En épocas de crisis, sobre todo de graves crisis económicas como en la “Gran Depresión”, algunos pueblos, ciudades pequeñas o áreas económicos no muy extensas, ven en la creación de una nueva moneda local la solución a muchos de problemas que tienen.
Sin ser un experto de este tema, creo que estas medidas son una especie de “parches” que pueden venir bien en un corto espacio de tiempo, cuando exista una situación extrema pero que no debería alargarse mucho.
En el mundo globalizado en el que vivimos las monedas locales no serán reconocidas. Pero a lo mejor esto no nos interesa. Lo único que en ocasiones necesitamos es poder hacer gestiones con una nueva moneda o con un nuevo sistema para salir de un posible bloqueo en el que nos encontremos sin la necesidad de que esa nueva moneda sea reconocida o sin la necesidad de poder cambiarla por otras monedas. Pero insisto en que basar nuestra economía, por muy local que sea, en una nueva moneda no reconocida ni nacional ni internacionalmente, debe durar el menor tiempo posible si no quieres vivir en una “aldea” aislada del mundo. Además nunca podrás llegar a realizar con dicha moneda multitud de operaciones que son necesarias en determinados momentos en cualquier sistema financiero de un país, región o pueblo.
El caso es que me ha parecido curioso ver (gracias a un mail de “Scotch Wisjy”) que en varios barrios de Londrés se ha acuñado una nueva moneda. Por ejemplo, ni más ni menos que en Brixton se ha acuñado una nueva moneda local llamada «Brixton Pounds». Desde hace unas semanas que se pueden ver por las calles unos billetes con la cara del cantante David Bowie, el activista por los derechos civiles Olive Morris, los ex primeros ministros John Major y Harold MacMillan, y el medioambientalista James Lovelock.
Pero no hay que irse muy lejos para ver monedas locales. En España hace pocos días que hemos conocido que se ha creado el “Eco”. En Tarragona y Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) son las primeras ciudades en contar con una moneda social que intentará aumentar el poder adquisitivo de las familias afectadas por la crisis, favorecer el comercio de proximidad, evitar la dispersión de la riqueza y facilitar el acceso a bienes básicos.
Pero ya hace más tiempo, a finales de los 80, “nació” el “Axarco” en Málaga. Antonio Gámez, tras varios intentos por juntar políticamente los intereses económicos de los 31 municipios de la comarca malagueña de la Axarquía -próxima a Vélez-Málaga y a las Alpujarras-, decidió crear una nueva moneda local, el «axarco» -equivalente a 100 pesetas-. Se emitieron billetes y monedas en esa nueva unidad. Esta medida, en definitiva, lo que buscaba era favorecer la imagen turística de la Axarquía y evocar su pasado común.
Ahora en España, si emitiéramos un moneda local llamada por ejemplo “peseta” :-) manteniendo el euro, sería una solución? Sería peor el remedio que la enfermedad?
Yo creo que mejor no hacer experimentos con esto y centrarnos en lo que nos tenemos que centrar: en crear empleo, mejorar nuestra productividad, innovar, realizar cambios estructurales importantes, etc, etc.
Artículo relacionado con monedas locales:
Monedas locales y virtuales (Manuel Conthe en su blog en expansion.com)