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1929 El Gran Crack

Ya sabíamos que la historia siempre o casi siempre se repite, sobre todo en Bolsa.

Dejo en 6 partes un documental que creo que está bastante bien sobre la Crisis del 29, El Gran Crack, en el que se pone de manifiesto que el ser humano vuelve a cometer los mismos errores del pasado y que las crisis, grandes crisis, antes o después vuelven a producirse.

Dejo también el link al documental entero:
http://www.youtube.com/watch?v=y80NRgYNPFA

Lunes Negro – Martes Festivo – Miércoles Negro – …

Ayer tocó ver de nuevo una sesión muy negativa. Se comenta (periódicos, televisión, analistas, etc) que fue provocada por varios rumores que circulaban por el mercado acerca de una bajada de rating a Francia y sobre una más que delicada situación de Societe Generale.

De verdad que cuando leo que el mercado ha caído como cayó ayer (más del 4% los índices de EEUU, un -5,5% el IBEX, etc) por unos rumores ya empiezo a pensar que todo vale para justificar una caída. Tú di que es un rumor y ya está justificada una sesión de pánico.

Creo que todos sabemos que hay razones más que suficientes para poder provocar una caída en el mercado como la de ayer sin necesidad de sustentarla en rumores. El tema es que esas razones de fondo a lo mejor no interesan sacarlas o es que realmente nadie sabe por qué ocurrió, salvo los pocos que “mecen” a los mercados.

Lo que está claro es que el miedo volvió ayer al mercado y los bancos fueron de nuevo el centro de los “ataques”.

Hoy tocará jornada festiva? Si al final los índices suben un 5% seguro que la justificación será que se desmintieron los rumores de ayer y ya está. Así es la Bolsa, así es el mercado. Si no fuera así, sería otra cosa.

De todas formas, aunque tardemos más o menos en tener una buena inversión o rentabilidad en nuestra cartera, lo que nunca suele fallar es tener compradas compañías buenas, fuertes en su sector, con una evolución muy positiva de sus cuentas en los últimos años, con buenas perspectivas de futuro y evidentemente compradas a un “buen” precio. Estas empresas son difíciles de encontrar y escasean en el mercado a pesar de las caídas de los últimos días. Si fuera fácil comprar buenas o mejor dicho excelentes empresas a buen precio, pues como todos viviríamos ajenos a crisis y a pánicos bursátiles como el de ayer.

Pues sí que hubo un Lunes Negro

Al final tuvimos un Lunes Negro sobre todo en EEUU. Con caídas del 5 y 6% en sus principales índices bursátiles, los mercados estadounidenses vivieron su primera jornada muy negativa tras la rebaja del rating al país por parte de S&P.

Aunque parece que sólo hay nubes negras encima de las Bolsas, algun rayo de luz creo que podemos ver. Estos pequeños rayos de luz que me hacen pensar que la situación no está tan extremadamente mal, son la reducción de las primas de riesgo de dos países muy importantes como son Italia y España. Además, en cuanto a EEUU, no vimos una venta masiva de sus bonos gubernamentales tras la rebaja del rating de su deuda a largo plazo. De hecho, durante la sesión del lunes, la rentabilidad del bono a 10 años (T-Note) cayó del nivel del 2,87% al que cerró el viernes pasado al 2,72% del cierre del lunes provocada por la compra de estos bonos por parte de los inversores.

Por lo tanto, aunque el ambiente y los mercados andan muy complicados y difíciles, con muchos miedos y con la amenaza de mayores caídas, también es cierto que podemos pensar que hay hago de luz a final del túnel.

Que las primas de riesgo se hayan reducido de manera drástica, (la española está este martes por el entorno de los 280 pb. vs los 400pb a los que cotizó la semana pasada) siendo éste es un buen medidor del riesgo que establecen los inversores institucionales a la situación de un país, y que los bonos gubernamentales de EEUU siguen teniendo demanda, pienso de verdad que las caídas de ayer en los mercados de renta variable han sido excesivas y que de nuevo tenemos bastantes oportunidades de compra.

Gráfico de la prima de riesgo española (deuda española a 10 años vs la alemana):

Gráfico del precio del bono T-Note 10 años de EEUU (subida de precios en el bono lleva aparejada caída de la rentabilidad):

9 acciones que está comprando Soros

Leo en Seeking Alpha una lista de 9 acciones que está comprando George Soros.

