El MAB se anima y los debuts empiezan a ser habituales principalmente en el segmento de las Socimis. Este jueves debutó CLERHP en el segmento de Empresas en Expansión (EE) y este viernes han debutado dos Socimis: JABA I INVERSIONES INMOBILIARIAS e INVERSIONES DOALCA.
El segmento de las Socimis, que lleva activo unos dos años y medio cuando debutó en el mercado la primera Socimi (Entrecampos el 28 de noviembre de 2013), está creciendo de manera relevante y sin duda que uno de los motivos que ayuda a este crecimiento son los beneficios fiscales que tienen estas sociedades (0% en el Impuesto de Sociedades si cumplen una serie de requisitos). Por lo tanto, parece claro que cualquier ayuda fiscal hacia la inversión y la forma de financiación de las empresas ayuda y mucho a que un sector se revitalice y crezca.
Cuando hablamos de beneficios fiscales y apoyo a la inversión en las empresas en este caso que cotizan en un mercado de valores o un mercado alternativo muchas veces nos quedamos en la punta del iceberg. Es decir, nos quedamos en que quien se beneficia de este beneficio fiscal o ayuda es el inversor, la persona que tiene dinero para invertir o los grandes empresarios que no “necesitan nada” porque tienen su vida resuelta. Aunque para los “malvados empresarios” que sólo piensan en ganar dinero les ayuden estas medidas, los beneficios fiscales a la inversión en mercados alternativos ayudan principalmente a crear empleo, a crear empresas, a crear condiciones laborables mejores, a mejorar sectores en crisis, etc. Esto se entiende en el Reino Unido y el MAB de allí (el AIM) tiene unos beneficios fiscales impresionantes lo que hace que todos los años miles de millones de euros se dirijan directamente por parte de los inversores a las pymes que cotizan en este mercado. De esas inversiones, muchas salen mal y se pierde todo. Aún así, el peor de los casos, se habrán creado muchas empresas y muchos empleos durante un periodo de tiempo. Pero si la “rueda” no se para, cuando unas empresas tienen que cerrar las puertas otras las abren y por lo tanto otras nuevas empresas crearán nuevos empleos. Si por el camino hay empresas de éxito y los inversores ganan dinero, ¿qué problema hay? Es decir, los beneficios fiscales a la inversión en empresas entiendo que son fundamentales para que existan empresas, se creen empleos y se mejore el mercado laboral.
En las Socimis lo vemos y seguiremos viendo cómo mucha inversión va a estas compañías en los próximos años además de lo que ya han conseguido en éstos últimos. No hay más que ver que hasta un Socimi hoy cotiza en el IBEX35. En términos de inversión significa en unos casos ganar dinero y en otros no. Pero es que aunque a algunos les moleste que ganen dinero las personas que pueden invertir, lo que hay que darse cuenta es de la realidad de esa inversión y es la de crear empresa y más puestos de trabajo. Ahí es donde debemos de centrar las críticas si es que hay que hacerlas. Si la inversión y quien invierta en ampliaciones de capital, es decir, quien da dinero a las empresas para poner en marcha proyectos empresariales, hace que no se creen puestos de trabajo, entiendo que los beneficios fiscales no se vayan en esta dirección. Pero si realmente se crean puestos de trabajo, se crean empresas las cuales pagarán sus impuestos, pagarán la seguridad social a los empleados, etc, ¿por qué están tan mal vistos o por qué no se apoya y se consiguen más beneficios fiscales para la inversión en un mercado alternativo como el MAB en su segmento de Empresas en Expansión? Como ya he comentado, en UK se entiende que lo mejor es incentivar de una manera clara y decidida la inversión en empresas que cotizan en el AIM. Lo que parece que deja de ingresar el Estado o los “costes” que le suponen estos beneficios fiscales que se les da a los inversores (por ejemplo, exención de tributar plusvalías si están más de 3 años invertidos), están más que compensados por la actividad empresarial que se genera. De ahí que lleve el mercado 20 años en activo y con unas cifras anuales de inversión directa en sus pymes espectacular (de varios miles de millones de euros al año).
