El MAB lleva un 2016 bastante “soso” en lo que se refiere al segmento de Empresas en Expansión. En estos casi cuatro meses que llevamos de año sólo hemos tenido una incorporación (Clerhp) pero además hemos tenido una exclusión (SeaFood, la antigua Lumar). Por lo tanto, el mes de abril terminará con el mismo número de compañías con las que terminó 2015.
Esta poco actividad en lo que a debuts se refiere en el segmento de Empresas en Expansión puede cambiar en cualquier momento. Hay varias empresas que se están preparando para dar el salto al MAB. Algunas podrán tardar tres o cuatro meses en conseguirlo, otras un año o algo más. Lo importante es que hay varias empresas interesadas y haciendo los “deberes” para conseguir ser una compañía MAB. A estas compañías las denomino compañías pre-MAB.
Si detectamos una compañía pre-MAB, probablemente estén en un proceso de ampliación de capital previo a la salida al mercado y por lo tanto de búsqueda de financiación. Estoy también detectando que va creciendo el interés por parte de algunos inversores de invertir en empresas que estén pensando en cotizar en el MAB. Por ejemplo Carlos Guerrero de Sitka Capital ya comentó esta posibilidad. El aumento de profesionalidad, el someterse a una regulación cada vez más exigente, la obligación de presentar cuentas auditadas, la visibilidad que da estar cotizando en un mercado alternativo, la posibilidad de poder vender de una manera mucho más sencilla las acciones de estas compañías (aún con el problema de liquidez que a día de hoy existe en el MAB), etc, son muchos puntos positivos que hacen atractiva la inversión en este tipo de compañías. Evidentemente luego hay que fijar un precio en el que se intente que todos queden contentos. Y luego está el futuro. Es decir, luego la inversión podrá salir bien o mal. Sólo el tiempo irá definiendo el resultado de estas inversiones. Lo más importante de todo es conocer muy bien dónde invertimos, qué riesgos asumimos, qué empresa tenemos a día de hoy delante de nosotros, cuánto precio pagamos por previsiones a conseguir, etc para luego no llevarnos sorpresas desagradables o cuanto menos no contempladas.
A todos nos molesta perder dinero. Pero si sabemos que podemos perder un porcentaje elevado e incluso toda la inversión en una determinada compañía dado el riesgo elevado que asumimos al compras sus acciones, los disgustos serán menores. Aquí entra la famosa relación rentabilidad-riesgo. A más riesgo a asumir, más rentabilidad potencial a obtener. Este es el lado bueno. El lado malo es que a más riesgo, más pérdidas a asumir.
Invertir en pymes es una inversión que lleva consigo mucho riesgo. Invertir en empresas del MAB por tanto, por definición, es invertir en empresas con elevados crecimientos esperados pero es invertir asumiendo bastante riesgo. Unas empresas serán mejores y otras peores. En unas la confianza que generan sus directivos es mucho más elevada que en otras. En unas el precio a pagar puede apenas dejar recorrido aunque la compañía lo haga muy bien y en otras el precio ofrece un potencial espectacular. Hay de todo y hay que analizar muy bien qué queremos y en qué empresa invertimos.
Volviendo a las empresas pre-MAB aquí entramos en otro estado y con otro condicionante. Entramos en una etapa previa a la salida al MAB en el que hay inversores que empiezan a querer estar porque entienden que el potencial y el atractivo de estar en una compañía antes de su debut en el MAB es importante. Y puede ser así. Pero aquí hay que asumir un nuevo riesgo. Y es que al final por el motivo que sea esa compañía no consiga cotizar en el MAB. Estaremos por tanto con una inversión en una empresa que no cotiza y que su liquidez no es que sea pequeña como la que tienen muchas empresas en el MAB, es casi nula. Habría que ir buscando de “manera manual” un comprador o un vendedor para hacer transacciones con las acciones de esta empresa no cotizada, ir al notario, etc. Además tampoco tendríamos un precio de referencia como tienen las cotizadas en el MAB. La cotización de las empresas en el MAB como comento es un precio de referencia que te puede parecer alto, normal, o bajo. Pero es un precio con el que poder tomar decisiones. Si no hay precio, la decisión a tomar está sin una referencia clara entre comprador y vendedor.
El caso es que quien quiera invertir en empresas pre-MAB el proceso es relativamente sencillo. Verás en prensa en ocasiones que una determinada empresa quiere cotizar. Si quieres invertir en ella, busca si conoces a alguien dentro de la compañía, busca contactos que te puedan hacer llegar a sus directivos, escríbeles directamente pidiendo información si están en proceso de búsqueda de inversores, intenta si puedes reunirte con ellos, llámales por teléfono, etc. Como veis no descubro nada. Es un proceso muy de andar por casa pero es el que es. Evidentemente durante esta búsqueda de información y tras querer contactar con este tipo de empresas podrás encontrar de todo. Encontrarás empresas que ya tienen un departamento de Relación con inversores, empresas que no responden a nada, empresas que te ofrecen mucha información clara y concreta, directivos dispuestos a informar y explicar su plan de negocio, directivos que no tienen tiempo para los inversores, empresas que comunican bien y tienen una agencia de comunicación que les hace un buen trabajo, etc. A lo que voy es que como en el propio MAB, encontrarás de todo y ya tu como inversor tendrás que decidir dónde te sientes a gusto, quién te ofrece confianza, quién te ofrece un buen proyecto a un buen precio, etc. En Sevilla por ejemplo hubo hace unos días un Foro en el que había tres compañías pre-MAB con las que cualquier inversor pudo reunirse y poder sacar conclusiones.
Por último, también puedes preguntarme si conozco a alguien de una determinada empresa para ponerte en contacto con ellos. Dada mi dedicación a este mercado desde hace ya varios años, estoy en contacto con varias empresas que quieren cotizar en el mercado alternativo. Vuelvo a lo de siempre. Encuentro y hay de todo. Además, mi perfil de inversión no tiene por qué ser el tuyo. Yo invierto de una manera y asumiendo mucho riesgo por norma general. En ocasiones acierto y en ocasiones me equivoco. Si me preguntas te daré mi opinión personal. Es una opinión más que tendrás que contrastar. Mi opinión también va en función de mi perfil de inversor, en función de los proyectos en los que me siento más o menos cómodo, en función de la confianza que me genera el equipo directivo de una determinada compañía,… Luego invierto o no. Lo más importante de todo, vuelvo a repetir, es saber dónde estamos, qué riesgos asumimos, qué precio pagamos, qué expectativas tiene que cumplir una empresa para que el precio pagado hoy sea atractivo y si nos vamos a sentir cómodos con la “locura” de las cotizaciones que a veces hay en el MAB. Tenemos que tener también muy claro que nadie puede asegurar nada. Bueno sí, para asegurar podemos asegurar que si las cosas salen mal en este tipo de inversiones podrás perder todo lo invertido. A partir de ahí, cada uno que decida el % de su cartera a invertir en este tipo de empresas y en qué compañías en concreto lo va a hacer.
