Ayer (lunes 29 de junio) conocimos que Madoff ha sido condenado a 150 años de cárcel por ser el mayor estafador de la historia.

(Madoff, a su llegada a la corte federal de EEUU. | Afp)
Que este personaje tuviera una condenada ejemplar era necesario, obligado y esperado. Pero aquí no debe pararse este caso, ni mucho menos. Madoff es la punta del iceberg. Una «gran punta» pero debe ser el principio de una serie de condenadas, todas ellas ejemplares. Porque Madoff ha llegado a estafar 50.000 millones de dólares, que se dice pronto, con el beneplácito de todos los reguladores y controladores de sus cuentas. Es imposible que una persona o una entidad consiga cometer esta estafa sin que «salten» las alarmas de sus auditores y de sus reguladores. Es mucho dinero y mucho tiempo para que todo quede en una persona. Que no hubiera ningún tipo de registro de sus operaciones, que no se comprobaran en sus cuentas la cantidad de dinero que realmente gestionaba Madoff, y un largo etc, no tiene explicación, es sencillamente imposible si no es porque hubiera mucha gente haciendo la «vista gorda» y mucha gente «comprada».
Por eso, creo que Madoff debe ser uno de los muchos que deben ser condenados de manera ejemplar. No se puede permitir que este tipo de delitos queden ahí como si tal cosa y hacer «borrón y cuenta nueva» pensando que nadie tendrá el valor de volver a repetir esto. Porque en el momento menos pensado volverá a salir otro «Madoff».
Nota:
ya-se-advirtio-denuncia-sobre-madoff-7-noviembre-2005
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