Ha empezado una «rueda» de comparecencias en el Congreso, más concretamente ante la Comisión de Economía, de varias personalidades del mundo bancario español, en las que se están dejando unas reflexiones, diagnósticos y análisis de la crisis financiera que vivimos muy interesantes.
En este post voy a comentar y dejar el documento con la comparecencia de Miguel Fernández Ordóñez, Gobernador del Banco de España, el pasado 25 de febrero.
(documento en pdf: comparecencia-gobernador-banco-espana-mafo-en-el-congreso)
El documento informa sobre la gestión que viene desarrollando el Banco de España para el Fondo para la Adquisición de Activos Financieros y expone un análisis de la situación actual de los flujos de crédito.
Además señala el «recetario» con las herramientas disponibles y con las distintas intervenciones estatales vistas en los últimos meses. Entre otras están:
- Detener la extensión del proceso de desconfianza en el sistema bancario ampliando las coberturas de los fondos de garantías de depósitos.
- Asegurar la disponibilidad de liquidez a plazos superiores. La creación, en España, del Fondo para la Adquisición de Activos Financieros es uno de los ejemplos para el suministro de liquidez.
- Recapitalización de los bancos con programas de compra de «activos bancarios dañados».
- Garantías públicas a las emisiones de bonos de las entidades que cumplen unos determinados requisitos para que puedan afrontar las dificultades de financiación en los mercados mayoristas internacionales.
- Medidas adoptadas para facilitar el acceso a los fondos de las pequeñas y medianas empresas o la renegociación de las condiciones de los préstamos de las familias en situación de especial dificultad. En España el Instituto de Crédito Oficial ha puesto en marcha diversos programas orientados a estos sectores.
Sobre la reestructuración del sistema financiero, el Gobernador del Banco de España señala que el país cuenta con Fondos de Garantía de Depósitos, los cuales pueden desempeñar un papel importante en posibles operaciones de saneamiento de alguna entidad. Muy interesante este comentario del Miguel Fernández Ordóñez.
En la última parte de la comparecencia hace un análisis sencillo y creo que «sincero», lo que creo que es más importante, sobre la evolución crediticia en España y sobre las restricciones crediticias que vive la economía. Digo lo de «sincero» porque entona un «mea culpa», no suyo en particular ni del Banco de España, sino un «mea culpa» más generalizado, es decir de la situación que tenía la economía española antes de que se iniciara la crisis, asumiendo que España se encontraba ya en medio de un proceso de ajuste que, en cualquier caso, habría tenido efectos contractivos sobre la oferta y la demanda de recursos financieros. La economía española acumulaba una serie de desequilibrios internos que habían ido socavando su dinamismo y que hacían inevitable un ajuste que habría podido ser gradual si las circunstancias internacionales no hubiesen cambiado tan dramáticamente. También dice que la evolución del crédito en España no se puede desligar de la existencia de una crisis financiera de naturaleza global, sobre cuya solución no tenemos un margen de influencia significativo.
Termino este resumen extrayendo su visión sobre los nacionalismos económicos que se están poniendo en marcha en muchos países. Comenta que países a favor del nacionalismo económico y el proteccionismo basan sus nuevas políticas en la falsa creencia de que la vuelta a la defensa de los intereses nacionales puede proteger a cada economía de los efectos de una espiral contractiva global. Para el Gobernador del Banco de España cuando cada país se embarca en una dinámica de protegerse a sí mismo, el resultado es una amplificación de los impulsos recesivos globales. Esa fue la fuerza más destructiva de la Gran Depresión y una lección que no conviene olvidar.
Asume que el alivio de las tensiones pasa necesariamente por una acción concertada y coordinada entre el mayor número posible de países, que sea capaz de devolver la confianza a los mercados financieros, de impulsar una dinámica de saneamiento de la instituciones financieras y de propulsar el dinamismo del gasto.
Por último, destaco que se muestra reacio a pensar que la salida de la crisis dependa exclusivamente de la existencia de una disponibilidad abundante de financiación crediticia.