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Juan Sainz de los Terreros

El euribor sigue marcando mínimos, pero antes o después subirá

Parece una obviedad decir que antes o después el euribor subirá, pero es bueno recordarlo. Este año, los que tenemos una hipoteca y la podemos pagar (por ahora), estamos de «enhorabuena» por lo menos por un motivo. Nuestra cuota se ha revisado o se revisará a la baja de manera notable. Por lo tanto, por el lado de la hipoteca, nuestro gasto mensual será notablemente menor que el del año pasado.

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Cuál es el problema en esto?

Parece que ninguno, pero existe uno. Creo que el principal problema que podemos tener con un euribor tan bajo, es olvidarnos de esto mismo. Lo peor que nos puede pasar es tener un «espejismo» y olvidarnos de que el euribor se sitúa en mínimos y que antes o después subirá. Podrá a corto plazo seguir cayendo o mantenerse, pero en el medio y largo plazo el euribor subirá. Esperemos que no suba con la misma fuerza e intensidad como lo ha hecho al bajar, pasando de máximos históricos a mínimos en unos meses. Si subiera con tanta rapidez, sin duda que vendrían de nuevo los «fantasmas» de las crisis más duras que ha vivido cualquier economía.

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Como es habitual, las hipotecas que tenemos tienen una duración de muchos años y un interés variable referenciado al euribor. Tenemos que tener en cuenta que no podemos acomodarnos a las cuotas que pagamos hoy porque cuando el interés suba, nuestra cuota subirá y por tanto nuestro gasto mensual también. Si nuestros ingresos son los mismos, a lo mejor con «apretarse» el cinturón podría valer, pero como además nuestros ingresos caigan, ya sea de manera brusca (pérdida del trabajo) o de manera moderada, nuestra situación económica podría encontrarse en «bancarrota».

Una de las principales causas que ha provocado la difícil situación económica que vivimos es esto precisamente. Ha sido el endeudarnos a tipos de interés bajos, ajustar nuestras cuentas a dichos tipos y las cuotas mensuales que se derivaban del pago de nuestras deudas y por lo tanto, no preveer que cuando subieran los tipos, nuestras cuotas al estar referenciadas a un tipo de interés variable, también subirían. Además el endeudamiento venía acompañado por la creencia de que los activos que estaban referenciados a él, con el tiempo valdrían mucho más. También hay que añadir que nuestra situación laboral tampoco pensábamos que sufriría en exceso, más bien lo contrario, se pensaba que iríamos mejorando laboralmente y que nuestro sueldo también subiría. Es decir, si todo falla, forma un cóctel que es muy difícil de superar.

En definitiva, como ciclos económicos buenos y malos seguirán existiendo, lo que tenemos que tener claro es que nuestra hipoteca seguirá «viva» en muchos de esos ciclos y por lo tanto, un margen de maniobra habrá que dejar para cuando los tipos suban y para cuando nuestros ingresos puedan pasar por una época difícil, es decir, que sean algo más bajos que en años anteriores. Lo que está claro es que si se junta que suben los tipos, que te quedas en paro y que tu casa no la puedes ni vender aunque sea con un 30% de descuento sobre cómo la compraste, esta situación no la salva ni «superman». Que hay que tener un cierto margen es necesario y vital, pero tampoco podemos hacer magia y sacar de donde no hay.

El problema viene cuando por ejemplo si hoy vamos llegando a fin de mes, por errores fácilmente salvables, nos encontremos dentro de tres o cuatro años en una situación difícil e insostenible. Esta situación no supondrá ningún drama en la mayoría de los casos a poco que se haga un pequeño ejercicio de previsión y a poco que trabajemos nuestra economía familiar con un cierto margen de maniobra.

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