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El accionista leal

La CNMV está muy activa en materia de gobierno corporativo y está introduciendo novedades en la regulación de las empresas cotizadas. En definitiva, intenta mejorar la transparencia y la adecuación de nuestro mercado de valores al que tienen en la mayor parte de los países europeos e incluso del mundo. Con esto de fondo se está trabajando en reformar la Ley de Sociedades de Capital con la introducción de algunas medidas.

Por un lado, dejará de ser obligatorio que las empresas que cotizan en el Mercado Continuo presenten sus cuentas trimestrales. Evidentemente, quien las quiera presentar lo podrá hacer pero ya no será algo obligatorio. Esta medida para muchos puede ser sorprendente e incluso se podría pensar que vamos a la contra de Europa. Pero si se quiere introducir es porque en la mayor parte de los mercados de valores europeos de referencia la presentación de resultados trimestrales no es obligatorio y de ahí que la CNMV haya querido adaptar esta situación a la normativa española. Esto yo lo comentaba sobre las empresas del MAB. Creo que no hay que obligar a presentar las cuentas trimestralmente sobre todo si en otros mercados europeos no es obligatorio. Además, para los que piensan que en el MAB hay pocas exigencias en este sentido, las empresas MAB tienen que presentar las cuentas semestrales con una ‘revisión limitada’ del auditor cuando ni las empresas del Mercado Continuo lo tienen que hacer de manera obligatoria. Lo que quiero decir, es que si alguien no quiere presentar las cuentas trimestrales, que no lo haga. El inversor será el que decida invertir o no en una determinada empresa. Si en el mercado hay empresas que las presentan, entiendo que estas compañías tendrán algo diferencial para los inversores sobre las que no presentan cuentas trimestrales. Lo de proteger al inversor minorista, está muy bien y hay que hacerlo. Pero el primero que se tiene que proteger es el propio inversor de sí mismo. Si no analiza, si no estudia la empresa, si no sabe qué es lo que compra, … luego si pierde dinero que no levante la voz y busque culpables a su alrededor. Esto no quita para que si ha habido alguna irregularidad, algún engaño o algún fraude por parte de cualquier empresa, tenga que ser castigado con toda contundencia. Pero invertir en una empresa que no da información y luego quejarte de que no da información, no lo veo coherente. A nadie nos obligan a comprar acciones de empresas que no informan como nos gustaría o que no publican información con la claridad y temporalidad con la que nos sintamos cómodos. En este sentido, vuelvo a insistir en que las empresas que hagan más de lo meramente obligatorio y en definitiva publiquen información clara, sencilla, amplia y más asiduamente que las demás, tendrán una ventaja clara para atraer inversores sobre el resto que no lo haga.

Sobre las ‘acciones de lealtad’, también es interesante ver que es una medida que quiere introducir la CNMV ahora pero que en países como Francia o Italia llevan aplicándola desde hace varios años. Las ‘acciones de lealtad’, o ‘loyalty shares’, se introdujeron como una fórmula para premiar de alguna manera a los accionistas de las empresas cuya vocación de permanencia real fuera de largo plazo. Se busca por lo tanto premiar a los accionistas estables con más derechos de voto si mantienen sus acciones durante un determinado número de años (en principio dos años) sin haberlas transmitido en ninguna ocasión. Sobre el papel, creo que esta medida puede ser razonable aunque también hay que analizar los ‘contras‘. La existencia de las acciones de lealtad será una medida voluntaria por parte de las empresas. Puede proteger a los accionistas y al equipo gestor de algún inversor que pudiera tomar una participación relevante a corto plazo para influir rápidamente de alguna manera en la gestión, sin un gran consenso y en ocasiones con intereses que puedan no ir en la dirección más beneficiosa para dicha sociedad y los accionistas ‘leales’. Es un tema complicado este de dar más ‘poder’ a unos determinados accionistas sobre otros porque hay situaciones y casos de todos los colores. Sobre el papel, a mí me parece que las acciones de lealtad es una medida lógica o por lo menos no es descabellada. Por otro lado, también pienso que en ocasiones el remedio puede ser peor que la enfermedad y que lo que interesa es que un determinado núcleo de accionistas no se atrinchere ayudado por esta medida cuando lo más beneficioso para el futuro y la viabilidad de ciertas compañías es que los que han entrado nuevos puedan llevar el timón de la sociedad. Es decir, podríamos beneficiar al que ha llevado a la compañía por un mal camino, con una mala gestión y que además quiere hacerse fuerte dado el mayor poder que tiene gracias a las denominadas acciones de lealtad. Como en todo, las medidas y las decisiones a adoptar tienen sus pros y sus contras. No todo es bueno al 100% ni malo al 100%. La cuestión es intentar ver si la introducción de una nueva regulación ayuda más o por el contrario perjudica más que los beneficios que teóricamente va a traer su aplicación.

 

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