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Juan Sainz de los Terreros

¿Cómo le afecta la nueva Ley de Auditoria al MAB?

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El pasado jueves 9 de julio el Senado aprobó la nueva Ley de Auditoría. En cuanto al MAB se refiere, la nueva ley le afecta en dos puntos de manera muy directa:

  • Las empresas del MAB con un número elevado de accionistas, pasan a ser Empresas de Interés Público (EIP). En el MAB hay varios segmentos: Empresas en Expansión, SOCIMIs, SICAVs, Empresas de Capital Riesgo (ECR) y Sociedades de Inversión Libre (SIL). Esta nueva ley va dirigida más hacia las Empresas en Expansión, es decir, a empresas como por ejemplo MásMóvil, Carbures o Cátenon.
  • Las empresas consideradas dentro del MAB como Empresas de Interés Público deberán tener un Comité de Auditoría, con consejeros no ejecutivos de la compañía, que supervise toda la información financiera remitida por el auditor y vele por unas buenas prácticas dentro de la empresa en materia de elaboración de cuentas.

Lo positivo que saco de esta ley es:

  • Deberá incrementar la confianza de los inversores en las empresas que cotizan en el MAB. Aunque no será determinante para que un inversor invierta en una compañía, el foco que se le pone en esta ley a las empresas que cotizan en el MAB, la creación de una comisión de auditoría y las mayores exigencias para el auditor, harán sin duda que los inversores confíen más que antes en la cuentas presentadas tanto por el auditor como por las empresas.
  • La creación de una Comisión de Auditoría hará que las empresas se profesionalicen más. Una mayor profesionalización podrá traer aparejada una mejor evolución del negocio. Aunque pasa lo del punto anterior. No es una condición suficiente que el negocio mejore por la creación de una comisión de auditoría pero sí que podrá ayudar a ello.

Lo negativo:

  • Tanto la condición de Empresas de Interés Público como la creación de una comisión de auditoría harán que los costes de las compañías se incrementen. Este incremento de los gastos se puede tomar como una inversión ya que podrá afectar de manera positiva en su negocio y en la captación de nuevos inversores. El caso es que en cierto modo, esta obligación hace que empresas con menos de 20 empleados, tengan que tener un Consejo de Administración de varias personas, por ejemplo 8 ó 9, lo cual podría ser excesivo en algún caso. Es decir, parece que queremos tener en las empresas del MAB una estructura parecida a las empresas que cotizan en el Continuo o en el IBEX. Esto es bueno pero llevarlo al límite puede llegar a ser perjudicial. Es decir, habrá que adaptar bien la normativa para que en vez de ayudar, ésta pueda asfixiar a las empresas del MAB que no olvidemos que son pymes.
  • La excesiva regulación que puede derivarse de esta nueva Ley también puede ser perjudicial. En ocasiones se quiere intentar regular mucho y poner bastantes normas que cumplir lo que supone un incremento de los costes y una mayor lentitud a la hora de tomar decisiones. Las pymes tienen que moverse rápido, ser flexibles y el tiempo en muchas ocasiones va en su contra. Hay que estudiar bien el balance de este tipo de medidas ya que a veces por evitar unos pocos fraudes, podemos estar perjudicando a la mayor parte de las empresas con una mayor burocracia y unos mayores gastos. El fraude creo que debe castigarse con duras condenas. Una condena rápida y ejemplar a quien comete un fraude, puede ser más efectiva que querer instaurar bastantes medidas preventivas. A día de hoy las empresas tienen difícil conseguir financiación y sacar proyectos adelante. Necesitan ayudas y una regulación justa, flexible y favorable para poner en práctica los planes de negocio esperados.
  • Con esta ley no podemos asegurar que no vayan a producirse nuevos fraudes en el futuro. Por lo tanto, espero que las empresas y los inversores se beneficien de la puesta en práctica de esta nueva ley en vez de verse perjudicados por mayores trabas administrativas y mayores costes a los que no puedan en un momento hacer frente.

En definitiva, celebro que una ley pueda mejorar la visión que tienen los inversores sobre un determinado mercado. De todas formas, habrá que adaptar bien las nuevas normas y leyes para que lejos de ayudar, no entorpezcan la evolución de los negocios de las empresas. Así que si esta ley trae una mayor transparencia al mercado, una mayor confianza de los inversores y una mejora en la profesionalización de las compañías que cotizan en el MAB, bienvenida sea.