Telefónica, lo que no puede ser no puede ser y…

… además es imposible.

Telefónica si tenía un gran atractivo para los accionistas, éste era su alto dividendo. Ha superado durante los últimos años el 10% claramente y por lo tanto esta remuneración al accionista sin duda que se tenía muy en cuenta. ¿Cuál es el problema? Que realmente la acción no cotizaba a unos ratios atractivos dada la evolución de su negocio y lo que es peor, el pago de este dividendo estaba estrangulando a la propia compañía. De ahí que la acción lejos de mantenerse, cada vez marcaba un precio más bajo desde hace ya varios años.

El pago de dividendos suponía una salida de caja elevadísima (más de 7.000 millones de euros el año pasado). Pero lo malo es que no disponía de esa caja. Su flujo de caja libre no daba para tanto. La caja de la empresa no podía hacer frente a ese pago y para mantenerlo debía aumentar su deuda o hacer uso de ella. Una situación que evidentemente no se podía mantener. Ya en diciembre de 2011 anunció que recortaba el dividendo debido a esto mismo.

Ahora tenían que decidir si debían seguir manteniendo contentos “artificialmente” a los accionistas con el dividendo o apostar de verdad por la empresa, reducir su deuda, reinvertir durante un tiempo los beneficios en la propia compañía y no dar salida a tanta caja en concepto de dividendos para crear valor. La decisión parece que es la más coherente para Telefónica. Suprime para este 2012 el pago de dividendo y anuncia uno mucho menor para el año que viene (0,75 euros por acción).

En definitiva, los accionistas se quedan en 2012 sin un flujo de dinero que siempre viene bien, pero que no debe ser la principal razón por la que se invierte y se compran acciones de una compañía. Con una visión más a medio – largo plazo, parece que desahogar a la compañía de esa salida de caja es una decisión que debería ayudar a Telefónica a reducir la deuda financiera que tiene y a poder volver a la senda del crecimiento sin tener que hacer frente a la venta de ciertos activos que a día de hoy no se venderán a un precio atractivo. Como se suele decir, esto del dividendo al final dada la situación financiera de Telefónica era “pan para hoy y hambre para mañana”.

Esperemos que acierten a partir de ahora con la estrategia a seguir y que la acción, que ha sufrido una caída muy importante en los últimos años a pesar de este gran dividendo, vuelva a subir porque la compañía vuelve a crecer. Esto es lo que realmente les debería de importar a los accionistas de hoy de Telefónica.

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