Gran noticia la que hemos conocido. La Audencia Nacional anula las tarifas del canon digital.
El «canon» era y es un abuso que debe desaparecer cuanto antes. Esto ya lo dicen instancias y organismos muy importantes en España y en Europa. Hoy toca saber que la Audiencia Nacional da la razón a los que piensan que el canon es una locura. La Sala de lo Contencioso entiende que la orden ministerial que lo regula está afectada de «vicio radical». Lo malo es que no entra de verdad a valorar la locura del canon, hace mención más a un defecto de forma que a definir el canon como un abuso o casi diría yo que un robo a los consumidores.
Unos dirán que las descargas de contenidos, música o películas por internet sí que son un abuso o un robo, lo cual no estoy de acuerdo. Pero atacar un abuso o robo con otro abuso o robo es todavía peor. Algo habrá que hacer. Pero lo más importante es que la industria discográfica y la cinematográfica se adapte a los nuevos tiempos y a nuevos modelos de negocio por su bien y por su supervivencia. Poner o imponer un canon no es la solución, creo que es añadir un problema más a la sociedad. No se compensa a nadie manteniendo un status de un determinado sector imponiendo una tarifa-canon o un impuesto más a ciertos dispositivos que son utilizados para múltiples cosas porque ahora los tiempos han cambiado y se venden menos CDs o DVDs. Los ingresos se deben buscar en otros lugares, no en la venta de un soporte que a día de hoy no tiene gran valor, incluso diría que su valor se acerca a 0.
Por tanto, el problema está en adaptarnos a los nuevos tiempos que vivimos, no en mantener unos ingresos por venta de CDs o DVDs. Los ingresos del pasado deben buscarse en otros lugares. Esto es lo que tiene una sociedad moderna y que avanza. Lo otro es anclarse en el pasado. Lo que pasa es que ahora toca trabajar más, cambiar (lo cual es difícil para todos), ser flexible, innovar y en definitiva buscar nuevos modelos de negocio.