Hablando el otro día con un gran compañero de trabajo, Pedro del Pozo, salió el tema de si China podría ser a corto plazo la próxima superpotencia mundial.
Pedro, como buen exsoldado español, me comentaba que una superpotencia global a nivel mundial, debía ser la primera potencia económica pero también militar. Es decir, puedes ser la primera potencia económica y no la primera potencia militar o viceversa, pero para ser «la superpotencia mundial» debes ser la primera en todo.
Con esto de base, llegamos a la conclusión o mejor dicho, me hizo ver, que a China le faltan muchos años para considerarse la próxima superpotencia mundial a nivel global.
Le pedí por favor que si podía dejar por escrito lo que me comentó ya que él lo explicaría mucho mejor que yo. Y… dicho y hecho.
Aquí dejo su artículo, el cual creo que se entiende muy bien. Pedro sabe lo que no está escrito sobre temas militares y tiene unos conocimientos técnicos inmensos. De todas formas, le pedí que por favor no fuera muy técnico ya que creo que si lo hacía la gente como yo (sin apenas conocimientos sólidos militarmente hablando) no entendería tan bien lo que me había explicado.
Espero que os parezca interesante lo que ha escrito. Ahí va:
LA PRÓXIMA SUPERPOTENCIA
Introducción:
En el último cuarto de siglo, el espectacular desarrollo económico de China en todos los niveles, unido a su indudable potencial humano y en recursos, ha propiciado una corriente de pensamiento que sugiere que estamos ante la próxima, muy próxima, superpotencia mundial, desbancando de este puesto a los EE.UU.
Debemos tener presente que por superpotencia, no debe entenderse sólo una gran potencia económica, sino también una gran potencia cultural (entendiendo como tal la capacidad de proyección exterior de las formas y expresiones de su sociedad) y, por supuesto, una gran potencia militar.
A este último aspecto, el militar, va destinado este artículo.
Tipos de Potencias militares:
Una de las muchas posibles clasificaciones de potencias desde el punto de vista militar establece dos tipos básicos: potencias regionales y potencias proyectables o globales.
En el primer tipo estarían todos aquellos países que son una referencia militar en su área geográfica, pero con poca o ninguna capacidad de proyectar su fuerza en un escenario lejano, o fuera de su teatro inmediato de operaciones. Ello no significa que no tengan ejércitos fuertes, o incluso fuerzas armadas de primer nivel. Dentro de este primer tipo tenemos ejemplos en Japón o Israel.
En el segundo tipo estarían aquellos países capaces de proyectar buena parte de su fuerza en escenarios o teatros de operaciones distintos de su ámbito geográfico inmediato. En este grupo entrarían países como el Reino Unido o Francia.
Toda nación que aspire al liderazgo mundial debe formar parte del segundo de estos tipos. Si aceptamos que una superpotencia puede verse en la situación de tener que defender por la fuerza el orden que lidera allá donde fuera necesario, sola o con ayuda de terceros, no queda más remedio que inferir que es preciso que sus fuerzas armadas cuenten con una elevada capacidad de despliegue.
Actualmente, los EEUU son no sólo una potencia global, sino que su capacidad de despliegue no tiene parangón con ninguna otra del globo. China, por el contrario, pertenece, de momento, al grupo de potencias regionales, como veremos a continuación.
Marcando diferencias:
Con la notable excepción de las superpotencias eminentemente terrestres, como pudieron ser entre otras la Francia de Napoleón, la Alemania del III Reich o la URSS, todas las superpotencias han tenido como nexo común el dominio del mar. Aún los tres ejemplos descritos hicieron esfuerzos por dominar el mar (Trafalgar en el caso de Francia) o al menos, negarlo (la flota submarina de Alemania durante la segunda guerra mundial o la soviética de la Guerra Fría).
El punto en común de todas las flotas proyectables, que las diferencia de las simples Armadas costeras, por muy importantes que sean los recursos de estas últimas (como sería el caso del Japón actual), es la aviación naval con base en portaaviones o portaaeronaves. En ese sentido, los EEUU mantienen actualmente 11 grandes portaaviones nucleares en activo, dotados de aviones de combate de despegue convencional[1], ninguno de los cuáles tiene parangón con ningún otro portaaviones en servicio en otro país. A ello habría que sumar al menos 8 grandes portaaeronaves, dotados de aviones de despegue corto y aterrizaje vertical[2].
China no dispone actualmente de ningún portaaviones operativo. Sus planes incluyen poner en servicio un antiguo portaaviones soviético, que estaría dotado de aviones de despegue y aterrizaje convencional[3]con el fin de iniciar la conversión de su Armada al vector aeronaval. No obstante, al no disponer dicho portaaviones de catapultas, las prestaciones de los aviones, en términos de carga de armas y combustible y, por ello, alcance, es más limitada que aquellos aviones con base en portaaviones que sí disponen de medios auxiliares de lanzamiento de aviones, es decir, catapultas, como es el caso de los grandes portaaviones norteamericanos. También está prevista la fabricación de dos portaaviones medios, que podrían comenzar a prestar servicio efectivo más allá del 2016.