La verdad es que tampoco las he estudiado mucho y no es que las recomiende. Lo que creo que puede ser interesante, es invertir en alguna empresa sólida de EEUU, con unas perspectivas buenas de crecimiento, o cuanto menos con una sólida posición financiera para poder capear el temporal económico que vivimos, ya que si lo hacemos pienso que tenemos con nosotros un factor que nos puede beneficiar a medio-largo plazo. Este factor es el dólar. Con el cambio EURUSD por encima de 1,40 dólares por euro, al comprar acciones denominadas en dólares, estamos comprando también el dólar a un precio que en mi opinión fija la divisa estadounidense a un tipo de cambio muy atractivo para nosotros. Todo lo que se aprecie el dólar lo aprovecharemos invirtiendo en acciones de EEUU. También es cierto que si no se aprecia y ocurre lo contrario, que se deprecia, esa depreciación también la sufriremos. Es lo que se llama entrar en el riesgo divisa.

En definitiva, como creo que 1,40 es un cambio atractivo para el EURUSD a medio-largo plazo, creo que invertir con este horizonte en alguna buena empresa de EEUU es una estrategia buena a seguir. A la revalorización de la acción, si la conseguimos (claro), tendremos que sumar la apreciación del dólar (si se produce, lo cual creo que ocurrirá).

Por cierto la lista de 9 acciones es esta:

  • General Motors (GM)
  • Petroleo Brasileiro (PBR)
  • United Continental (UAL)
  • Motorola, Inc (MSI)
  • ArcelorMittal (MT)
  • Walmart (WMT)
  • Citigroup (C)
  • Delta Airlines (DAL)
  • Ford (F)

Los profesionales son “esclavos” de sus palabras?? Ganar y perder es la esencia de la Bolsa

En muchas ocasiones un operador, un analista o un asesor es esclavo de sus palabras y dependiendo de los clientes (inversores) con los que trate, lo será más o menos. Muchas veces basta que diga que cree que el Ibex va a subir para que el cliente compre. Finalmente si el Ibex no sube sino que baja, es muy habitual que dicho cliente (inversor) le llegue al operador o analista y le diga: “es que me dijo que iba a subir y no ha subido, lo que me ha supuesto una pérdida importante”. Es decir que el cliente responsabiliza al profesional del sector de su error.

Lo que mucha gente piensa es que los operadores de mercado como trabajan en Bolsa y como están ahí, delante de las pantallas todo el día, tienen una bolita mágica que les dice lo que van ha hacer los índices o las acciones. Pues ni la tienen ellos ni nadie. Por mucha información que posean, por muy expertos que sean, ………o por lo que sea…….., el futuro no lo conoce nadie y si te dejas llevar por alguien que te inspira confianza, o por lo que estimes oportuno, de antemano debes saber que puede acertar o no (dando por hecho que sus consejos están hechos de buena fe). En Bolsa, todos queremos ganar, todos, y esta situación no se puede dar.

Por tanto, invertir en Bolsa, ya sea tu sólo o guiado por alguien, lleva consigo el ganar o el perder. Parece obvio pero si no asimilamos esto, lo de perder, no debemos estar en Bolsa. De todas formas en ocasiones, aunque parezca raro, muchos inversores no tienen en cuentan que en Bolsa se puede perder dinero.

Ganar es muy bonito, pero perder es parte de la Bolsa. Pasar la responsabilidad de la pérdida a otra persona, sólo por el hecho de librarte de esa responsabilidad, no creo que sea lo correcto. La responsabilidad de una pérdida como de una ganancia (en este último caso no existen problemas prácticamente nunca) es principalmente del que toma la decisión de invertir, es decir del inversor. También creo que todos los que tengan algo que ver con una toma de decisión de inversión en Bolsa (ya sea el operador, el analista, gestor, amigo, asesor o quien sea) algo de responsabilidad tienen y deben ser consciente de ello. Pero el que pierde el dinero al final es el inversor. Así que el que debe tener mucho cuidado y por tanto el que debe hacer un ejercicio mayor de responsabilidad creo que deben ser el propio inversor. Debe saber muy bien a quién pide consejo o a quién le deja su dinero para invertir. Pero en definitiva el que pone el dinero y el que se juega su propio dinero, es él mismo. El analista, gestor, operador, asesor, como profesional sabe que su trabajo es actuar de buena fe y hacerlo lo mejor que pueda esforzándose para que su decisión final sea la correcta, pero también saben que el éxito o el fracaso está a la vuelta de la esquina.

Simplificando mucho, lo cual no es muy correcto, es que la probabilidad de éxito de una inversión en Bolsa se reduce prácticamente al 50% (ya digo que este comentario no se fundamenta en gran cosa y tampoco creo que sea así pero vale para ilustrar lo que quiero comentar). Es decir que se tiene un 50% de probabilidad de acertar como de fallar. Si decides por comprar, aciertas si sube, pero si baja has fallado. La probabilidad de acertar como de fallar es alta. Todos los sabemos o debemos de saberlo. Todos, como he dicho antes, queremos acertar, ganar. Para esto debemos anticiparnos a los demás con lo que al final todo el mundo busca anticiparse a los demás. Dada esta situación, parece que la Bolsa es una especie de selva, un todos contra todos.

