En muchas ocasiones un operador, un analista o un asesor es esclavo de sus palabras y dependiendo de los clientes (inversores) con los que trate, lo será más o menos. Muchas veces basta que diga que cree que el Ibex va a subir para que el cliente compre. Finalmente si el Ibex no sube sino que baja, es muy habitual que dicho cliente (inversor) le llegue al operador o analista y le diga: “es que me dijo que iba a subir y no ha subido, lo que me ha supuesto una pérdida importante”. Es decir que el cliente responsabiliza al profesional del sector de su error.
Lo que mucha gente piensa es que los operadores de mercado como trabajan en Bolsa y como están ahí, delante de las pantallas todo el día, tienen una bolita mágica que les dice lo que van ha hacer los índices o las acciones. Pues ni la tienen ellos ni nadie. Por mucha información que posean, por muy expertos que sean, ………o por lo que sea…….., el futuro no lo conoce nadie y si te dejas llevar por alguien que te inspira confianza, o por lo que estimes oportuno, de antemano debes saber que puede acertar o no (dando por hecho que sus consejos están hechos de buena fe). En Bolsa, todos queremos ganar, todos, y esta situación no se puede dar.
Por tanto, invertir en Bolsa, ya sea tu sólo o guiado por alguien, lleva consigo el ganar o el perder. Parece obvio pero si no asimilamos esto, lo de perder, no debemos estar en Bolsa. De todas formas en ocasiones, aunque parezca raro, muchos inversores no tienen en cuentan que en Bolsa se puede perder dinero.
Ganar es muy bonito, pero perder es parte de la Bolsa. Pasar la responsabilidad de la pérdida a otra persona, sólo por el hecho de librarte de esa responsabilidad, no creo que sea lo correcto. La responsabilidad de una pérdida como de una ganancia (en este último caso no existen problemas prácticamente nunca) es principalmente del que toma la decisión de invertir, es decir del inversor. También creo que todos los que tengan algo que ver con una toma de decisión de inversión en Bolsa (ya sea el operador, el analista, gestor, amigo, asesor o quien sea) algo de responsabilidad tienen y deben ser consciente de ello. Pero el que pierde el dinero al final es el inversor. Así que el que debe tener mucho cuidado y por tanto el que debe hacer un ejercicio mayor de responsabilidad creo que deben ser el propio inversor. Debe saber muy bien a quién pide consejo o a quién le deja su dinero para invertir. Pero en definitiva el que pone el dinero y el que se juega su propio dinero, es él mismo. El analista, gestor, operador, asesor, como profesional sabe que su trabajo es actuar de buena fe y hacerlo lo mejor que pueda esforzándose para que su decisión final sea la correcta, pero también saben que el éxito o el fracaso está a la vuelta de la esquina.
Simplificando mucho, lo cual no es muy correcto, es que la probabilidad de éxito de una inversión en Bolsa se reduce prácticamente al 50% (ya digo que este comentario no se fundamenta en gran cosa y tampoco creo que sea así pero vale para ilustrar lo que quiero comentar). Es decir que se tiene un 50% de probabilidad de acertar como de fallar. Si decides por comprar, aciertas si sube, pero si baja has fallado. La probabilidad de acertar como de fallar es alta. Todos los sabemos o debemos de saberlo. Todos, como he dicho antes, queremos acertar, ganar. Para esto debemos anticiparnos a los demás con lo que al final todo el mundo busca anticiparse a los demás. Dada esta situación, parece que la Bolsa es una especie de selva, un todos contra todos.
En definitiva, ganar y perder es la esencia de la Bolsa. Nadie tiene la bolita mágica, ni nadie es adivino. La decisión final es la del inversor y es él quien se equivoca. Pero pasar la responsabilidad de las operaciones a otra persona no creo que sea lo correcto. Otro tema es que el operador, analista o cualquier profesional busque al cliente, lo persuada, le intente convencer de hacer algo o lo presione para que actúe en una determinada dirección por unos intereses poco lícitos. El resultado es lo de menos. Está claro que si sale bien la operación, todo el mundo estará contento, pero si sale mal, ahí sí que se puede responsabilizar y pedirle explicaciones a dicha persona la cual le ha llevado el cliente a tomar esa decisión.
Por lo tanto, hay que distinguir muy bien lo que es una opinión o una recomendación de un profesional o de cualquier persona (dando por hecho que están hechas de buena fe) y lo que es que alguien busque por algún interés a un cliente o inversor, le insista, le intente convencer o le presione para que realice una operación la cual sabe que no es buena. En el primer caso, el cliente será el que decida si sigue o no esa recomendación u opinión y por tanto la responsabilidad de su inversión será de él mismo. En el segundo caso, la insistencia o la persuasión llevará consigo la responsabilidad de la operación.
Concusión: La decisión de invertir en un determinado activo debe madurarse mucho más que la simple lectura o el simple hecho de haber escuchado una opinión o una recomendación sobre que un valor va subir o bajar. Deberemos conocer bien la empresa o el índice en el que queremos invertir, saber los riesgos de la operación, etc. Es muy fácil dejarse guiar por comentarios en la radio, por recomendaciones en los periódicos o en blogs, por preguntar a alguien lo que haría y luego si sale mal quejarse o responsabilizar a la otra persona de nuestra operación. No creo que sean buenas maneras para invertir. Las cosas no son así de fáciles. Hasta el más experto en Bolsa se equivoca. Y para terminar, si no vas a saber digerir una pérdida en Bolsa, no inviertas.