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Juan Sainz de los Terreros

Microcréditos – Los «pobres» empiezan a interesar a la gran banca

Parece que los «pobres» no interesarían nunca para hacer negocios y menos para un banco. Pues ahora las cosas empiezan a cambiar con el concepto de los microcréditos. El creador del llamado «banco de los pobres», Muhammad Yunus, creó en 1983 el Banco Grameen y llegó a ganar con esta idea el premio Nobel de la Paz.

Los microcréditos nacieron como una alternativa a los «prestamos-tiburones» que existen en el mercado, los cuales cobran tasas de interés abusivas que sólo crean riqueza para los prestamistas. El microcrédito, por lo tanto, es una opción de financiamiento para las personas con escasos recursos económicos que necesitan un capital para generar patrimonio o para obtener activos productivos. Por lo tanto, son unos pequeños créditos flexibles con bajos tipos de interés y sin aval.

Cuidado con confundir esto con la llamada crisis subprime. En ésta se prestó dinero sin apenas valoración de los riesgos y sin apenas garantías para comprar activos bastante «poco» productivos y «sobrevalorados».

Prestar dinero a pobres y sin aval, no significa no analizar los riesgos de dicho crédito. Por ejemplo, y aunque siempre digo que las comparaciones son «odiosas», voy a poner un ejemplo un tanto exagerado. En la reciente «crisis subprime» se prestaba dinero a una persona para que se comprara 1.000 litros de leche a unas tipos altísimos; en cambio en los microcréditos, se presta el dinero a una persona sin muchos recursos, sin que necesite un aval, pero para comprar una vaca que le de leche tanto para su consumo como para su venta y de esta manera, intentar poder pagar la vaca y el préstamo.

Hoy, este concepto de los «microcréditos» parece que le interesa a la banca de EEUU. Parecía hasta hace poco, que este concepto sólo era del interés de las ONG o las organizaciones de caridad, pero ya está traspasando estas «fronteras».

«Citigroup anunció un acuerdo con la ONG tejana «Accion» por el que concederán créditos de entre 6.000 y 10.000 dólares para pequeñas iniciativas de todo tipo, como restaurantes y servicio de taxis, que necesiten un leve empujón para consolidarse. El objetivo principal de los préstamos serán individuos pertenecientes a minorías y que no tienen acceso a líneas de crédito tradicionales o ni siquiera a una cuenta bancaria.»

En España no son una novedad, pero no gozan de mucha «popularidad». Es decir, todavía no se han incluido dentro de la llamada banca comercial de los principales bancos del país. No quedara mucho tiempo para ver campañas publicitarias importantes y para ver cómo comercializan con este tipo de créditos, bancos españoles como el Santander, BBVA o el Popular.

Evidentemente, la gran banca no se ha convertido en una gran ONG, lo único es que parece que sí que hay negocio con los «pobres». Quién lo diría.