En definitiva, ganar y perder es la esencia de la Bolsa. Nadie tiene la bolita mágica, ni nadie es adivino. La decisión final es la del inversor y es él quien se equivoca. Pero pasar la responsabilidad de las operaciones a otra persona no creo que sea lo correcto. Otro tema es que el operador, analista o cualquier profesional busque al cliente, lo persuada, le intente convencer de hacer algo o lo presione para que actúe en una determinada dirección por unos intereses poco lícitos. El resultado es lo de menos. Está claro que si sale bien la operación, todo el mundo estará contento, pero si sale mal, ahí sí que se puede responsabilizar y pedirle explicaciones a dicha persona la cual le ha llevado el cliente a tomar esa decisión.

Por lo tanto, hay que distinguir muy bien lo que es una opinión o una recomendación de un profesional o de cualquier persona (dando por hecho que están hechas de buena fe) y lo que es que alguien busque por algún interés a un cliente o inversor, le insista, le intente convencer o le presione para que realice una operación la cual sabe que no es buena. En el primer caso, el cliente será el que decida si sigue o no esa recomendación u opinión y por tanto la responsabilidad de su inversión será de él mismo. En el segundo caso, la insistencia o la persuasión llevará consigo la responsabilidad de la operación.

Concusión: La decisión de invertir en un determinado activo debe madurarse mucho más que la simple lectura o el simple hecho de haber escuchado una opinión o una recomendación sobre que un valor va subir o bajar. Deberemos conocer bien la empresa o el índice en el que queremos invertir, saber los riesgos de la operación, etc. Es muy fácil dejarse guiar por comentarios en la radio, por recomendaciones en los periódicos o en blogs, por preguntar a alguien lo que haría y luego si sale mal quejarse o responsabilizar a la otra persona de nuestra operación. No creo que sean buenas maneras para invertir. Las cosas no son así de fáciles. Hasta el más experto en Bolsa se equivoca. Y para terminar, si no vas a saber digerir una pérdida en Bolsa, no inviertas.

Querer que nos digan lo que queremos oir

En ocasiones queremos que nos digan lo que queremos oír para actuar. Yo como operador de mercado, tenía varias conversaciones que me hicieron ver lo que acabo de mencionar. Una conversación tipo (sin alargarla mucho) que tuve yo, como muchos otros operadores de mercado (por no decir todos) es:

Operador: Buenos días

Cliente: Buenos días, cómo están cotizando las acciones de la empresa X?

Operador: Están a 16,50 por 16,55 (son las posiciones de la mejor demanda y la mejor oferta, es decir el primer número será el precio de los que más caro compran, los cuales lo hacen a 16,50 euros, y la segunda cifra es el precio de los que mejor venden, es decir los que más barato venden). El último precio cruzado ha sido 16,55.

Cliente: Estaba pensando en comprar porque creo que esto va a subir más. ¿Usted que cree?

Operador: Yo creo que esta acción va a bajar en los próximos meses (razones siempre hay para cualquier dirección). En principio yo no compraría.

Cliente: Pero también puede subir, ¿no lo cree?.

Operador: Claro que puede subir, pero si me pregunta mi opinión, para mí existen más razones y probabilidades de caer que de subir.

Cliente: Pero puede que cambien las cosas y subir las acciones de la compañía.

Operador: Pues tiene razón, las cosas pueden cambiar y hacerme ver que estas acciones pueden subir.

Cliente: Entonces pueden subir ¿no?

Operador: Claro que pueden subir.

Cliente: Pues mire, compro 1.000 acciones de la empresa X al mercado para la cuenta ZZZ472

Operador: Muy bien, le compro entonces 1.000 acciones de la empresa X al mercado para la cuenta ZZZ472

Cliente: Sí, por favor.

Operador: Compradas 1.000 acciones de la empresa X 16,55 euros en la cuenta ZZZ472

Cliente: Muy bien, muchas gracias.

Operador: De nada, buenos días.

Cliente: Buenos días.

La conversación es un poco surrealista. Con esta conversación lo que quiero decir es que el cliente llamó con el pensamiento de comprar acciones de la empresa X y lo que quería oír es que dichas acciones podían subir y así si compraba, la operación le saldría bien. Lo que piensa el operador es que esas acciones van a bajar y se lo dice al cliente. También tiene claro que pueden quedarse igual o subir, parece obvio y lo es, un valor o un índice puede subir, bajar o quedarse igual. El cliente le insiste al operador que la empresa X podría subir, a lo que el operador a pesar de no creerlo acaba por decirle que claro que puede subir (ya que no tiene una bolita de cristal que le diga lo que va a hacer dicha empresa). Finalmente el cliente le da la orden al operador.

