[…] En definitiva, que el MAB y sus empresas son un activo que no son para todos los inversores ya que hay que estar dispuesto a ver y “sufrir” cosas que muchos no están por la labor. Los inversores deben conocer bien los riesgos que asumen y las oscilaciones que tiene estas cotizaciones. Hay que confiar en los proyectos de las compañías a medio-largo plazo sabiendo que en ocasiones verás las cotizaciones a unos precios muy superiores a los que has comprado (pero sin apenas volumen de negociación) y al poco tiempo esa misma empresa podrá pasar por dificultades e incluso verla liquidarse. Esta es la vida de las pymes. Esto es el MAB y yo lo entiendo así. Creo que se verán muchas empresas liquidarse como ocurre en otros mercados alternativos (AIM, TSX Venture Exchange, …) y no quiere decir que sean malos mercados. Son mercados distintos a las grandes bolsas y distintos a los que ofrecen índices como el IBEX 35 o el Dow Jones Industrial Average. Son inversiones en las que podrás obtener rentabilidades elevadísimas o en las que podrás perder todo en una determinada empresa. El caso es que el MAB es un mercado particular que si crece dará muchas alegría e incluso en las inversiones que salgan mal, habrá tenido un componente importante en la financiación de empresas, en el mantenimiento de puestos de trabajo durante unos años, etc. La clave es que si unas caen, otras nazcan y la rueda de la actividad económica continúe con un balance al cabo de unos años positivo. Lo vemos por ejemplo en el AIM, el MAB inglés. Este mercado han tenido más de 3.600 incorporaciones. 20 años después cotizan menos de 1.100 empresas. Muchas han quebrado, otras han crecido, otras se han fusionado, etc. Lo importante es que es un mercado que financia empresas, pymes y proyectos de mucho riesgo algunos de los cuales llegan a buen puerto y otros no. Las cifras de financiación son espectaculares. Por ejemplo, sólo en los 6 primeros meses de este año llevan las pymes que han buscado financiación en el mercado, 3.900 millones de euros captados. […]