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Nueva Ley de Auditoria y las empresas del MAB como entidades de interés público

valoracionEl pasado viernes 13 de febrero el Consejo de Ministros aprobó la reforma de la Ley de Auditoría que entrará en vigor en junio de 2016.

Dentro de esta nueva ley se menciona específicamente a las empresas del MAB. Las compañías que coticen en el MAB se las clasifica como “Entidades de Interés Público”. El ministro de Economía ha señalado que “a las compañías que coticen en el MAB se les exigirá un auditor que estará especialmente vigilado para evitar casos pasados”.

En definitiva, se busca fortalecer uno de los puntos clave para confiar en un mercado como es el de no dudar de las cuentas presentadas por sus empresas. Evidentemente nadie está a salvo de los “profesionales del engaño” y nadie puede asegurar al 100% que ya no vamos a ver más escándalos en bolsa. Pero debemos en la medida de nuestras posibilidades fortalecer los mecanismos de control de las auditorías de las empresas y pasarlas incluso por un “examen” específico cada cierto tiempo.

En su día ya comenté que no vería con malos ojos que no fuera yo o el empresario de turno el que eligiera a la empresa para auditar las cuentas. No se si existe algún problema legal en este sentido pero no tendría ningún problema a que fuera el MAB, BME o la CNMV quien me designara el auditor de mis cuentas. Si todo está en orden, ¿qué más me dará que me haga una empresa u otra la auditoría de mis cuentas? Lo importante es que la auditoría se haga bien y si además la hace una empresa de reconocido prestigio, pues mejor. Lo que creo que hay que buscar es reducir al máximo la desconfianza que pudiera existir por el presente de las empresas. Es decir, no deberíamos desconfiar de las cuentas presentadas y auditadas por las empresas ya sean del MAB o del IBEX. Confiar en el futuro o el plan de negocio que se presente a los inversores por parte de las empresas ya es cuestión de confianza, de ver qué fortalezas tiene una compañía para conseguirlo, etc. Pero si algo no debe cuestionarse, es la realidad presente de las empresas y sus resultados auditados. Si no podemos confiar en que lo que se nos presenta es cierto y que se ajusta a la realidad, todo lo demás poco valor tendrá porque entendería que nadie invertiría en una empresa en la que no se cree sus resultados presentes y pasados.

En la nueva ley se habla de ciertos puntos a tener en cuenta:

  • Límite de honorarios
  • Tiempo máximo
  • Servicios incompatibles
  • Auditor particular

En los siguientes artículos se desarrollan estos puntos:

“Nueva Ley de Auditoría: rotación cada 10 años, honorarios limitados y hasta 11 servicios incompatibles”

“La reforma de Ley de Auditoría refuerza la independencia, la transparencia y la supervisión del sector y adapta la norma europea”

En definitiva, que bienvenida sea cualquier medida que vaya en la dirección de dar transparencia y fiabilidad a las auditorías de las compañías, siempre y cuando hablemos de medidas razonables, que no saturen en exceso la operativa normal de las empresas, que no supongan unos costes excesivos para las pymes y que sean unas medidas flexibles y adaptadas a la naturaleza de este tipo de compañías.

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