El cliente quería oír que esas acciones podían subir y lo ha conseguido. Aquí no enjuicio el resultado final de la operación, que puede ser favorable para el cliente o por el contrario desfavorable. Lo que enjuicio es que actuar buscando la excusa de que he oído lo que quería oír para actuar no creo que sea muy acertado.

En ocasiones nos dejaremos influenciar o no, pero si pides la opinión a alguien (operador, analista, …), no creo que sea bueno que al que te la da le hagas cambiar de opinión porque sí, o como en este caso, le hagas decir algo que no piensa pero que se lo quieres oír decir. El operador en este caso te dice lo que cree, tú le escuchas y le sigues su consejo o no, dependerá de si te convencen sus razones, si te da seguridad o por lo que sea, pero tu decidirás lo que quieras. Pedirle opinión no quiere decir que hagas lo que te dice. Todos sabemos, y más en Bolsa, que una opinión es sólo eso. Parece claro que no hay que hacer lo que dice el operador, con lo que no busquemos que nos diga que un índice o una acción va hacer lo que queremos que haga, porque, la verdad, es una tontería. El operador, más que nadie, sabe que se puede equivocar y que un índice o un valor puede subir aunque crea que va a bajar. El cliente-inversor es quien tiene que tomar la decisión final, y además el inversor tiene que saber que la responsabilidad de sus operaciones son suyas. Además, en ocasiones, un operador no querrá que le pidan consejos, porque también sabe que como suceda lo contrario a lo que ha dicho, le puede llegar el cliente y decirle “es que como me dijiste que la acción iba subir, te hice caso y mira cómo me ha salido la operación”. La opinión de un operador o analista debe quedarse en eso. La decisión de seguirle el consejo o no es del inversor, por lo que la responsabilidad de lo que haga él debe recaer, en la mayor parte de las ocasiones, en él mismo.

El pasado, presente y futuro en Bolsa

Otro artículo escrito hace más de 8 años que recupero. Como ya he comentado, estos artículos los escribía sin saber qué hacer bien con ellos pero que lo hacía para quería dejar constancia de cómo veía yo la Bolsa y lo que la experiencia (muy poca por aquel entonces, un par de años sólo) me iba enseñando.

En este caso dejo este artículo: El pasado, presente y futuro en Bolsa.

Los análisis que se realizan en Bolsa pueden desprender conclusiones muy negativas, negativas, normales, positivas o muy positivas. El fundamento de la realidad que se analiza no está en el presente, o en la realidad del momento. El presente “en teoría no vale”, o mejor dicho, lo que vale es lo que pasará en el futuro. La realidad del momento puede ser muy mala pero los mercados podrán llevar otro sentimiento más positivo, ya que la Bolsa lo que descuenta es el futuro, y si este se prevé favorable, la Bolsa irá comportándose favorablemente. Empezamos a entrar en lo verdaderamente difícil en Bolsa: “anticiparse al futuro”. Aquí está el inicio de prácticamente todos los problemas de los mercados financieros en general y de los de renta variable fundamentalmente.

Pasado, presente y futuro en Bolsa, ¿cuál de todas es la clave? Las tres son muy importantes, tanto el pasado como el presente tienen su importancia, pero la clave es el futuro.

El “pasado” da experiencia, intentaremos utilizarlo como herramienta para intentar explicar el presente y sobre todo para intentar anticiparnos al futuro.

La cita “el mercado es soberano y siempre tiene la razón” explicaría lo que significa el “presente” en Bolsa. Por mucho que creamos, ya sea por estudios complejísimos, sencillos, porque nos han dicho (“expertos”, “mi primo”, “el vecino”), o por inspiración divina que una empresa vale 15€ por acción, si el mercado “dice” que “vale” 10€, esa empresa tendrá un precio por acción de 10€ en ese momento. Si quieres negociarlo tendrás que comprar o vender a como esté la oferta y la demanda en ese momento (se situaran en torno a los 10€). Por eso digo que “el mercado es el que es y no el que queremos que sea”. Las empresas está claro que tienen un valor contable presente o una valoración financiera que en la mayoría de los casos, por no decir todos, no coincide con el precio que indican los mercados financieros. Si quieres comprar en Bolsa unas acciones las tendrá que comprar al precio que diga el mercado independientemente de su valor contable presente ya que en el precio no se refleja el presente de dicha empresa, sino que lo que se descuenta son sus beneficios futuros (lo que valdrá la empresa en el futuro).

