Este 20 de diciembre se celebraron unas elecciones generales en España en las que por primera vez no sabemos con certeza si el partido más votado va a poder gobernar.
Lo importante ahora es ver qué hacen los responsables de los partidos y cuáles serán sus reacciones tras las primeras negociaciones. PP quiere gobernar tras ser el vencedor. PSOE dice que dirá “NO” a un Gobierno del PP. Podemos pone 5 condiciones para pactar, una de ellas “casi” inaceptable, o sin “casi”, para el PP y PSOE. Y Ciudadanos ya ha dicho que se abstendrá para facilitar la gobernabilidad en el país.
No soy analista político y muchas cosas se me escaparán a la hora de intentar sacar conclusiones tras los resultados de las elecciones. Lo que parece claro es que el colorido se amplia en el Congreso de los Diputados y del azul y rojo predominantes, otros colores llegan con fuerza.
Si algo debemos exigir los ciudadanos es que los políticos no nos pongan piedras por el camino. En estas situaciones de cierta inestabilidad y sin un resultado claro, tienen que entenderse y cuanto antes mejor. De todas formas, tener un Gobierno dentro de unas semanas o incluso dentro de unos meses tras otras nuevas elecciones podría ser un escenario positivo si el país camina hacia delante. Un Gobierno en funciones podría ser suficiente para que España continúe y mejore siempre y cuando el tiempo que dure esta situación se utilice de manera constructiva y haga que salgamos fortalecidos para los próximos años gobierne quien gobierne. Como suele decirse, “vísteme despacio que tengo prisa”.
Necesitamos sin duda que cambien muchas cosas. Cualquier país, empresa o persona tiene que reciclarse si no quiere quedarse estancado en el pasado. PP y PSOE creo que tienen que cambiar de manera interna, ceder y abrirse mucho más. Podemos y Ciudadanos pienso que deben situarse ya, con su presencia en el Congreso, en un terreno en el que la responsabilidad y sus exigencias caminen hacia una realidad asumible y viable. Todos pueden aportar muchas cosas y la mezcla de sus protagonismos no tiene por qué ser mala en términos generales. También está claro que parece que todos deberán ceder algo en sus pretensiones y en sus peticiones. Si consiguen sacar adelante el mapa político con dignidad y buena política, el mensaje a los ciudadanos será excelente y España saldrá más que fortalecida. Podrá ser tomado como un gran ejemplo a futuro e incluso para otros países.
Los cambios son buenos. La continuidad en cuestión de Gobierno también. Cambiar un gobierno cada 4 años no tiene por qué ser bueno ni malo. ¿Invertirías en una empresa en la que cada 4 años cambian de presidente, consejero delegado y consejo de administración? Pero ¿invertirías en una empresa en la que no pudieras cambiar de consejo de administración si las cosas van mal cada 4 años o incluso antes? Es decir, no hay fórmulas mágicas ni perfectas. La cuestión es ver si las reacciones a los resultados electorales y las actuaciones de los partidos y sus políticos hacen que salgamos fortalecidos como país. Si es así, bienvenidos estos resultados electorales que tanta incertidumbre parece que han generado.
Sinceramente soy optimista y la situación política que vive España creo que es positiva aunque no llevemos ni 24 horas desde la celebración de las elecciones generales y tras generarse la mayor incertidumbre sobre el futuro político y de Gobierno en el país. Nadie dijo que fuera fácil. El camino se recorre andando.
