo de equivocarse». Es decir, que a pesar de poder realizar amplios análisis o estudios de las distintas situaciones o de creer tener todo «controlado», debemos siempre tener en cuenta que podemos equivocarnos. De todas formas, insisto en que esto tampoco nos debe bloquear y no dejarnos tomar decisiones. Sí que creo que debemos ser conscientes que siempre hay un margen de error y que nos podemos equivocar. Si somos conscientes de esto, pienso que podremos esquivar grandes errores o evitar daños, los cuales pueden llegar a ser irreparables.

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