El “futuro”, qué palabra más bonita y más complicada para intentar adivinarlo. Si pudiéramos adivinar ese futuro, ¿dejaría de ser futuro? Vaya pregunta. Lo más bonito y la esencia de lo que significa el futuro, es precisamente que no sabemos cuál va a ser. Es cierto también, que en ocasiones el futuro es bastante predecible. Aún con mucha probabilidad de anticiparnos al futuro, yo no me jugaría el todo por el todo, y menos en Bolsa, porque el futuro por muy probable que parezca, es incierto.  Por ejemplo, si un partido de fútbol va 3 – 0 y quedan 30 minutos para que se acabe, lo más lógico es que el que va ganando acabe el partido ganando. Pero a ese partido le pueden ocurrir muchas cosas extraordinarias que se nos pueden escapar. Puede existir una alineación indebida de la cual no seamos conscientes, que expulsen por cualquier circunstancia a 4 jugadores del equipo que va ganando y acabe el partido como perdedor, o cualquier hecho que haga que el equipo por el que nadie daba ni un euro sea el vencedor final, llegando incluso a arruinarse aquellos que dieron todo por el que iba ganando porque “estaba clarísimo” que iba a ganar. Este ejemplo pone de manifiesto un caso extremo y extraordinario, pero no lo olvidemos ya que creo que es mejor ser consciente de que cosas extraordinarias pueden ocurrir sobre todo cuando estamos invirtiendo o “jugando” con dinero.

En Bolsa, para mí, lo único claro que hay es la oferta y la demanda del presente, la pura realidad del momento. Si esos precios los preveíamos, muy bien por nosotros, pero lo que mucha gente dice de “estaba claro que iba a llegar a esos precios” en un determinado intervalo de tiempo, no me convence mucho porque ¿cuántas veces se han previsto precios en Bolsa que no han llegado? Entonces cuando salen bien las predicciones, “estaba claro”; y cuando salen mal…

La diferencia entre las valoraciones de las compañías o el valor contable de las empresas y el valor en Bolsa vienen derivado del descuento futuro del negocio que hacen la multitud de inversores de esas mismas compañías. Si a una determinada compañía de repente se le prevé que en un año va a firmar un contrato por el que con mucha seguridad empezará a doblar sus beneficios, el valor en Bolsa empezará a subir, en un intervalo de tiempo corto o largo ya que ahora se está valorando a la empresa mucho más de lo que vale hoy contable o financieramente hablando, de ahí que existan diferencias. Depende de lo que prevea cada inversor dependerán las diferencias de precios. De ahí la frase “la Bolsa siempre tiene la razón porque anticipa la evolución de las economías y de las empresas”, la cual pongo en duda, porque yo me pregunto, cómo la Bolsa puede adivinar el futuro si la Bolsa está formada por personas (inversores) los cuáles dudo mucho que tengan el “don” de predecir el futuro por mucha información que posean. Si los mercados financieros los formamos las personas, cómo se pueden dar valoraciones surrealistas en las que ni los más optimistas pueden prever un futuro económico (tanto para una economía nacional como para una empresa) tan bueno o por el contrario tan desastroso que es prácticamente imposible que ocurra. Creo que ocurre porque es la condición del ser humano. Lo distintos sentimientos y dejarse llevar tanto por la euforia como por el pánico en muchas ocasiones lleva a ver unos precios de las acciones injustificables con algo de sentido común y de objetividad. Por ejemplo, cómo dejaron llevar a Terra desde su salida en Bolsa por el entorno de los 13€, a en pocos meses cotizar a más de 150€, más de un 1000% (cotización que se vio el día que cerró en su máximo histórico). Si se analizaba el futuro que le descontaban los inversores, situando al portal de Internet con pocos empleados y sin todavía mucha infraestructura (aunque con el respaldo de una gran compañía como Telefónica) como una de las 5 empresas de más capitalización de la Bolsa española, pienso que no cabía explicación ninguna para esa cotización ya que lo que descontaban era imposible (por no decir imposible, la probabilidad de que Terra llegara a ese futuro podría ser de una entre un millón). Pues la euforia era tal en ese negocio que todo era posible.

Este hecho lo reafirmo al creer que los seres humanos tropezamos varias veces con la misma piedra y cometemos varias veces los mismos errores (y de eso en Bolsa hay mucho). Aunque en ocasiones aprendemos de ellos, en otras volvemos a tropezar en los mismos. Los políticos, analistas, operadores, sin querer con esto particularizar en  quién tiene la culpa, con su exceso de optimismo o pesimismo, provocan en ocasiones que se vuelvan a cometer errores del pasado; pero como ya he dicho la culpa no tiene un sólo responsable, el último es el inversor, el cual tiene que saber por dónde se mueve y qué es realmente lo que está haciendo.

