FacePhi firma un contrato para el desarrollo e implementación de FACCESS

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El pasado 21 de noviembre FacePhi anunció que había firmado un contrato con la Comisión Europea para el desarrollo del proyecto FACCESS.

FACCESS se encuadra en el programa marco Horizon 2020 a través del Instrumento PYME a través del cual se busca impulsar a pymes altamente innovadoras con una gran ambición de crecimiento y proyección internacional, con el fin de impulsar su éxito en el mercado.

FacePhi alcanzó una puntuación de 14,48 sobre 15,00 para la Fase 2 del proyecto, lo que supone no sólo recibir el sello de “Excelencia” de la CE sino acceso a la financiación del mismo. El proyecto tendrá una duración de 24 meses y será financiado con un total de 1.692.000 €.

Sin duda creo que este contrato y la entrada de esta financiación son noticias muy positivas para la compañía.

A esto hay que sumar los resultados ya cosechados por FacePhi en el primer semestre del año (realizada la revisión limitada por parte de su auditor “pwc”).

resultados-facephi-1s16Con unos ingresos de 1,36 millones de euros, la compañía ha conseguido tener beneficios a nivel de EBITDA, EBIT y Resultado Neto.

FacePhi debutó en el MAB el 1 de julio de 2014 a 1,23 euros por acción.

Debutó en un día muy “señalado” ya que fue el mismo día del “destape” de un escándalo de cuentas falsas por parte de la compañía líder del MAB en ese momento lo que derivó en un par de años muy complicados para este mercado alternativo de manera generalizada. Yo tuve la oportunidad de vivirlo primero dentro de la propia compañía y luego desde fuera.

FacePhi era una compañía que debutó en el MAB sin apenas tener facturación (por no decir que era nula) y por lo tanto también fue otro de los focos negativos que destacaron. No se entendía, a partir del 1 de julio (antes casi nadie dentro del entorno MAB – inversores, empresas, … – se cuestionaba esto) cómo una compañía sin facturación cotizaba en un mercado alternativo y recibió muchas críticas. Esto no se entendía aquí pero en otros mercados sí. En otros mercados alternativos están acostumbrados a este tipo de situaciones y no se critican, al revés, se entienden como una parte más de las alternativas de inversión que tienen los inversores en los mercados financieros. El problema no es si factura o no una compañía y en concreto FacePhi. El problema entiendo es si la gente y los inversores tenían la información para poder tomar una decisión de inversión. La información estaba y por lo tanto “apostar” por FacePhi era apostar por un futuro en el que la empresa tenía que conseguir todo a nivel de resultados. FacePhi tenía una tecnología pero no tenía contratos ni facturación. A partir de ahí que cada uno valorara sus riesgos y decidiera si invierte o no o si el precio era una locura o le parecía atractivo.

Luego, una vez ya cotizando FacePhi en el MAB, los contratos se retrasaron más de lo esperado. Entiendo que se tomaron malas decisiones a nivel de comunicación y se quiso “combatir” el mal momento que vivía el MAB con empujes de entusiasmo y alegría que al final fueron contraproducentes. Errores como es normal todos cometemos. Esto sin duda que afectó de manera negativa a la imagen de FacePhi y a la cotización de la acción en el MAB. Llegaban voces de muchas partes en las que a toro pasado decían que estaba claro, que una empresa como FacePhi no podía cotizar en el MAB, etc. Esas voces llegaban incluso de directivos y por lo tanto de empresas que cotizaban en el propio MAB. Alguna de estas empresas por el camino ha tenido incluso que presentar concurso de acreedores y todavía siguen con graves problemas financieros. Esto de los concursos y los problemas en el MAB por otro lado entiendo que es algo a lo que nos tenemos que acostumbrar. En el MAB cotizan pymes en expansión las cuales si les va bien conseguirán crecer mucho pero si les va mal un año puede llegar a torcerse tanto el camino que les lleve a presentar concurso de acreedores o incluso tener que liquidar la empresa. Lejos de tener que estigmatizar a esta empresas o sus directivos, creo que hay que entender que los fracasos son parte de la vida de las pymes. Además es que por porcentaje los fracasos son mucho más habituales de encontrar que los éxitos. En el AIM, el MAB inglés, están habituados a este tipo de malas noticias. De hecho, el número de cotizadas ha pasado de casi 1.700 a finales de 2007 a tener hoy menos de 1.000 sociedades. Esta reducción ha venido provocada entre otras razones por quiebras y liquidaciones de sociedades. Pero ahí siguen con unos niveles de inversión y financiación espectaculares.

A lo que voy es que en cierto modo se puso el foco en unas determinadas compañías entre las que se encontró FacePhi pero que en este caso y tras dos años y medio cotizando sigue viva, sin haber presentado ni preconcurso ni concurso de acreedores como muchos auguraban, que continúa firmando contratos, que está presentando crecimientos importantes de ingresos y que en el primer semestre de 2016 ya tiene beneficios en términos de EBITDA, EBIT y Resultado Neto.

Luego está el tema de invertir o no y de la evolución de la cotización. Ahí FacePhi tiene una mala evolución. De llegar a cotizar por encima de 3 euros unos días después de su toque de campana en el MAB el 1 de julio de 2014, hoy cotiza por el entorno de los 0,70 euros. La cuestión es intentar saber por qué se llegó a 3 euros cuando no tenía facturación, ni contratos ni beneficios, y hoy que tiene contratos, facturación y beneficios cotiza a 0,70€. Esto ya es el mundo de los mercados financieros. Razones o conclusiones a veces es mejor no sacarlas porque probablemente nos equivoquemos. Lo que entiendo que tiene que hacer la compañía es seguir por su camino de firmar contratos, aumentar sus ingresos y sus beneficios durante los próximos años. La cotización llegará donde tenga que llegar y aunque la paciencia a veces se puede agotar, los inversores tienen que saber que los tiempos en bolsa o en los mercados alternativos son los que son, no los que queremos que sean o creemos que deben ser.

No sé cómo acabará FacePhi. No sé si finalmente será un éxito o un fracaso. Pero pasados dos años y medio desde que debutó en el MAB, creo que es justo valorar que es una compañía que sigue luchando por crecer, que está consiguiendo cosas importantes y que por ahora está muy viva. Evidentemente los inversores que hayan invertido a precios más elevados puede que no estén contentos. Como he comentado antes, los tiempos en el MAB no son los que queremos o creemos que deben ser. A veces se valoran las empresas a precios desorbitados o muy elevados sin pedir grandes cosas y otras veces, con contratos, facturación y beneficios, no se valoran del mismo modo o incluso ni se les presta atención.

En definitiva, cada inversor deberá analizar y tomar decisiones de inversión en función de si cree que una determinada cotización es atractiva o no, en función de su perfil de riesgo y en función de las expectativas que tenga. A partir de ahí, lo importante creo que es que la compañía consiga crecer y presentar unas cuentas cada vez mejores. La cotización está claro que es importante para el inversor. Pero si las valoraciones son razonables y los resultados acompañan, las inversiones por norma general deberán salir bien o muy bien con el tiempo.

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