De verdad que el afán persecutorio que ciertas instituciones tienen sobre las personas que se descargan música, películas o lo que quieran por Internet es una cuestión y una guerra totalmente perdida, o casi. Es un tema generacional y de actitud ante la evolución. Es muy difícil explicar a alguien que no «cree» en las descargas o peor todavía, que cree que descargar una película es «robar», que esto no es así. Otro tema es hacer negocio con las descargas.
Pues en Francia, con esto de las descargas, creo que se ha traspasado una barrera muy peligrosa, la de poder espiar lo que haces en tu casa. Podrán entran en tu ordenador y ver qué es lo que te estás descargando. Es como si todos los días alguien entra en tu casa y mira el libro que te estás leyendo para ver si es original o si por el contrario lo has fotocopiado o te los has descargado por Internet, o si la película que ves, las has comprado o las has descargado.
Lo que no dicen los que defienden la postura que descargar es robar y que además hacen perder dinero a los artistas que «crean», es que con total seguridad esa película o ese disco sería vista o escuchado por muchísima menos gente que si no existieran las descargas. Y audiencia es dinero. Y audiencia a nivel mundial, es más dinero. Es decir, que tú tengas un cd de Bisbal o de U2 en tu casa, comprado o descargado, eso repercute en el artista y en su «caché». Es decir, que pasar de vender por ejemplo 1.000.000 de discos a vender 100.000 pero tener 40.000.000 millones de descargas, sin duda que es mucho más beneficioso para el artista a nivel económico en cuanto al nº de concierto dados, en cuanto a venta de artículos relacionados con el artista, etc etc. Es decir, que quien cambie su modelo de negocio verá en Internet un aliado. Las discográficas, que parecen ser las más perjudicadas por el tema de las descargas, o se adaptan y cambian su modelo de negocio o desaparecerán. Si lo hacen sin duda que podrán seguir ganando lo mismo que hoy e incluso más. Pero que no criminalicen a los que nos descargamos lo que queramos, siempre y cuando no comercialicemos con esas descargas. Además es que nunca esto ha sido perseguido y está ya regulado así.
Partiendo de la base que descargar música para un uso doméstico por tanto no pienso que sea ni delito, ni nada, y mucho menos creo que haya que demostrar la inocencia por este hecho, me declaro públicamente como una persona que se descarga lo que crea oportuno para uso y disfrute mío y de todos mis «compañeros».