En definitiva, ¿quién conoce realmente el futuro? No lo sé, pero de lo que estoy convencido, es que no existen muchas personas que puedan adivinarlo. Videncia o lo que sea, en Bolsa todo el mundo se intenta anticipar al futuro. Es decir, si hoy compramos unas acciones de Telefónica, las compramos con el pensamiento de que en un futuro cercano o lejano las vamos a vender más caras y así obtener una rentabilidad. Qué ocurre en esa operación: que cuándo tú compras, alguien te las vende. Entonces el que te las vende es tonto (y perdonen la expresión), porque si tu sabes que en un futuro las vas a vender más caras, el que te las vende también las podrá vender más caras y obtener una mayor rentabilidad. En ocasiones, las razones de un inversor para vender puede ser la necesidad de recuperar ese dinero por cualquier circunstancia sin la posibilidad de esperar más. Pero si uno no tiene la necesidad de vender por tal motivo, qué razones hay para vender. Con esto, un aspecto que yo creo hay que tener muy claro, es que para comprar necesitamos a un vendedor y viceversa, parece obvio. El que compra piensa que ese valor va a subir y el que vende, que ese valor va a bajar o por lo menos que le queda muy poca subida y antes de que le coja descolocado, lo vende. En condiciones normales estos son los dos pensamientos contrapuestos que deben cruzarse en una operación, el del que compra (piensa que el valor subirá) y el del que vende (quien piensa que ese valor bajará). Todo esto hablando de una manera sencilla ya que existen en ocasiones coberturas, etc, que hace que el que vende no tenga por qué pensar que ese valor vaya a caer.

Es también importante saber que otra razón de venta es la aceptación de la rentabilidad obtenida. Es decir, si compro un valor y al mes está un 10% por encima de cómo le compré, al venderlo (con esa rentabilidad supone haber realizado una buena inversión sin duda (12 de esas operaciones al año y la rentabilidad sería de un 120% anual). Pero aquí llegamos a lo de siempre, si vendo alguien me las tiene que comprar. Si ese valor ha subido en un mes un 10% y el nuevo comprador busca sacarle un rendimiento a su inversión, dicho valor tendrá que seguir subiendo. Si este proceso se sigue repitiendo, cuándo se parara. Los valores o los índices no suben eternamente ni bajan eternamente. Las valoraciones o los análisis pueden ser positivos para un valor pero luego están las inversiones de los inversores. Bien o mal valorada una acción, lo importante es sacarle una rentabilidad a tu inversión. Si no, por qué en ocasiones se compran acciones que se sabe que están sobrevaloradas; pues porque pensamos que seguirán subiendo y que podemos sacarle una rentabilidad a esa operación. Pero ¿qué ocurre cuando no se “saca” dicho beneficio y se empieza a perder dinero de manera considerable? ¿Cuál es nuestro límite de perdidas? Si un valor lleva un 50% de subida en tres meses, ¿por qué compramos si parece que ya es una rentabilidad difícil de superar? En la mayoría de las ocasiones, este tipo de preguntas surgen a posteriori, ya que cuando salen mal las inversiones les buscamos los por qué, las causas, pedimos explicaciones hacemos muchas preguntas, las cuales, en el caso contrario, el de las ganancias, cuando salen bien las inversiones, no se hacen con tanta insistencia o lo que es lo mismo, no se suelen pedir tantas explicaciones.

Una vez comprado un valor, qué pasa cuando empezamos a ver que en vez de subir, empieza a bajar. Cayendo un acción un 10% sobre nuestro precio de compra, puede que sea suficiente para decidirnos por no perder más y vender, o lo contrario, cayendo un 10% (en poco tiempo por ejemplo) podemos pensar que tiene que recuperarse un poco y así poder venderlas con menos pérdida o incluso con beneficio, en el mejor de los casos, pero puede que al esperar las pérdidas vayan aumentando; ¡Qué dilema! Si decidimos vender, será más presión para el valor (o más ventas) lo que si se traduce en sólo nuestra operación no supondrá nada (siempre encontrándonos en un mercado organizado y líquido, con un alto volumen de negociación), pero como se sucedan muchas operaciones, exista un sentimiento de venta generalizado en el mercado, el descenso del valor sigue asegurado. ¿Cómo se mide el pánico o por el contrario la euforia? ¿Hasta donde llega la ambición por seguir ganando o el miedo a perder más?. Pánico, euforia, miedos y ambiciones son muy difíciles de medir (por no decir imposible).

