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Juan Sainz de los Terreros

Ante el vicio de “prohibir”, la virtud de “educar” (internet)

Internet a veces parece ser el enemigo número 1 de las personas.

Nuestra intimidad parece una “especie en extinción” con la existencia de las redes sociales como Facebook, Tuenti, Twitter, etc.

Muchos centros educativos y la mayoría de las empresas tienen “capado” el acceso a este tipo de webs por diversas razones. Sinceramente, creo que es un error garrafal aislar y prohibir a la gente de las tendencias de internet. No quiero enrollarme mucho en este tema, pero entiendo que en este tipo de cosas, cada uno deberá elegir si puede o quiere entrar en una determinada web. Siempre y cuando respondas en tu trabajo, o realices lo que te manda el profesor, tener limitada una herramienta tan importante y tan buena como es internet, creo que no es bueno.

Me llama la atención una medida que se quiere tomar en Alemania.

Según el diario Spiegel, los responsables de la Educación en Alemania están preparando una asignatura sobre privacidad en la que se enseñe a los jóvenes cómo manejar su identidad digital.

Hemos conocido también unas interesantes declaraciones de la Ministra de Medios en la región del norte del Rin y Wetsfalia, Angelica Schwall-Düren, en las que se manifestaba a favor de la nueva asignatura, según recoge la edición digital de El País: «Nuestra meta es mostrar que internet no sólo ofrece oportunidades sino que también tiene riesgos que los estudiantes deben asumir para comunicarse con seguridad e independencia en estos nuevos medios». En su opinión «los jóvenes no son conscientes de los detalles que comparten de sí mismos en las redes».

Por tanto, aplaudo sin duda esta iniciativa alemana que pone un poco de cordura a todo lo relacionado con internet, con la privacidad en la red y con los miedos de la gente a estar en determinadas redes sociales.

Lo de prohibir el acceso a internet y a determinadas webs, sobre todo a personas mayores de edad, es como si prohíbes a la gente conducir en coche. Conducir un coche además de las oportunidades que ofrece, tiene sus peligros y sus riesgos, pero no por ello vas a prohibir a la gente que conduzca. Deberás educar para que las personas sean respetuosas con las normas y para que no provoquen daños. En internet pienso que pasa un poco lo mismo.