Ayer (17 de marzo) le tocó el turno a Juan Ramón Quintás, presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), comparecer en el Congreso para dar su «visión» de la crisis y para proponer las medidas que considera oportunas para poder salir de ella.
Creo que fue una comparecencia mucho más dura y crítica que las anteriores, la del Gobernador del Banco de España (Miguel Fernández Ordoñez) y la del Presidente del la AEB (Miguel Martín).
Fue muy directo, muy contundente en ocasiones y muy crítico con muchos. Entono también un «mea culpa», conocedor que las cajas también tienen que poner de su parte, pero sinceramente me sorprendió las críticas e incluso en algún momento, los ataques al Gobierno y a sus medidas las cuáles llegó a decir que «no están a la altura de la envergadura de la crisis».
Además de insistir en la necesidad de importantes reformas, Quintás ha hablado de tres ejes de actuación: apoyos a los prestatarios hipotecarios, compartir el riesgo del crédito (vía ICO) y prevención del riesgo sistémico para el sector bancario.
Dejo a continuación lo más destacado de su comparecencia.
Un «mea culpa» algo «descafeinado»
Quintás ha reconocido que si las cajas de ahorros han pecado de exceso ha sido en la concesión de hipotecas a inmigrantes, lo que puede incidir negativamente en la tasa de mora durante la crisis.
«Dardos» al Gobierno
Sobre las medidas tomadas por el Gobierno llegó a decir que «no están a la altura de la envergadura de la crisis».
«Si las cosas van mal y no se ponen las medidas necesarias para evitarlo, podemos entrar en un riesgo sistémico tan dramático que prefiero no comentarlo», ha advertido
Además añadió el Tesoro ha ganado mucho dinero gracias a las medidas de apoyo a la banca. Cifró en 673 millones estos beneficio. En concreto, Quintás señaló que el Tesoro «lleva ganados» 332,5 millones de euros por las comisiones que cobra a la banca por la concesión de avales y otros 341,3 millones de euros por el Fondo de Adquisición de Activos Financieros (FAAF).
Sobre el Fondo de Garantías de Depósitos
Comentó que el Fondo de Garantía de Depósitos no es un salvavidas del sector porque, en su opinión, «es un cementerio donde se entierran las entidades muertas». «Me preocupa que el deporte nacional sea hablar del FGD y no de qué podemos hacer para mantener un sistema financiero solvente. En este país faltan médicos preventivos y sobran enterradores».
Propuestas de medidas a tomar:
- Que el Estado avale sus participaciones preferentes en vez de comprarlas directamente, como se pretendía hacer hasta ahora. Una fórmula que requiere de mucho menos dinero y que puede ser mucho más eficaz.
- Exigir un fortalecimiento de capital y la solvencia para impedir el «riesgo sistémico» de quiebras.
- Ha propuesto que la Administración y la banca se pongan de acuerdo para ayudar a los clientes hipotecados más desfavorecidos por el deterioro económico con el objetivo de evitar la creciente morosidad, que cerró el pasado enero en el 3,87% para el conjunto de entidades, aunque en el caso de las cajas esta tasa se agrava hasta el 4,45% del total de créditos. Sería implantar un plan de ayudas a los hipotecados que vaya más allá de la moratoria para desempleados actual y que se pagaría a medias por el Estado y por las entidades. Aunque eso tiene su truco: la banca cambiaría una pérdida por otra, puesto que, al no entrar en mora, no tendría que provisionar el 25% de esas hipotecas a las que se ayudaría. También se fomentaría con esta medida un aumento del gasto de las familias. «Este es un terreno virgen que les invito a estudiar», insinuó. Además puso como ejemplo a seguir el modelo estadounidense, es decir tomar medidas similares a las aprobadas por el Gobierno de Barack Obama.
- Abogó por un cambio contable y eliminar la obligación de provisionar al 100% un crédito moroso en dos años. Por tanto busca un cambio en la regulación de las provisiones para que no se obligue a bancos y cajas a depositar en la caja común el 100% del valor de una vivienda si su correspondiente hipoteca al cabo de dos años entra en la carpeta de morosas. «Esto es irreal, me obliga a provisionar una pérdida que no voy a tener», apostilló. «Hay que evitar caer en el error de que esto es un juego de trileros. No se trata de dejar de reconocer un daño que se ha producido, sino de no exagerarlo», especificó.
- Comentó que el Estado podría comprar titulizaciones de crédito nuevo, para incentivar a bancos y cajas a prestar dinero.
Además dijo…
El crédito «no se ha colapsado», sino que sólo ha reaccionado «conforme ha variado la demanda solvente», al tiempo que ha pedido que «si se habla de restricción crediticia, no señalen a las cajas».
«Los procesos de fusión son muy lentos, por eso digo que sólo dos culminarán, pero que se van a iniciar… Ah, eso es otra pregunta, que hoy estoy muy cansado», bromeó.
Noticias relacionadas en distintas webs: