La Seda de Barcelona llevaba tiempo sin «presentar» sus cuentas o mejor dicho sin aprobar sus cuentas además de estar «suspendida» de cotización en Bolsa. Por fin ayer el Consejo las aprobó y preparó una «hoja de ruta» para la reestructuración de la compañía.
Como era lógico, las pérdidas inicialmente presentadas ahora son mucho más altas. Finalmente se sitúan en 565 millones de euros las pérdidas de La Seda de Barcelona. La deuda financiera en 868 millones de euros. Estas cifras «sueltas» a lo mejor no dicen mucho, pero si comparamos unas pérdidas de 565 millones con por ejemplo las ventas del año pasado, las cuales fueron de 1.600 millones de euros, vemos que la proporción es muy relevante. Si la deuda financiera, la comparamos con el EBITDA, el cual no llega a 80 millones, vemos que el ratio Deuda/EBITDA se situará por encima de 10 veces, un ratio altísimo en mi opinión y que sitúa a la compañía en una delicada situación.
Parece que la compañía presentará las cuentas en los próximos días con los informes de auditoria correspondientes. A partir de ahí podrá volver algo de normalidad a la compañía y supongo que podrá volver a cotizar en Bolsa.
También darán detalles de su plan de reestructuración del que se destaca:
- Una ampliación de capital de 150 millones de euros
- Venta de activos no estratégicos a medio plazo por valor de entre 250 y 325 millones de euros
- No se descarta proponer la conversión de deuda en acciones a los bancos acreedores.
- Pedirán ayuda a la Generalitat de Cataluña para la viabilidad de los negocios situados en Cataluña (Planta del Prat de PET y de Glicol en Tarragona).
En definitiva, que la Seda de Barcelona va avanzando pero sigue dentro de un mar de incertidumbre.
De todo esto veo positivo una cosa. Creo que cada vez existe un mayor compromiso por parte de los directivos por ser más transparentes en las cuentas. A lo mejor es un espejismo pero si esta crisis y una legislación fuerte y muy dura contra los responsables de presentar unas cuentas falseadas están dando una mayor «transparencia» a las cuentas de las compañías, creo que se habrá avanzado mucho.
Lo primero es la transparencia, lo segundo es la calidad de las cuentas. Prefiero ver cuentas transparentes e invertir en empresas con resultados «normalitos» a confiar en empresas con cuentas buenas o espectaculares pero que desprendan un «tufillo» nada agradable.