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Vaya con el diferencial…

La deuda española sigue empeorando respecto a la deuda alemana.

Los diferenciales siguen aumentando. A día de hoy el spread del bono español a 10 años respecto al alemán está por el entorno de los 129 puntos básicos (máximos históricos).

En el gráfico, en la parte de arriba, vemos los niveles a los que cotizan los dos bonos (español al 4,15% aprox. y el alemán al 2,85% aprox.) y, en la parte de abajo, la evolución del diferencial.

Sin duda que esta es una muestra clara de lo que piensan los inversores sobre España. Con o sin fundamento es lo que hay, y aunque no podemos decir que estemos en una situación dramática, este tema de los diferenciales hay que tenerlos muy en cuenta.

Este jueves la Deuda de España tiene una prueba muy importante

Ahora le toca el turno a España.

Miedos, dudas, incertidumbre…

De nuevo existe mucho pesimismo en el mercado.

Rumores en forma de ataques empiezan a salir en prensa, televisión, radio e internet contra España.

Con o sin fundamento, con intereses o sin ellos, lo que está claro es que los inversores internacionales empiezan a escapar de todo lo relacionado con España.

Lo peor de esta situación es que si aumenta el riesgo soberano de España, el riesgo que marca el mercado, si aumenta el diferencial de nuestra deuda con respecto a la alemana y nuestra financiación por tanto se encarece, nuestra situación empeorará o cuanto menos tendremos más dificultades que otros para intentar que nuestra economía mejore.

De todas formas, en estos momentos de incertidumbre creo que es importante recordar que Spain is diferent, es decir que España no es Grecia.

Nuestro talón de Aquiles está en el mercado laboral. Es un tema muy grave y con una solución a corto plazo muy complicada. Pero en cuanto a nuestro endeudamiento, nuestra situación todavía no es dramática. España sigue siendo dentro de la Unión Europea el país con menor nivel de endeudamiento en % del PIB con 53.2%, muy por debajo de países como Francia 77.6% de Francia, Alemania 73.2%. Si nos fijamos en Grecia el % se eleva al 115.1% y si nos fijamos en Italia éste se sitúa en 115.8%.

Parece claro que nuestro nivel de deuda seguirá aumentando principalmente por la situación de nuestro déficit. Lo importante es que creo que todavía tenemos margen de maniobra aunque evidentemente cada vez será menor. De todas formas, lo que ocurre es que está situación es similar en los demás países europeos con elevados déficits. Por tanto, aunque hay que estar muy atentos del nivel al que puede llegar nuestra deuda, todavía creo que no podemos decir que estemos en una situación dramática.

Ahora, está claro que podemos tener un problema derivado de la confianza de los inversores, sobre todo de los internacionales. Si éstos dan la espalda a nuestra deuda, nuestro coste tendrá que subir para poder “colocarla”.

Una prueba muy importante de qué está ocurriendo con nuestra deuda, independientemente de los rumores y de la situación de las Bolsas, llegará con la subasta de bonos que el Tesoro español celebrará mañana. Dependiendo de la demanda que exista, podremos valorar como está la capacidad de refinanciación del Tesoro. Hasta ahora no había tenido problemas en colocar el papel en el mercado. A partir de mañana???

La deuda en las empresas

El miércoles leí un artículo de Steve Alexander en Seeking Alpha que creo que da una visión general y sencilla sobre la utilización de la deuda en las empresas.

Comenta que una de las cosas que hay que mirar cuando se invierte en una compañía es su “salud financiera” y más concretamente su nivel de deuda.

Compañías que tengan mucha deuda y poca caja, sin duda que son unas candidatas perfectas para entrar en “bancarrota” (llamada en España “suspensión de pagos”). Por lo tanto, no sería nada recomendable invertir en este tipo de empresas.

Por otro lado, una utilización buena de la deuda y mantener un nivel deuda “estratégico” en cada determinado momento, puede hacer que los resultados de la empresa mejoren de una manera muy notable.

Qué tipos de deuda existe?

Hay muchos tipos de deuda que pueden utilizar las compañías, pero en líneas generales podemos hablar de 3 tipos.

– Deuda bancaria: deuda que suele dar un banco a una empresa para que haga frente a sus compromisos y pagos. En el artículo se habla de deuda a corto plazo, la cual suele tener unos tipos de interés “altos”. Yo también incluiría la deuda bancaria a largo plazo.

– Bonos corporativos: deuda que suele ser a largo plazo (3 años, 5 años o incluso más), calificada por una agencia especializada (Moody’s o S&P) y vendida por un banco de inversión a los inversores. La compañía suele pagar un cupón trimestral o anual y devolverá el capital invertido (o el establecido) al vencimiento de la deuda. El tipo de interés a pagar estará influenciado principalmente por el “riesgo” de la emisión y por los tipos de interés “libre de riesgo” que haya en dicho momento.

