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Un empresario como delegado sindical: realidad o ficción

Un empresario, o una persona con un marcado perfil empresarial podría ser un buen delegado sindical?

Y al revés? Una persona con una marcada línea sindical podría ser un buen empresario?

La vida da muchas vueltas y en ocasiones nos encontramos con situaciones personales un tanto “curiosas” que pueden salir muy bien o muy mal. Ejemplos hay muchos.

No sé que pensáis vosotros, pero hoy en día, tal y como está la economía y el mercado laboral, no creéis que sería bueno que los empresarios y los sindicatos se entendieran?

Entenderse no significa someterse unos a otros. Entenderse significa avanzar hacia un camino que interese a todos, el cual creo que existe. Un “gana gana” al que podemos aspirar.

Está claro que todos tendrán que ceder en sus pretensiones y peticiones, pero sinceramente creo que se consiguen más cosas dentro de un ambiente de entendimiento que de confrontación. Lo que también es cierto es que a veces, estas relaciones entre empresarios y los representantes de los trabajadores se tensarán debido a que no todo es de color de rosa. Lo importante es que a pesar de que estas relaciones se tensen, se siga avanzando.

Evidentemente, que parto de la base de que tanto los empresarios como los delegados sindicales son personas honestas, leales, con unos principios “sanos” y que no se dejen corromper, lo cual es pedir mucho. Pero es que si hablamos de gente corrupta, sin principios y sin escrúpulos, ya pueden ser lo que sean, que poco bueno podrán conseguir para una sociedad o para un cierto colectivo o empresa.

El caso es que a veces el poner a una persona en el “bando contrario”, puede ser una de las mejores soluciones. Si una persona “sufre” a un mal jefe, una determinada situación como obrero, administrativo, empleado medio, etc, cuando llegue a puestos directivos no creéis que tendrá un tacto y una sensibilidad mayor con sus trabajadores que alguien que no ha pasado por ello??? (Hablando en términos generales ya como es natural siempre habrá de todo). Y al revés, si un empresario sufre a unos determinados trabajadores que le hacen la vida imposible, a unos determinados sindicatos que no le dejan avanzar o le ponen “piedras” por el camino, si llegara un día en el que se pone a las órdenes de un empresario o llegara el día en el que tiene una responsabilidad en una empresa como delegado sindical y representante de los trabajadores, no creéis que esa determinada empresa podrá avanzar más y mejor???

A veces, lo incongruente es lo más congruente que puede existir para mejorar una determinada situación. Pero es que este tipo de incongruencias serán buenas tanto para épocas de bonanza como épocas de crisis.

Esto que comento, me recuerda a una persona (empresario de cierta relevancia) que me dijo un día, “prefiero negociar con un inteligente que con un tonto porque el inteligente buscará su beneficio entendiendo que yo también debo conseguirlo, pero con el tonto lo único que pensará es que le estoy intentando engañar o sólo buscará sacar el mayor beneficio para él con lo que probablemente no lleguemos a ningún lado”.

Así que por qué no en ocasiones cambiar los papeles o la “tarjeta” de las personas?

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