Mañana en elmundo.es el director del Servicio de Estudios del BBVA, José Luis Escrivá, responderá a algunas de las preguntas que se envíen.
Yo le he mandado una.
Le pregunto si no cree que un periodo, no muy largo, de deflación (bajada de precios) sería positivo para España. La temida deflación en una época de crisis como la actual y con una tasa de paro que da miedo, creo que lejos de ser un enemigo para la economía puede llegar a ser un aliado. La deflación no es buena «por definición» y muestra una economía que podríamos decir que camina como el «cangrejo», es decir, para atrás, pero creo que pueden existir excepciones.
La tasa de paro hoy en España puede ser el mayor problema con el que se puede encontrar la economía del país. Una disminución razonable de los precios durante un periodo también razonable y dada la situación económica de muchas familias, creo que podría animar algo al consumo, lo que podría llevar en un primer momento a que se frenaran los despidos e incluso a medio plazo podría hacer que mejorara la tasa de paro y se creara empleo. Además, una bajada de precios no tiene que ser sinónimo de menores ingresos para las empresas.
Por tanto, creo que econonómicamente hablando no debemos tener miedo a un periodo razonable de deflación en el país. Este proceso además creo que es mucho mejor a la devaluación de la divisa. Mucha gente en estos momentos echa de menos a la peseta y a poder establecer la política monetaria nosotros mismos y que no venga del BCE. Si devaluáramos la peseta, a lo mejor exportábamos más (al costarles menos nuestros productos a los extranjeros), pero nuestras importaciones, como por ejemplo el petróleo (la gasolina que echamos al coche) subiría automáticamente. Si nuestro país importa más que lo que exporta, creo que el problema sería aún mayor. Además, creo que no se fomentaría el consumo doméstico, es decir, los españoles no creo que consumamos más en el propio país por una devaluación de la peseta. Si añadimos que todo lo que compremos en el exterior nos saldrá más caro, creo que el remedio puede llegar a ser peor que la enfermedad.
En definitiva, si los precios bajan por un tiempo (deflación), el consumo doméstico podrá aumentar, además nuestras exportaciones también podrán aumentar sin que el precio de nuestras importaciones suba, y todo esto podrá llevar incluso a que se pueda crear empleo. Lo que tenemos que tener muy claro es que la deflación es un arma muy peligrosa y que nos puede explotar en las manos. Si entramos en un periodo deflacionista, lo que todos debemos saber es que lo mejor es volver a la normalidad cuanto antes, es decir a tener una tasa de inflación moderada (un 2% podría ser) porque si no, al igual que comentaba con la devaluación de la divisa, el remedio puede ser mucho peor que la enfermedad.
(Actualización:
Respuesta de José Luis Escrivá (director del Servicio de Estudios del BBVA) a la pregunta que le formulé en el encuentro digital de «elmundo.es»
Pregunta: No cree que un pequeño periodo de deflación podría ser positivo para la economía española? No cree que si se mantienen el nivel de salarios y los precios bajan durante unos meses aumentaría la capacidad de gasto de las familias y el consumo, pudiéndose producir un aumento del empleo, es decir, que esa deflación tan temida por muchos pueda llegar a generar empleo en una época como la que vivimos??? Un saludo (juanst)
Una caída transitoria en la tasa de variación del IPC no debe interpretarse como deflación. En cualquier caso, el proceso en el que estamos entrando de estabilidad de precios es, sin duda, un elemento de soporte de la renta disponible de las familias.)
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