– Bonos convertibles: son similares a los bonos corporativos pero con una condición especial, que se convertirán en acciones a un precio determinado. El tipo de interés que se paga suele ser más bajo que en los bonos “tradicionales” (los que no se convierten en acciones). Estos bonos para los accionistas de una empresa no suelen ser muy atractivos porque cuando se conviertan los bonos en acciones, su participación se diluirá, repartiéndose el beneficio de la compañía entre más accionistas. 

Razones para utilizar la deuda?

Principalmente, siempre hablando de manera general, existen dos motivos para usar la deuda. La deuda suele utilizarse para financiar nuevas operaciones y para iniciativas que lleven a la empresa a crecer de tamaño (creación de nuevas tiendas, nuevas fábricas, etc). Es cierto que suele tener una mayor presencia porcentual en los inicios de las empresas. Más adelante debería caer dicho porcentaje.

Cuándo debe utilizarse la deuda?

A lo mejor la pregunta que habría que formular es cuándo NO debe utilizarse? Cuando el proyecto en el que estemos no de un “retorno” mayor al coste de la deuda, la utilización de ésta puede ser una decisión “suicida”.

Conviene recordar, que sobre papel todo puede cuadrar, pero que en la vida real muchas veces no ocurre lo que se ha previsto. Por lo tanto, siempre creo que debemos de actuar con un cierto margen de maniobra en los números que utilizamos para no encontrarnos con sorpresas desagradables.

La deuda te puede llevar a la gloria empresarial y financiera pero también te puede hundir en la miseria. Te puede hacer crecer muy rápidamente y te puede generar unos beneficios mucho mayores que si no la utilizas. Pero puede ocurrir todo lo contrario. Es decir, la deuda te puede “comer” todo lo conseguido en muchos años atrás y te puede incluso llegar a “aniquilar”.

Hay que andarse siempre con mucho ojo con el tema de la deuda.

Qué debemos mirar cuando analizamos a una empresa?

Cuando buscamos una empresa para invertir en ella, además de mirar entre otras muchas cosas como son la evolución de sus ventas, el beneficio neto conseguido y el cash flow generado, debemos ver cómo está de endeudada.

Independientemente de los “gustos” por el nivel de deuda, la empresa que no tiene deuda estará muy lejos de la “bancarrota”. Recuerdo que siempre hablo de manera general.

Compañías que utilicen su cash flow para financiar su crecimiento son empresas muy atractivas y seguras para invertir en ellas. En muchas ocasiones, la deuda a corto plazo es la deuda que “ahoga” y “estrangula” las cuentas y las finanzas de las empresas. El cash flow anual generado por la empresa y la caja de la empresa debe cubrir como mínimo la deuda a corto plazo. Para ir con cierta holgura, parece recomendable que esta caja generada por la empresa sea por lo menos un 150% de la deuda a corto de la empresa. Si este porcentaje es menor al 150% y sobre todo si es menor al 100%, es decir que no se cubra con el cash flow la deuda a corto plazo de la empresa, invertir en esta compañía no es muy seguro.

El ratio de cobertura de intereses es otro de los ratios en el que habría que prestar cierta atención. Habrá que comparar los gastos financieros (intereses de la deuda) con los “beneficios operativos” de la empresa. Estos “beneficios operativos” deberán ser por lo menos 5 veces los gastos (intereses) financieros.

Por último (esto lo añado yo), uno de los ratios en los que me gusta fijarme es el de Deuda Neta / EBITDA. La deuda neta es la deuda financiera de la empresa menos la caja que tiene. Si este ratio es de 2 o menos, creo que podremos decir que el nivel de endeudamiento de la empresa es aceptable.

 

Valoración final sobre la deuda

Se ha dado una visión general de qué es la deuda y como afecta la misma a la empresa. La casuística, los ejemplos y los casos que se pueden dar son muchísimos. De todas formas lo que se intenta decir es que la deuda en las empresas es una de las cosas en las que hay que prestar una especial atención.

Yo por ejemplo, cuando analicé dos de las tres empresas que tengo en cartera, la deuda y el análisis de la misma fue uno de los factores que me llevaron a tomar la decisión de comprar acciones de dichas compañías. En Telefónica, el ratio de Deuda Neta / EBITDA es de 2. Este ratio creo que marca un nivel aceptable y que no debería llevar a la empresa a tener problemas derivados del pago de su deuda. En el caso de Inditex, lejos de estar endeudada, su situación es de ausencia de deuda. Su deuda neta es negativa, es decir, que al no tener apenas deuda, si a esta le restas la caja que tiene, sale que la deuda neta de la compañía es negativa. Sin duda una posición privilegiada sobre todo en épocas de crisis como la actual, en la que uno de los principales problemas de las compañías es el de pagar los intereses de la deuda y/o tener acceso a más. Un banco sin duda prestará dinero a empresas con un nivel bajo de deuda antes que a otras que su deuda esté ahogando a la compañía.

 

 Artículo relacionado con la deuda en empresas concretas:

Prisa necesita hacer caja antes de octubre para cumplir con los bancos.

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