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Juan Sainz de los Terreros

Mariano, estás a tiempo, échale un par y no pongas ahora un euro público en la banca

Parece que es inevitable y que la ayuda pública para recapitalizar las entidades financieras en España que lo necesiten empezará a llegar en las próximas semanas.

mariano rajoy españa

Luis de Guindos ha mandado ya una carta al presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, con la petición formal de esta ayuda a través del FROB, es decir a través del Gobierno. En definitiva, una ayuda que tendremos que pagar todos al aumentar nuestra deuda pública un 10%. Que es una gran ayuda, sin duda. Pero que tiene sus riesgos para España, también. Es decir, no creo que con recibir el préstamo de 100.000 millones de euros nuestros problemas desaparezcan. Habrá que utilizar muy bien ese dinero y tener muy bien previsto cómo lo va a devolver el gobierno de España, porque lejos de ayudarnos, como se hagan las cosas mal, este préstamo nos ahogará más a nosotros y a Europa en su conjunto.

Pero qué alternativa tenemos. Una muy clara es capitalizar parte de los pasivos de la banca, es decir, que los actuales accionistas pierdan toda su inversión y que una porción de sus acreedores se convirtieran en los nuevos propietarios. Viene a ser como cuando una empresa quiebra. Evidentemente, al ser entidades tan sensibles para nuestra actividad económica, este proceso debe ser seguido por el Gobierno y debe velar porque se haga de la mejor manera posible. Los acreedores lo que quieren es el dinero prestado. Pero si has prestado a una empresa que ha quebrado no te queda otra que quedarte con parte de los activos que tenga y/o ser el nuevo accionista de la entidad. En esta situación como es lógico ningún acreedor quiere verse. Prefiere el dinero a ser el nuevo referente accionarial de una entidad financiera en España. Pero el Gobierno deberá ser valiente y hacer ver que quién debe hacer frente a la caída de las entidades son los antiguos accionistas y los acreedores de éstas, no la sociedad entera mediante el aumento de la deuda pública, deuda que tendremos que pagar entre todos. Luego algo de ayuda pública necesitarán para salir adelante y equilibrar los desajustes existente, pero ésta va a ser infinitamente menor a la que se está barajando a día de hoy.

Dejo el post que escribí hace unos días sobre la alternativa a la ayuda pública a la banca:

He leído varios artículos de Juan Ramón Rallo que creo que dan una solución bastante buena para recapitalizar y solucionar los graves problemas que tiene nuestro sistema financiero.

Algunos de estos artículos son los siguientes:

La solución que propone no deja de ser dolorosa para muchos inversores y difícil de aceptar por la gran mayoría de éstos y por parte de los acreedores de las entidades financieras en dificultades. En definitiva, es una medida que debe adoptarse desde el gobierno, con valentía, explicándola muy bien e intentando hacer ver a todas las partes implicadas que es lo más justo para todos. Evidentemente que muchos no estarán de acuerdo con la “justicia” que menciono sobre la medida a tomar, pero es que la alternativa creo que es de una injusticia total para toda la sociedad española.

La medida a tomar es la siguiente y la saco de un artículo de Juan Rallo:

“la solución menos lesiva para el sistema económico sería capitalizar parte de los pasivos de la banca, es decir, que los actuales accionistas pierdan toda su inversión y que una porción de sus acreedores se convirtieran en los nuevos propietarios. De este modo, mataríamos tres pájaros de un tiro: los bancos se recapitalizarían reduciendo su deuda (y no incrementando la de nadie más); los perjudicados por la medida no serían los inocentes contribuyentes sino los inversores que erraron al confiar sus ahorros a la entidad; y, por último, la gestión del banco quedaría en manos privadas (en la de los nuevos accionistas),de modo que éstas podrían decidir su esquema de remuneración, el equipo directivo y la política crediticia de la entidad. Sin interferencias gubernamentales y habiendo soportado en sus carnes las pérdidas de sus desmanes previos, los nuevos propietarios tendrían una plena legitimidad para decidir cuál debe ser el futuro del banco, tal como acaece en cualquier otra empresa privada que no ha pasado por las fauces del rescate.”