También hay que considerar desde mi punto de vista, que en Bolsa, a pesar de lo que puedan decir muchos, no hay prácticamente nadie que sea “tonto”, o lo que puede ser lo mismo, que no creo que seamos más listos que nuestra contrapartida. O todos somos muy listos o todos somos muy tontos.

Yo no pienso que sea mucho más listo que la mayoría del mercado, ni simplemente más listo, soy uno más. Sí es cierto que hay unos pocos que son más listos, y me puedo quedar corto, bastante más listos que los demás, pero aquí entra la información privilegiada, la cual existe y seguirá existiendo. Trampas aparte, en mercados organizados, con un volumen de negocio elevado y sin problemas de liquidez, los adivinos y futurólogos no abundan, más bien escasean.

Sentido común, tu mejor herramienta para la Bolsa.

Sigo recuperando artículos que escribí hace más de 8 años. Los escribía sin saber qué hacer bien con ellos pero quería dejar constancia de cómo veía yo la Bolsa y lo que la experiencia (muy poca por aquel entonces, un par de años sólo) me iba enseñando.

En este caso dejo este pequeño artículo: Sentido común, tu mejor herramienta para la Bolsa.

Como decía la campaña publicitaria del año 2002 de la Dirección General de Tráfico, la primera norma para un peatón es el sentido común.

Para explicar cómo se debe cruzar un paso de cebra podemos utilizar una definición llena de tecnicismos o podemos decir: “para cruzar un paso de cebra asegúrate de que no viene nadie por ningún lado y cruza teniendo la seguridad de que te da tiempo a llegar al otro lado sin problema”.

Pues yo diría que la primera norma para el “peatón” en los mercados financieros es el sentido común. Los tecnicismos que se utilizan, los estudios que se hacen de los mercados, todo lo que les queramos aplicar, debe de realizarse bajo el sentido común.

Otra de las normas muy importantes para estar en Bolsa es aceptar el mercado tal y como es. El mercado es el que es y no el que queremos que sea. Esto, como muchas cosas en la vida, parece obvio. Como digo, el sentido común y aceptar la realidad tal y como es, lo cual en la mayoría de las ocasiones no es nada difícil siendo realistas y sin dejarnos llevar por las emociones o por los sentimientos, son dos de los principios para no tener disgustos, tanto en Bolsa como en cualquier otro aspecto fuera de ella.

La Bolsa ¿es una quiniela?

Me ha hecho mucha ilusión encontrar un artículo que escribí en el 2002 cuando empecé a trabajar como operador de Bolsa (llevaba dos años trabajando) y cuando no sabía lo que era un blog.

Ya que lo he rescatado haciendo “limpieza” de un ordenador, me gustaría dejarlo en el blog.

Ahí va (artículo escrito en el 2002).

La Bolsa, ¿es una quiniela?

Vaya pregunta. Pues para mí tienen muchas similitudes. En una quiniela tienes tres posibilidades por partido (1, X, 2). El “1” supone que crees que va a ganar el que juega en casa. La “X” supone que crees que van a empatar los dos equipos. Por último el “2” es que crees que el que juega en “casa” pierde y por lo tanto, el equipo visitante es el que piensas que va a ganar.

Qué le puede pasar en la Bolsa, a un cierto valor o índice? Tres son también las posibilidades. “1”: que suba, es decir, el inversor que ha comprado, el que está “largo” (el de “casa”) es el que gana. “X”: no varía, es decir, el que ha comprado y el que ha vendido empatan, no gana ninguno; si consideráramos las comisiones, éstas serían lo que perderían ambos, pero en principio nos olvidaremos de ellas. Por último el “2”: baja, es decir pierde el comprador (el de “casa”) y gana el vendedor, el que está corto (el “visitante”).

