Volkswagen parece que ha frenado por ahora sus conversaciones de integración con Porsche. Hemos conocido que la compañía quiere cambiar su estrategia y los «números» de esta operación. VW busca utilizar la debilidad financiera de Porsche para elaborar una operación más favorable.
En definitiva, lo que quieren los directivos de VW es que la integración con la división de Porche AG tendría que incluir una rebaja en la valoración y en su deuda financiera. Porsche cuenta con €9mm de deuda neta (la gran mayoría para financiar la compra del 51% de VW) y un vencimiento de €3,5mm en marzo 2010.
Por lo tanto, este culebrón, que provocó una de las subidas más espectaculares y «especulativas» en Bolsa (Volkswagen sube el 146,6% en Bolsa tras anunciar Porsche que se hará con el 75%) y que además provocó que Porsche cuadruplica sus beneficios gracias a la subida en bolsa de Volkswagen, siga «vivo» y yo diría que el en el «aire», aunque parece que no quieren dar esa sensación las partes implicadas.
En esto de las operaciones corporativas, hasta que no están ejecutadas y firmadas mejor no decir ni pensar que están hechas. Y todavía más en este caso, en el que se está dudando cuál de las dos es la que compra a la otra. Volkswagen, parece ahora que quiere ser el que lleve la voz cantante y ser él el comprador, en vez de el «comprado».
Personalmente, creo que lo mejor es no tomar ninguna posición ni establecer ninguna estrategia de inversión con estas dos compañías, ya que la volatilidad que pueden traer las noticias sobre su integración puede ser muy dañina para dicha inversión. El sector del automovil está muy mal y con muchas incertidumbres, lo que puede provocar descensos en sus cotizaciones independientemente del acuerdo al que puedan llegar. Pero la escasez de acciones en circulación también puede provocar subidas espectaculares como la vista en Volkswagen en octubre del año pasado.