¿Qué os parece?

Digo antes que pienso que es difícil de ejecutar porque habría que decir por ejemplo a todos los pequeños accionistas que confiaron en Bankia guiados por los directores de sucursales, etc, etc, que en menos de un año han perdido todo lo que invirtieron y que ahora los nuevos propietarios son otros. ¿Cómo sentaría esto a todas esas personas? Lo que ocurre es que como también he comentado antes, la alternativa es endeudar al Gobierno, éste tendrá que subir impuestos para pagar esa mayor deuda y mayores costes por intereses, y encima la pérdidas serán repartidas entre toda la sociedad. Si sumamos a Bankia, CaixaCatalunya, NovaCaixaGalicia, etc, etc, la cantidad que tenemos que pagar entre todos son de esas que nadie puede asimilar: 100.000 millones de euros, 300.000 millones de euros, torrocientos mil millones de euros, …

Una locura que hay que solucionar cuanto antes.

Juan Rallo en el artículo del Wall Street Journal, cifra las necesidades de nuestro sistema financiero en 300.000 millones de euros (asumiendo un 50% en pérdidas por préstamos a promotores inmobiliarios, 5% en hipotecas y un 10% en créditos al sector privado). Y no está contando como dice la exposición a Portugal (78.000 millones de euros) y a Grecia e Irlanda (10.000 millones de euros) que podría añadir unas pérdidas adicionales de por lo menos 40.000 millones de euros más.

Si el total del capital de los bancos es de 377.000 millones de euros, estas pérdidas anteriores dejaría a los bancos en global con un capital entre 50.000 millones y 70.000 millones aproximadamente. Se necesitaría como mínimo añadir 150.000 millones de capital para recapitalizarlos y que estuvieran en una situación más o menos aceptable. Recordemos que el rescate recibido ha sido de 100.000 millones para la banca, lo que hace que necesitemos ya otros 50.000 millones para empezar a estar “algo” más tranquilos. El problema es que la capacidad de endeudamiento pública es casi nula, y la privada no e que sea nula, es que debería bajarla cuánto antes.

¿Entonces qué hacemos? Ahí está la solución a través de capitalizar parte de los pasivos de los bancos previa pérdida de la cantidad total invertida por parte de los antiguos inversores en determinadas entidades. Difícil de digerir, pero el que ha invertido en una entidad que hoy está quebrada debe asumir que ha perdido todo el dinero que puso.

Juan Rallo propone entonces convertir el 100% de los 88.000 millones de euros en deuda subordinada que existe en equity, es decir, en capital social. El 40% de los 160.000 millones de euros de senior unsecured debt (deuda senior no garantizada) también convertirlos en capital. Con esto, generaríamos ni más ni menos que 150.000 millones de capital para los bancos, reduciendo en la misma cuantía la deuda de los mismos. Si añadimos los 25.000 millones de beneficios esperados para 2012, después de las provisiones, la cantidad de capital aportada a estos entidades financieras sería de 175.000 millones de euros, sin haber incrementado un solo euro nuestra deuda pública, sin tener que subir ningún impuesto para el pago de estas pérdidas, y sin tener que haber pedido ningún rescate a Bruselas.

Por lo tanto, parece que puede haber una solución a nuestros problemas con el sistema financiero que tenemos. Y es una alternativa privada a los rescates financieros con dinero público. Esta alternativa hace recaer todas las pérdidas en los inversores de las entidades financieras quebradas (lógico por otro lado), haría no tener que liquidar ninguna entidad importante en España (quiebras que podrían provocar un pánico que no ayudaría a nadie), y no ahogaría más a nuestras cuentas públicas con el aumento de deuda, lo que provocará una subida de impuestos, más recortes y más dificultades para nuestra economía en general. Es decir, que la alternativa de los rescates con deuda pública, podría llegar a empeorar más aún nuestra situación.

Por lo tanto, sé valiente Mariano. Propón esta medida privada por muy difícil y por muchas vergüenzas que se destaparán al tomarla. Pero sin duda que creo que es mucho más justa para todos.