He leído esta semana que el ministro de industria español Miguel Sebastián, pide el consumo de productos españoles para evitar la destrucción de 120.000 empleos. Quiere que miremos más el factor «Made in Spain» y que lo añadamos a los de precio y calidad.
Parece lógico que el ministro de industria quiera defender y promover la venta de los productos de su país, pero pienso que lo que debe dejar claro es que hoy más que nunca debemos «competir» y «ofrecer» productos con un claro valor añadido para el consumidor. Incidir y buscar cambios en la demanda de productos está bien, pero creo que es una medida poco efectiva ya pienso que el consumidor, el cliente, por norma general va a fijarse más en sus necesidades y en ver si un determinado producto se las satisface, antes que pensar en si el paro va a subir, si esa compra va ayudar macroeconómicamente al país, etc; principalmente porque aunque pensara en ello, no solemos tener la consciencia de que variando nuestra compra, la situación económica del país vaya a cambiar.
Por lo tanto, creo que en lo que debemos incidir es en la oferta y en hacer ver a los clientes y a los consumidores de nuestros productos que éstos tienen «algo» que les diferencia de los demás, ya sea por el lado del precio, de la calidad del producto, del servicio ofrecido, etc.
Además si nos enfocamos a que la demanda se dirija a los productos españoles, podremos caer en fomentar la mediocridad. Me explico, si yo como productor tengo una ventaja competitiva por la que vendo y esta ventaja es sólo el mero hecho de ser español, me hará poco a poco instalarme en una situación cómoda, poco competitiva en la que no me veré incentivado en mejorar o en innovar para adaptarme a las necesidades de los consumidores, lo que hará que el mercado, antes o después, me eche y me quede sin vender nada.
Ya lo explicó o puso un ejemplo Fernan2 en su blog y en el post «Frente a la crisis, ¿I+D y ponerse las pilas, o paro y quejas?». El mercado de trabajo es como cualquier mercado. Una empresa va a buscar lo que necesita. Y lo que busca son personas con cualidades, personas formadas en lo que el trabajo requiere, etc, y que sea «español» pues podrá tener algo de importancia, pero sinceramente que creo que es en lo que menos se fijara la persona encargada de la contratación de un empleado. Esto creo que ocurre igual cuando vamos por ejemplo al supermercado. Si un producto es igual en cuanto a calidad-precio a otro, a lo mejor si es un producto español podrá llevarnos a decidir comprarlo antes que otro, pero si el producto no nos sirve o no satisface nuestras necesidades, muy poco influirá el hecho de que sea un producto español.
Y digo todo esto, cuando mi familia tiene un pequeño negocio textil. A mi, o mejor dicho a mi familia, le vendrá mejor que la gente compre productos españoles (es decir los que nosotros fabricamos) pero sé que a larga, esto va a ser pan para hoy y hambre para mañana. Debemos centrarnos en las necesidades de los clientes y por lo tanto creo que debemos centrarnos en la «diferenciación». Así que como dijo Fernan2, «a ponerse las pilas» que vienen curvas y que la gente no va a comprar nuestros productos y no va a mantener a gente en sus puestos de trabajo si no aportan algo y si no añaden valor.
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