Dado que el periodo de diseño, construcción y puesta en servicio de un buque tipo portaaviones dura un mínimo de diez años, siendo optimistas, podemos inferir que China no contará con más de tres portaaviones o portaaeronaves medios, de muy inferiores características a los 19 estadounidenses, antes del 2020. Por ello, antes de esta fecha las fuerzas Armadas Chinas no darán el paso de Fuerzas de Defensa a Fuerzas Globales, aunque a un nivel marginal, comparado con EE.UU.
La progresión:
Actualmente el PIB estadounidense es casi cuatro veces superior al chino. Además, los EEUU dedican a defensa el 4% de su PIB, frente al 1,4% de China. Particularmente distinta es la asignación a I+D. Estados Unidos mantiene las fuerzas tecnológicamente más avanzadas del mundo. Sus fuerzas aéreas están incorporando modelos que van media generación por delante de los nuevos modelos europeos o rusos, que están entrando en servicio[4]. Frente a esto, China, a pesar de contar con una importante y en desarrollo industria de defensa, sigue dependiendo en buena medida de la importación de material militar avanzado (aviones de combate rusos, equipos de radar israelíes, etc.). Dada la diferencia entre los presupuestos de defensa entre un país y otro la brecha, no sólo no disminuye, sino que se amplía en términos de nuevas capacidades y tecnología.
La velocidad con la que el PIB chino pueda «dar caza» o sobrepasar al americano es una cuestión que está en boca de todos, si bien el momento concreto no deja de ser una incógnita…en el caso de que se produzca. Además, su inversión en defensa, como hemos visto, debería triplicarse en términos de PIB para homologarse a la estadounidense. Mientras esto no ocurra y, de momento, no ocurre, los EEUU continúan sacando ventaja comparativa en términos militares frente a China cada año fiscal, aunque la «velocidad de separación» se ha reducido, gracias al fantástico crecimiento chino. No obstante, y teniendo en cuenta la situación de partida y los planes de inversión militar de futuro aprobados por uno y otro país, difícilmente modificables, no cabe pensar que China pueda convertirse en una potencia proyectable antes de diez años, en la primera potencia regional (frente a la India o a los mismos EEUU, que mantienen bases importantes en el Pacífico) antes de veinte años, o disputar abiertamente la primacía mundial a los EEUU en materia militar, antes de medio siglo[5].
Conclusión:
Evidentemente, hay muchas variables añadidas a las mencionadas que condicionan la futura posición de las potencias mundiales. Una de ellas es el grado de «autosuficiencia tecnológica» de su industria militar. En este caso no podemos por menos que comentar que mientras los EEUU diseñan y fabrican el 100% de su armamento de alta tecnología, China debe importar y versionar buena parte del mismo, como es el caso de los aviones de combate, radares, etc. Por otra parte está el factor de disuasión nuclear. Ambos países disponen de armamento nuclear, si bien este tipo de armas no constituyen hoy por hoy, una vez finalizada (afortunadamente) la Guerra Fría, un factor táctico sino estratégico y de disuasión, por lo que la mera tenencia no implica un salto cualitativo en la escala de potencias comentada[6].
No cabe duda que China está dando los primeros pasos hacia una posición de máxima relevancia mundial, cuyos límites se antojan enormes y difusos, habida cuenta del extraordinario potencial del país. Pero para llegar al predominio mundial es necesario quemar unas etapas que China no ha hecho sino empezar a escalar. Subir a lo alto requerirá tiempo e ingentes recursos. Los segundos son el resultado del crecimiento económico y la voluntad política. El primero es un límite absoluto, una vez tomada esa voluntad política[7]. Nada hace pensar hoy que, dada la disparidad existente entre el campeón, EEUU, y el aspirante, China, podamos ver por tanto un cambio en la cumbre en la presente generación. Pasado este periodo nebuloso de tiempo sobre el cuál es posible hacer una predicción con los datos actuales, todo es posible.
Notas:
[1] Actualmente F-18 Hornet y Superhornet. En la próxima década, los F-18 más antiguos serán sustituidos por F-35C de 5ª generación.
[2] Actualmente AV-8B Harrier. En la próxima década serán sustituidos por F-35B de 5ª generación.
[3] Sukhoi 33 de diseño ruso.
[4] Se trataría de los cazas «invisibles» de 5ª generación F-22 raptor y F35 Lightning, Los mejores modelos europeos que están entrando en servicio (Eurofighter y Rafale) o rusos (SU33/35 o Mig 35) son aviones de 4ª generación…y media. El mejor modelo chino (J11) es una copia del SU27 ruso de cuarta generación.
[5] Fuente, Jane´s International
[6] Recordemos que Israel, Pakistán o la India también disponen de armas nucleares y no por ello dejan de ser potencias regionales.
[7] Siendo extraordinariamente optimistas, conformar una división acorazada apta para el combate es un proceso que puede llevar entre 3 y 5 años. Un ala de combate entre 5 y 10 años. Una fuerza naval proyectable, con base en portaaviones, entre 10 y 15 años, etc.
artículo en pdf: la-proxima-superpotencia