Por otro lado tenemos a un inversor. Dicha persona puede saber mucho de Bolsa, de economía, de fútbol, etc, pero cuando llega el momento de adivinar el futuro, eso ya es otro tema. Videntes, haberlos hailos, pero yo realmente no sé donde están. Un ejemplo: un Real Madrid – Barcelona parece que es un partido en el que todo puede pasar, pero un Real Madrid – Albacete (con todos mis respetos para los aficionados del Albacete) parece claro que es un partido “fácil” de adivinar. Ganará el Real Madrid, y más si juega en casa. Es en principio lo que se pensaría. Pero y sí el Real Madrid de Figo, Zidane, Ronaldo y Raúl tiene a éstas tres estrellas lesionadas y además sabemos que el portero también lo está y tiene que jugar el del filial. Pues a lo mejor, uno que está al día y conoce todo esto pone una “X” o incluso un “2” en el partido. El que no lo sabe pero conoce algo el fútbol, no cambiará de opinión y pondrá un “1” en el partido. El partido acaba y gana el Real Madrid; “claro es que el Madrid es mucho Madrid”; si ganará el Albacete; “claro es que sin sus estrellas y con el portero del filial, el Madrid no es lo mismo”. A lo que voy, es que después del partido todo se puede explicar, pero antes… Pues en la Bolsa igual, de primeras podemos saber mucho o poco, pero lo importante al fin y al cabo es acertar. Pero ese Real Madrid con su equipo de gala, ¿puede perder con el Albacete en el Bernabéu?. Parece poco probable pero claro que puede perder y por goleada, aunque esto último parece todavía más improbable. Acertar este último caso, se sabe que da más dinero que acertar a que gana el Madrid, ya que cómo en todo (o casi todo) lo más improbable es lo que más dinero da. Pero al tomar la decisión, el dilema siempre está. Pongo lo más probable, me la juego a lo improbable, pero y si realmente pierde el Real Madrid y pongo que gana… En la Bolsa, tres cuartas de lo mismo. Puedes analizar una y mil cosas, pero cuando toca tomar una decisión, que decisión tomo.

Bajo los “numeritos” de la Bolsa, están los análisis, las previsiones, las lesiones, las sorpresas,… y los sentimientos (inmedibles). Los miedos y las euforias están en Bolsa, pero ¿quién mide eso?.

Pero es que en una quiniela no vale acertar un partido, cómo mínimo tienes que acertar 11 y a veces hasta con 11 (sobre 15) no te dan ni la enhorabuena. Pues en Bolsa no vale tampoco acertar un “partido”, hay que acertar el plazo, la liquidez del valor el día en que queramos salir, lo que piensa el que me vende cuando yo le estoy comprando, etc. Sin entrar en profundidad en los análisis bursátiles, lo que haría en teoría el que sabe mucho de esto, el que analiza los futuros beneficios, los tipos de interés del país, los datos macroeconómicos, los datos microeconómicos,… ¿es que éste último individuo no se puede dar un trompazo en Bolsa con todo lo que sabe?. ¿Es que uno que sabe de mecánica, de la presión adecuada de las ruedas de un coche, de bujías, de válvulas, de carreteras, no se puede dar un buen “trompazo” en coche? Y en cambio uno que tranquilamente se ha sacado su carné  de conducir puede llegar a su destino sin problemas? Claro que sí. Con sentido común y con algo de conocimiento y de estudio podemos llegar a nuestro destino, siempre y cuando sea un destino lógico.

Probabilidades a parte, en un Real Madrid – Albacete puede pasar de todo, en una carretera hasta Carlos Sainz puede tener un grave accidente y cómo no, en Bolsa hasta el más “listo” se puede arruinar.

En definitiva, mucho cuidado en este mundo bursátil, que las verdades absolutas no existen en un mercado que intenta predecir el futuro y donde se reflejan los sentimientos de las personas (dos de los aspectos que creo que son muy difíciles de medir).

Cuando los países quiebran y ya no pasa nada

No es que no pase nada cuando estamos a punto de ver cómo rescatan a un país como Irlanda, pero lo que está claro es que los mercados financieros mercado avanza sin grandes sobresaltos durante estos días.

Llevamos varios días escuchando que o se rescata a Irlanda o el país quiebra. Pues lejos de entrar el mercado en caída libre, cuando en otra época está sería una “excusa” perfecta para justificar abultados descensos, los principales índices bursátiles (renta variable) están subiendo.

A lo que voy, es que aunque la situación de los mercados no es la mejor, con las primas de riesgo y la volatilidad subiendo, lejos de ver sesiones de pánico, los mercados ayer subieron y hoy también lo están haciendo. También es cierto que Irlanda no es Alemania o EEUU, pero no deja de ser un país importante. Lo más impresionante para mí, es que ya no hablamos de situaciones delicadas en ciertas empresas importantes a nivel internacional, hablamos de “PAISES”.

Estén descontadas o no las quiebras o los rescates de países como Irlanda, me parece cuanto menos “curioso” la situación que vivimos en los mercados. Hace unos años, la quiebra de una gran empresa (Enron, Worldcom) hacía “tambalearse” a los mercados. Hoy, con todo lo que llevamos encima (quiebras y rescates de países, cuentas de los Gobiernos falseadas, etc), que quiebre un país como Irlanda y que otros (de la importancia de España) puedan verse arrastrados por las consecuencias de esa determinada quiebra o por otras cuestiones, ya hasta lo digerimos, lo descontamos y lo “llevamos” sin grandes problemas.

La verdad es que espero que dentro de unos años, cuando echemos la vista atrás y veamos lo que está ocurriendo en estos años y la gravedad de los problemas que tenemos, algo hayamos aprendido.